Editorial / MAY 29 2020

Sí al fútbol, pero ojo

Recibir el fútbol profesional colombiano es una buena noticia que ayuda a la reactivación de la región, pero supone un reto mayor en materia de seguridad y control para que esta oportunidad no se convierta en una amenaza.

Sí al fútbol, pero ojo

Armenia, Pereira y Manizales suenan como una posible sede para que se juegue el fútbol profesional colombiano, a puerta cerrada, a partir del próximo mes de agosto. El ministro del Deporte, Ernesto Lucena Barrero, dijo que los entrenamientos individuales de los clubes podrían empezar en el mes de junio, los colectivos en julio y la competencia en agosto. Todo depende, además, de los protocolos médicos y de bioseguridad implementados por la Federación Colombiana de Fútbol y la Dimayor, para que las fechas inicialmente planteadas no se tengan que modificar.

La posibilidad de reactivar el fútbol profesional en Colombia, sin espectadores en las tribunas, es un acierto. La reanudación de este deporte pondría en movimiento, además del balón, diferentes actividades productivas que generan oportunidades económicas para otra parte de la población. Es también la posibilidad de llevar entretenimiento a los hogares y ampliar el menú de opciones en casa para hacer menos tedioso el confinamiento.

Según el ministro Lucena, la mejor opción para reanudar la competencia es hacerlo en una sede conformada por ciudades que no impliquen desplazamientos muy largos y que no tengan tasas elevadas de contagios por coronavirus. En ese orden de ideas, ciudades como Bogotá, Cali, Medellín o Barranquilla estarán lejos de ser candidatas para recibir las delegaciones de deportistas. En cambio, el Eje Cafetero se acerca al ideal propuesto por Mindeporte.

Armenia, Pereira y Manizales, además de la cercanía geográfica y la facilidad de movilidad, suman, hasta hoy, entre las tres ciudades, 286 casos positivos de coronavirus, de los cuales 211 corresponden a pacientes recuperados. En total la pandemia ha provocado 10 fallecimientos en las tres capitales del Eje, cifras que, por ahora, permiten evaluar como satisfactoria la labor de las autoridades en las tareas de contención de la enfermedad, si se comparan con otras regiones del país.

Amén de las ventajas ya descritas, la buena condición de los escenarios deportivos, la infraestructura hotelera, el clima, las opciones alternas para entrenamientos, el buen recurso profesional para las transmisiones televisivas, entre otras razones, ponen a esta parte de la geografía nacional como el sitio ideal para que de nuevo los aficionados, esta vez desde sus casas, griten gol. Aquí hay un gana y gana, no se puede ver solo como un favor que le haría el fútbol a Quindío, Caldas y Risaralda y por eso, además de ofrecer diferentes beneficios, las tres ciudades deben poner condiciones.

La mejor razón para hospedar a los clubes profesionales de fútbol es saber que no habrá detrás de ellos fanáticos en los estadios, con comportamientos demenciales, robando, matando, consumiendo drogas, peleando y destruyendo todo a su paso. Pero, el riesgo está latente y por eso una de las exigencias de los alcaldes debe ser que se refuerce la seguridad en las ciudades e instalar controles permanentes y robustos en los pasos fronterizos para evitar que los vándalos, que se creen hinchas, quieran llegar con el pretexto de alentar a sus equipos en las afueras de los sitios de concentración y de prácticas y de paso se hospeden acá propagando no solo el virus, sino la violencia y toda suerte de actos delictivos que es en lo que se han especializado.

 

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