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La compleja situación de los estudiantes de intercambio

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Autor : LA CRÓNICA

La compleja situación de los estudiantes de intercambio

Universidades de México, España, Brasil y Argentina acogieron a los connacionales en su proceso de formación.

En manos del consejo académico de la Universidad del Quindío estará la decisión del apoyo que les puedan brindar. 

 

Son 13 estudiantes de la Universidad del Quindío los que viajaron, a comienzos de año, ilusionados por la posibilidad de complementar su formación académica en universidades del exterior, sin embargo, debido a la pandemia, muchas de sus expectativas se vieron truncadas, y hoy, cuando el semestre para varios de ellos entró en su recta final, requieren del apoyo del gobierno nacional para poder retornar satisfactoriamente al país. 

Algunos ya invirtieron el apoyo económico que les brindó la Uniquindío, así que dependen de los ahorros y del respaldo de las familias que están aquí en Quindío, muchas de las cuales, por la difícil situación económica, no tienen manera de pagarles el vuelo de repatriación, ni para costear una estadía más prolongada, ni mucho menos para financiar el hospedaje de los 15 días de cuarentena obligatoria que deben pasar en Bogotá, una vez logren regresar al país. 
 

Rendimiento académico afectado

José Edwin Acevedo Llano tiene 26 años, es estudiante de Comunicación social - periodismo y viajó desde el 14 de enero para cursar un semestre de comunicación pública en la Universidad de Guadalajara.

Allí, en el Estado de Jalisco, donde el coronavirus no tiene una tasa considerable de contagios, no se decretó una cuarentena obligatoria, sin embargo, debido a que las clases presenciales fueron canceladas, lleva 2 meses y medio en aislamiento preventivo y estudiando en la modalidad virtual, lo que ha afectado su rendimiento académico.

Acevedo Llano tenía programado su regreso a Quindío para los primeros días de junio, pero la extensión de la emergencia sanitaria, anunciada por el presidente, cambió sus planes. 

“Como mi familia es la que me apoya económicamente y mi mamá es empleada doméstica, ha dejado de recibir ingresos porque no ha podido volver a trabajar, eso hace que pasemos por una situación que no teníamos presupuestada. Además, no tenemos los ingresos para pagar el vuelo humanitario de regreso, pero tampoco para asumir mis costos de vida acá en México, ya que mi estadía no estaba programada por tanto tiempo”, dijo.

La Universidad del Quindío, como a todos los de intercambio, le brindó un apoyo por $4.000.000, que por temas de impuestos terminaron siendo $3.800.000, invirtió en los primeros gastos del viaje. 

Como uno de los compromisos pactados es rendir académicamente y no perder ninguna materia, lo cual puede derivar en la devolución total del dinero, teme que su situación pueda ser más compleja.

“La solicitud al gobierno es que permita el ingreso de otras aerolíneas, la apertura controlada de las fronteras aéreas, entendemos la necesidad de no importar más contagios, para que la situación no se salga de control, pero creemos que con las medidas de bioseguridad adecuadas se puede llevar a cabo todo este proceso de retorno”.

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Volar o graduarse

El caso de Héctor David Delgado Osorio es bien diferente, pero no menos complicado. Llegó a Brasil desde el 16 de julio del año pasado para realizar su pasantía, el último requisito necesario para obtener su título como químico. 

Su estadía en la ciudad de Santa Cruz de Sur estaba proyectada para durar un año y en julio tenía programado presentar su proyecto de grado, pero la pandemia frenó sus prácticas de campo y no puede dejar su trabajo a medias, así que no le conviene regresar, en el corto plazo, en un vuelo humanitario.

“Llevo adelantada la mitad de mi proyecto de grado, registrado en la universidad Unisc. El problema es la economía y si me devuelvo ahora sería volver a empezar, perder todo lo progresado”. 

Por fortuna, el Estado Río Grande de Sur, donde se encuentra, no está afectado por el coronavirus como otros lugares de Brasil, y la pequeña ciudad en la que vive, que compara con Armenia, está bien preparada para la atención hospitalaria.

Su conflicto, entonces, es económico: “Yo me he sustentado con los dineros que me envían mis padres, pero me encuentro con pocos recursos. Ellos trabajan como independientes, ella dentro del sector de educación y él vendiendo inmuebles, esas 2 áreas están detenidas. Y el recurso de la universidad me alcanzó hasta diciembre”. 

Aunque intentó buscar ayuda a través del representante a la Cámara, Juan Carlos Vélez, él le confirmó que los estudiantes de intercambio no son prioridad para los vuelos humanitarios, ni para las ayudas. 

“Ya no tengo dinero suficiente para pagar el arriendo y ya hablé con las directivas de aquí, quienes están mirando la opción de buscar una familia que asuma mi estadía durante este periodo de pandemia. Sería importante que la Universidad del Quindío nos aclare la situación a quienes estamos cerca de graduarnos”. 

 

Intercambio cultural y académico 

Kevin Joseph López Molina es estudiante de noveno semestre de biología y su intercambio lo realizó con la Universidad Nacional Autónoma de México, en el campus Morelia, Estado de Michoacán.

Allí tampoco hay cuarentena decretada, pero por recomendación de la universidad asumió el aislamiento preventivo. Las clases presenciales y los laboratorios de la licenciatura de ecología se convirtieron en clases a distancia. “La transición a las clases virtuales no fue la mejor, pero mis profesores se han esforzado muchísimo por tratar de que todo salga bien”.

Se suponía que el 29 de mayo acababa el semestre, pero ahora todo es incierto. 

