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Me encontré en la vida con… Anita Gutiérrez de Echeverri

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Autor : Por Gabriel Echeverri González

Me encontré en la vida con… Anita Gutiérrez de Echeverri

Promovió la creación e instalación de la estatua del Libertador en la plaza Bolívar de Armenia, fundó la Sociedad de Mejoras Públicas y creó una fundación dedicada a los ancianos. 

Maravillosa líder cívica y  altruista nacida en La Ceja, Antioquia,  donde cursó sus estudios básicos y siendo muy joven contrajo matrimonio con el negociante Luis Echeverri. De dicha unión nacieron 2 hijas: Inés y Tulia, que permanecieron solteras. Don Luis falleció en 1950.

Atraída por los viajes de viajeros y colonos a las tierras alucinantes del Quindío, resolvió arreglar maletas en 1920 y con una recua de animales se instaló en el pujante villorio de Armenia; muy pronto la joven antioqueña abrió un negocio de comercio que llamó Almacén Moderno, situado en la calle 21 con carrera 14, donde funcionó después la famosa confitería La Exposición, hoy el hotel Bolívar Plaza.

Atendía el negocio de venta de sombreros en la mañana y por la tarde se dedicaba a obras benéficas, ayudar en las distintas actividades sociales y a ser una silenciosa benefactora de los pobres.

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Estatua Simón Bolívar

Se apasionó por la construcción de una estatua del Libertador y apropió los recursos para su realización por el notable escultor Roberto Henao Buriticá, oriundo de Armenia, quien vivía a la sazón en París; Anita creyó en él y, en efecto, le apropiaba los dineros; la bella estatua se inauguró el 17 de diciembre de 1930, a la una de la tarde, con motivo del centenario del héroe de la patria. Debe recordarse que según el maestro Rodrigo Arenas Betancourt, se trata de la mejor estatua del Libertador en Colombia; la espada no está empuñada sino en descanso: Si las armas nos dieron la libertad, las leyes nos darán la justicia, la frase inmortal del genio de América.


Sociedad de Mejoras Públicas, SMP

En 1920 fundó el cuadro de honor de la SMP, entidad a la cual perteneció muchos años y ayudó en varias de sus tareas y programas.

Era una fervorosa dirigente del civismo y apoyaba con vehemencia programas de atención para los reclusos, sus necesidades en alimentos y vestido; fue infatigable su colaboración con el ornato de la ciudad y como católica de misa diaria, estuvo en todos los actos de ayuda cívica; es de anotar que perteneció a varias juntas cívicas para temas de caridad, arreglo de los parques y atención a los más desvalidos y a los orfanatos.


Entrega a los demás

Su espíritu religioso se reflejaba en los actos de la vida diaria y era constante su colaboración con las obras de la iglesia; hizo parte de los actividades sociales, con motivo del arribo del primer obispo; se ocupó con otras damas de los recaudos de Semana Santa y los dineros de numerosos festivales y venta de empanadas, fueron utilizados para ayudar con la construcción del seminario Pio X, donde hoy está la Universidad del Quindío, la sede episcopal, donde hoy funciona la Universidad La Gran Colombia y, desde luego, en las empresas religiosas que emprendían los párrocos.

No existía ningún evento en el cual no ayudara la mano bienhechora de la gran Anita; debo destacar los inicios de la significativa procesión de la Soledad del sábado santo, costumbre que lideró más tarde su hija Inés, quien con los años le pasó la antorcha al brillante historiador de Armenia John Jaramillo Ramírez, quién la dirigió durante 40 años. 

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Fundación hogar Anita Gutiérrez de Echeverri

Uno de sus mayores desvelos fue el futuro de los ancianos, sometidos a ser enviados a otras ciudades, por la falta de un lugar decoroso para pasar los últimos años, por tal razón , le compró al Padre Gutiérrez un lote situado en el barrio Niagara, al occidente de la ciudad; inicialmente tuvo el nombre de Residencia Santa Ana –en honor a la señora madre de la Virgen María–, con los años fue creciendo la edificación y a su muerte en 1968, el doctor Aníbal Gómez Castrillón, primer presidente de la junta directiva, le hizo el honor al  llamarla Fundación Anita Gutiérrez de Echeverri; su segundo presidente fue el distinguido ciudadano Aníbal Jaramillo Botero, el tercero el destacado líder cívico Luis Fernando Ramírez Echeverry, el cuarto John Jaramillo Ramírez y actualmente dirige la fundación-hogar el ilustre Guillermo Jaramillo Arcila. 

Es dable recordar que las hijas vendieron sus alhajas y un pequeño edificio al frente del antiguo Jota Gómez, para poder comprar el lote del barrio Niagara. No fue fácil la vida de la Fundación: en 1995 falló la edificación y tuvo una sede provisional por Andinautos en el barrio Coinca; regresó a su sede en 1997 pero a raíz del terremoto de 1999, se fueron para una casa en el barrio La Nueva Cecilia. En 2001 se trastearon para la nueva sede en El Caimo, bella edificación gracias al vigor del presidente de la época Aníbal Jaramillo Botero, la colaboración entusiasta de la Oficina de ayuda norteamericana –Usaid–, muchos colombianos residentes en Estados Unidos y ciudadanos de Armenia.

La maravillosa  institución  cuenta con una bella y confortable sede en el corregimiento de El Caimo y presta un servicio social y humano inigualable, en una sede cómoda y tranquila para sus amables residentes. Es necesario decir que un gran número de personas e instituciones han colaborado con el buen éxito de esta obra, en las distintas juntas directivas y en el apoyo irrestricto; me haría largo mencionarlas a todas pero están en el corazón y el agradecimiento. Desde hace 27 años su directora, alma y nervio, es la señora Julieta Jiménez Cardona, quién a nombre de la fundación, recibió el Cordón de los Fundadores 2019.

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Condecoraciones

Recibió tres veces la Medalla del Civismo, la primera como un homenaje ciudadano, la segunda con motivo del cincuentenario de la ciudad de Armenia y la tercera, por primer vez la otorgó la SMP; recibió la Medalla Nacional de Civismo, otorgada por la Asociación Nacional de Sociedades de Mejoras de Colombia; recibió múltiples reconocimientos por su larga vida de servicios y por su civismo altruista, en silencio.

Anita Gutiérrez de Echeverri fue uno de los máximos valores humanos del Quindío, su estela de servicio social dejó una huella imborrable que ha recibido a través de los años el agradecimiento de todos los estamentos de la ciudad y la región; dama entregada al servicio al prójimo, su vida y su obra es un ejemplo de servicio, que debe ser acicate y paradigma de las nuevas generaciones; con muy poco hizo demasiado, haciendo parte de una legión de mujeres valientes que forjaron lo mejor de nuestra sociedad; esta semblanza es un testimonio de inmenso afecto y gratitud por sus obras, en particular por la existencia de la fundación – hogar que lleva su nombre y que recordará para siempre su hermoso ciclo vital de servicio al ser humano.

Con Luis Fernando Ramírez Echeverry y John Jaramillo Ramírez, dos artífices de la fundación, recorremos la vida y obra de una dama ejemplar que sembró la semilla de un legado, orgullo de la tierra y símbolo del amor a la ciudad de nuestros afectos.



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