Inicio / Al descubierto / SEP 16 2020 / 22 horas antes

Mundo coronado, la novela corta del profesor Eddie Polanía

Favorito

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Mundo coronado, la novela corta  del profesor Eddie Polanía

La portada de la novela Mundo coronado del profesor Eddie Polanía Rodríguez fue diseñada por su nieto Martín Jaramillo Polanía.

Se trató de un ejercicio en el que el autor se puso en el lugar de personas con distintos roles para contar el virus desde sus particularidades. 

Para nadie es un secreto que la pandemia le desbarató los planes a millones de personas en el mundo. El caso del profesor y planificador regional, Eddie Polanía Rodríguez, no fue diferente, pues este año tenía proyectado terminar de escribir una novela llamada Dulces para la guerra, que había iniciado en 2015 y que se nutre de la confrontación entre Colombia y Perú. 

Pero cuando la realidad daña los planes, como la misma experiencia lo enseña, toca aferrarse a lo que hay para sacarle partido y, a veces, hasta resultan proyectos mejores.  Este licenciado en ciencias sociales decidió posponer aquel texto y con su visión crítica de la realidad política y social, propia de un académico que de 1976 a 1998 dio cátedra de historia en la Universidad del Quindío, se inspiró en las vivencias de las víctimas del coronavirus para darle energía a su relato por medio de las voces de 20 personas, quienes hablan en su nueva novela corta llamada Mundo coronado. 

En la trama aparecen desde una empleada del servicio doméstico, hasta un estudiante, un político de derecha y muchos otros individuos de la cotidianidad, que en medio de la otra epidemia —la  corrupción— se contagian de desesperanza, de desconsuelo y de un enorme vacío existencial desde el cual empiezan a contar sus penas, sus proyectos y sus expectativas. En sus 116 páginas, el lector deberá prestar atención para identificar quién es el personaje que le habla. 

El autor de Mundo coronado fue creador y director del Centro de Estudios e Investigaciones Regionales en 1994, director del plan estratégico de Quindío entre 1993 y 2003, director de Planeación de Armenia y contratista de la gobernación de Quindío en la secretaría de Planeación. Además, ha sido columnista de LA CRÓNICA, ensayista y también escribió las novelas ¡Ay de ti! Madre mía city, publicada en 2010; El partido de los vampiros, en 2013; La rebelión de los jubilados, en 2016, y Los pájaros del fin del mundo, en 2016, obras que circulan en internet. 

Este estudioso de mil batallas dio detalles de su Mundo coronado. 

 

¿En qué situaciones de la pandemia se inspiró para escribir la novela Mundo Coronado? 

La novela no es una narración ni  una descripción de la pandemia. Se caracteriza porque la trama está constituida por las voces de los que la sufren. Para uno saber lo que piensa la gente no hay que entrevistarla, uno lee noticias, uno habla informalmente con el funcionario, con el hombre de la calle y con el campesino. 

Como conocemos tan bien la idiosincrasia de la gente de nuestra región, como sabemos de sus lamentos y entendemos sus frustraciones, lo que hice en la novela fue abrirle el espacio a la población para que hable y plantee sus problemas. Por ejemplo, un estudiante universitario  nos dice que su gran frustración es la universidad porque no le ha servido para nada, todo lo importante de la vida lo ha aprendido en la calle, lo único que ha logrado en ese centro de estudios es que lo explote porque tiene que pagar una matrícula muy alta para que después de unos años le dé un cartón que le va servir únicamente para colgarlo en la pared de la sala. 

 

¿De qué manera está estructurada su novela? 

La hojarasca, del extinto escritor colombiano Gabriel García Márquez, habla de la crisis política, social y económica de los años 50, cuando él empezó a escribir. 

Es una peste que azota a Macondo. Cualquier día en ese pueblo se suicida un médico y al entierro fue la que había sido su mujer, el suegro, que era el coronel Aureliano Buendía, son varios personajes, pero todos lo odiaban y cada uno de ellos hablaba a lo largo de la obra. Sin embargo, cuando uno empieza a leerlo  jamás sabe quién está hablando y eso produce una confusión grande en el lector. Lo que uno tiene que hacer en esa novela es leer el primer párrafo e identificar al protagonista. Esos textos no están divididos en capítulos. Yo traté de hacer lo mismo con Mundo coronado, pero en lugar de ponerle el periodista, el político y demás, le puse a cada capítulo una frase, por ejemplo: todos los niños son lindos y eso es una historia y alrededor de ese enunciado se desarrolla una trama de unos tipos que hacen una fiesta en medio de la pandemia, entre ellos hay un senador de la República que se emborracha y arma una pelotera porque sus hijos eran unos mellizos y una niña va y le dice a la mamá que uno de ellos le había pegado. Ella le preguntó que cuál de los 2 y la pequeña le respondió que era el más feo. 

El político se dio cuenta y armó tremendo escándalo. A lo largo de la novela hablan todos los personajes. Esa es parte de la estructura. 

Vea también: Catalina Londoño, una voz quindiana que resuena a nivel internacional

 

¿Aparece el monstruo de la pandemia? 

Algunos dicen yo soy fotógrafo y voy a salir a la calle a fotografiar al monstruo porque la novela, además de los problemas que se generan en la cuarentena con la pandemia, produce un estado absoluto de confusión en el que la gente no sabe qué hacer. 

El coronavirus, piensan muchos, es un monstruo y esa es la primera noción que tienen y dicen que posee cientos de patas, es una bola fea con ojos. Un periodista sale a conocerlo para describirlo y mostrarlo, las personas le huyen y se esconden. 

 

¿Hay tiempo para la esperanza en su novela? 

Hay un episodio en el que surgen preguntas como, ¿esto para qué? ¿Tiene salida? ¿Será que va a dejar algo positivo? Entonces empieza a plantearse cosas, como a hacer un balance entre las muertes, la crisis monetaria y todo lo malo que ha dejado la pandemia, pero también lo bueno que podría surgir: un nuevo pensamiento, construir un mundo sobre la base de la solidaridad y emprender una lucha contra la pobreza porque el planeta va a quedar muy jodido. 

Para algo bueno ha servido la pandemia, así como el terremoto de 1999 nos mostró todas las debilidades de esta sociedad, cuando vimos que el Estado no servía para nada. El coronavirus desnudó nuestra realidad y mostró lo que somos como humanidad. 



COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net