Lunes, 11 Nov,2019
Opinión / NOV 08 2019

Mujeres cafeteras de Córdoba

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Una década de trabajo solidario y familiar. No obstante, este grupo de mujeres viene incidiendo comunitariamente desde 1996 cuando acompañadas  por Guillermo Castaño Arcila y surcos comunitarios se conformaron las escuelas campesinas de agroecología en Guayaquil y Travesías de Calarcá y Córdoba; territorio de entre ríos, provincia de Kakataima, santuario de las comunidades indígenas ancestrales y el cacicazgo de Calarcá. Allí la labor se enfoca en recuperar las tradiciones, historias y saberes campesinos con grupos de niños, jóvenes y mujeres.

El sismo de 1999 les dio más motivos a estas mujeres para continuar su trabajo; formaron parte de 7 asociaciones rurales en Córdoba, algunas lideradas por ellas, laborando en proyectos productivos como pollos de engorde, gallinas ponedoras, cerdos, peces, vacas lecheras, codornices, conejos, hortalizas, plantas medicinales y procesamiento de productos desde el café, mermeladas, arequipes, tortas, lácteos, cárnicos, pomadas y en general transformar todo lo que sale de las fincas con posibilidad de mejorar los ingreso.

Un año más tarde, se conforma la asociación de segundo grado con la que se  ejecutaron  proyectos de gran impacto ambiental: cercas vivas, aislamiento de bosques y quebradas. Bancos forrajeros, lombricultivos, composteras, manejo de residuos y biodigestores. Se formaron jóvenes promotores ambientales, algunos  hacen parte hoy de varias instituciones: comité de cafeteros, CRQ, ICA y gobernación del Quindío.

Así mismo,  en 2002 se crearon escuelas de música de donde salieron varios de los artistas que hoy forman parte de los grupos culturales en Córdoba. Escuelas de arte y participación ciudadana estableciendo periódicos murales, uno de ellos  vigente en la vereda Río Verde Alto, donde la comunidad puede informar, comunicar o anunciar sus necesidades e inquietudes. De la escuela de participación ciudadana salieron líderes que han sido concejales, candidatos a la alcaldía, representantes de las Juntas de Acción Comunal, y Umata municipal.

En 2009, convocadas por el comité de cafeteros, para conformar los concejos participativos de mujeres cafeteras, acuerdan darle vida  jurídica a la asociación. Con apoyo de la alcaldía municipal, abren la primera tienda de café en el parque José María Córdoba dándole identidad con  sello propio: Café Mujer; bello y sugestivo como una maravillosa manera de homenajear y reconocer el papel preponderante de las mujeres en la caficultura tradicional; empoderarlas como empresarias y resignificar la vida campesina: su historia, procesos, sabiduría y soledad.

Afortunadamente para ellas, las instituciones han creído en su sueño  apoyándolas con proyectos con los que han obtenido maquinarias, equipos, muebles y capacitaciones. Se han sumado a la exitosa iniciativa de estas valiosas damas.

Su trabajo denodado les ha significado varios reconocimientos, obteniendo dos veces el premio Comfenalco a la Mujer, y galardones por la labor de protección ambiental, social y cultural. 


Dignory Soto Londoño

 


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