“La situación económica ha estado compleja porque mi mamá vive del diario, mi papá está en España —está igual o peor—, entonces la economía familiar está un poco crítica, he tenido muchas dificultades. Con los recursos de la U compré el seguro médico, pagué el arriendo hasta el mes de mayo, compré algo de comida y el desplazamiento de la Ciudad de México hasta Morelia”. 

A pesar de que se registró en la base de datos de la Cancillería, no tiene idea de cómo asumir el costo de los 500 dólares que costaría el viaje ‘humanitario’.

“Me preocupa que el 15 de junio se vence mi seguro médico, porque tenía planeado regresar el 11 de junio, y lo más probable es que vaya a quedarme todo junio. Por eso pedimos que nos den garantías, que consideren nuestra situación porque al ser estudiantes dependemos de nuestros acudientes, que también se han visto muy afectados”.

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Afectación 

Al sur del continente, a la ciudad de Buenos Aires, llegó Daniela Vallejo Pineda, estudiante de octavo semestre del programa de gerontología, para cursar un semestre en la Universidad Maimónides.

Como el calendario académico argentino no es el mismo que en Colombia o en México, ella se encuentra en la mitad del semestre, pero como llegó justamente para los días en que se decretó la cuarentena, ni siquiera ha podido tener una clase presencial o salir a conocer un poco la ciudad. 

“Nunca tuve clases presenciales, ni contacto con los maestros, desde el comienzo mi estadía académica ha sido virtual. No he tenido tiempo de salir, ni de conocer, porque además estoy sola y sentía miedo”. 

Esa misma soledad, en su primer viaje internacional y a sus escasos 23 años, ha representado uno de los desafíos más duros de esta experiencia. 

“Mi situación económica no es la mejor, pero tampoco la peor. Estoy en condiciones óptimas de vivienda, no he tenido que pasar un día sin comida o aguantando frío, pero sí me he visto muy afectada porque mis papás son trabajadores independientes, entonces sus ingresos se han visto reducidos muchísimo. Yo estuve ahorrando para esto, entonces todavía me estoy sosteniendo con ese dinero, pero cuando ya se me acabe va a ser muy distinto, porque ellos tienen sus necesidades en Colombia”. 

Hace 3 semanas se comunicó con la embajada de Colombia, expuso su caso y solo le dijeron que lo iban a tener en cuenta. “También me comuniqué con la aerolínea con la que yo tenía mi vuelo de regreso y me dijeron que estaba para julio, pero que no estaba 100 % confirmado”.

Su pasaporte se vence el 4 de junio, y aunque quería tramitar el DNI, no lo pudo hacer por el cierre de oficina.

“Quiero pedirle al gobierno que piense en los estudiantes de intercambio, que no tenemos los medios económicos suficientes para estar acá por mucho más tiempo. En realidad, sí somos vulnerables, porque estamos solos, eso no solo afecta nuestra salud física, sino la mental”.

 

Por los estudiantes y el país

Stephanie Caicedo Castillo es estudiante de seguridad y salud en el trabajo de la Uniquindío y viajó como intercambio para cursar ingeniería mecánica en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México. 

Paradójicamente recorrió miles de kilómetros para recibir clases a través de un computador, tal y como las podría estar recibiendo aquí en Quindío, más cómoda y sin la incertidumbre que la embarga.

“En mi casa, que son los que me están apoyando económicamente, mi mamá se quedó sin trabajo y mi tía, que era la segunda fuente de ingresos, hasta hace un mes tuvo empleo. Estoy bastante restringida económicamente en cuanto a los gastos básicos”.

A pesar del reto, su rendimiento académico no se ha visto afectado, no obstante, lo complicado que resulta carecer la orientación de un profesor o el acceso al campus para hacer las prácticas.

“El dinero de la Universidad del Quindío me alcanzó hasta el mes anterior, además hay gastos personales y los propios de la carrera, es un dinero que obviamente no da abasto”, agregó. 

Su clamor al gobierno nacional es que por favor se ponga las manos en el corazón. 

“Piensen que somos estudiantes queriendo crecer para que nuestro país también crezca y pueda tener un mejor desarrollo profesional y científico, nuestra idea es que todo lo que aprendamos acá lo podamos implementar en Colombia, sean conscientes de lo que estamos haciendo acá y nos tomen como personas vulnerables y dada la situación, nuestros papás no están en la capacidad económica de poder costear un vuelo tan costoso y mucho menos una estadía por tantos días”. 

 

La Universidad del Quindío está al tanto de la situación 

Andrea Paola Rojas Duque, directora de la unidad de relaciones internacionales e interinstitucionales de la Universidad del Quindío, explicó que no eran 13, sino 14 los estudiantes de intercambio en el extranjero, uno de los cuales alcanzó a regresar cuando se dio cuenta de la situación que estaba empezando a vivir España.

Aseguró que la universidad ha estado pendiente del bienestar de cada uno de ellos, que les ha ofrecido acompañamiento sicológico y gestión permanente ante la Cancillería, embajadas y consulados. 

“Desde los primeros meses la respuesta del gobierno nacional ha sido la misma, que los estudiantes de intercambio no están dentro de la población priorizada para los vuelos por no ser vulnerables —personas mayores, con requerimientos médicos, que hayan viajado por periodos cortos—”.

Sin embargo, ante la llegada del final del semestre, es posible que ingresen en esta lista. 

En cuanto a las preocupaciones de los estudiantes por los compromisos firmados y la falta de recursos económicos, señaló que hoy, durante una sesión del consejo académico, se estudiarán las solicitudes. Entre las cuales están la posibilidad de darles un apoyo económico adicional y que el compromiso de rendimiento académico deficiente no conlleve la devolución del dinero. 

Cabe mencionar que en México hay 6 estudiantes, en Argentina 3, en Brasil 1 y en España 3.



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