Editorial / JUN 30 2020

Hay que ajustar las Zese

Un lunar, con características de mancha, para el caso concreto de Armenia, tuvo esta figura y fue haber cerrado a industrial, comercial y agropecuario los sectores a los que deben pertenecer las empresas para ser clasificadas como Zese.

Hay que ajustar las Zese

El departamento de Quindío celebró los buenos oficios de los representantes a la Cámara, Luciano Grisales Londoño y Diego Javier Osorio Jiménez, para lograr, en su momento, la inclusión de Armenia en el proyecto nacional denominado Zonas Económicas Sociales y Especiales, Zese. Sin duda esta es una buena herramienta para contrarrestar la histórica y además creciente tasa de desempleo de la capital quindiana. La iniciativa, a la que le ha faltado más promoción, tuvo un leve repunte en época de pandemia y de 27 empresas que se acogieron a los beneficios de la figura se pasó a 70.

El régimen especial tributario para las empresas clasificadas en las Zonas Económicas Sociales y Especiales incluye una tarifa del 0 % en el impuesto sobre la renta durante los primeros 5 años y luego el 50 % en los siguientes 5 años; una retención en la fuente proporcional a la tarifa del impuesto sobre la renta con lo que se incrementa el flujo de caja de las sociedades, y la posibilidad de calcular la autorretención de forma proporcional al porcentaje de la tarifa del impuesto sobre la renta. 

Las exclusiones que considera la figura de las Zese son claras: empresas dedicadas a la actividad portuaria o las actividades de exploración y explotación de minerales e hidrocarburos, y las sociedades comerciales existentes que se muevan a algunas de las ciudades o departamentos, declarados como Zese, en busca del beneficio —lógica excepción por la naturaleza de la figura que pretende motivar la apertura de nuevos negocios y emplear mano de obra local—.

Por fortuna ya hay un borrador, que ojalá se convierta en norma, que permitiría sumar los sectores turismo y salud a los tres ya autorizados —industrial, comercial y agropecuario— y hacer de estas zonas especiales un mayor y verdadero aporte para la ciudad por la importancia de estos dos renglones de la economía para el departamento. Ese es uno de los dos ajustes que debería tramitarse.

El otro ajuste, trascendental para la economía local, es la posibilidad que la industria de la construcción acceda a los beneficios que traen las Zese. Dejar este sector económico por fuera es ponerle un freno de mano a un renglón productivo que podría sumar una buena cantidad de empleos y contribuir al logro del objetivo que plantea la figura y para lo cual fue creada. 

No está claro el argumento de quienes se oponen a la inclusión del sector construcción en los macrosectores beneficiados por las Zese. Por el contrario, la clasificación internacional CIIU —Clasificación Industrial Internacional Uniforme de todas las actividades económicas adaptada para Colombia—, tomada como base para la creación de las Zese, le abre la puerta a la industria de la construcción para estar allí y que las sociedades que pertenezcan a este renglón productivo también puedan gozar de los beneficios que otorga. 

La realidad y dinámica económica del país cambió y si se quiere un impacto contundente de las Zese en las negativas cifras de desempleo que han castigado y seguirán castigando a la capital quindiana, un buen paso sería autorizar la inclusión de los sectores turismo, salud y construcción en las ventajas que da el escenario de las zonas económicas especiales. Tarea urgente para los congresistas, que lograron lo importante y fue la inclusión de Armenia en las Zese, pero que ahora, con el apoyo del gobernador, necesitan redondear la faena.

 

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