Al descubierto / OCTUBRE 20 DE 2020 / 1 mes antes

Al biólogo Hugo Mantilla lo trasnochan los murciélagos y el bien común

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Al biólogo Hugo Mantilla lo trasnochan los murciélagos y el bien común

Hugo Mantilla Meluk ha visitado lugares fascinantes que le han permitido estudiar todo lo relacionado con estas especies. Foto : archivo cortesía

El que más ha estudiado este animal en Colombia. En 2015 descubrió 3 nuevas especies de este mamífero. 

A Hugo Mantilla Meluk le dicen el hombre murciélago porque lleva más de 20 años investigando las distintas especies de este mamífero en Colombia. Es docente investigador del programa de biología de la Universidad del Quindío, es director del Centro de Estudios de Alta Montaña y curador de la colección de mamíferos de la misma entidad educativa. 
Tiene un doctorado en biología evolutiva y sistemática de la Universidad de Texas. Además recibió el premio Karl Koopman, considerado uno de los máximos galardones a los investigadores, entre muchos otros reconocimientos. Este científico bogotano que vino a enseñar y ampliar sus investigaciones en el departamento, dialogó con LA CRÓNICA. 

¿A partir de qué momento y por qué surgió su interés de estudiar a las especies de murciélagos? 

Mi interés por la vida es algo que se remonta al primer instante en el que tengo uso de razón, de todos los fenómenos de este universo como las estrellas, el clima y la geografía lo que más me llamó la atención fue mirar la complejidad de todas las manifestaciones de la vida y lo que más capturó mi interés fue la diversidad biológica, ¿por qué las especies se ven diferentes entre sí? ¿Por qué una flor se ve diferente a otra? ¿Por qué un insecto es distinto al otro?  ¿Por qué los seres humanos nos vemos más parecidos a algunos organismos que a otros?
Desde muy temprano decidí estudiar la evolución, todo esto con el apoyo fundamental de mis padres, que estaban involucrados en el mundo de la academia. Ellos me inculcaron la curiosidad ordenada del pensamiento y la sensibilidad frente a lo vivo. Más adelante empecé a buscar modelos con los cuales resolver mis preguntas y encontré en los murciélagos un grupo que es muy diverso, porque hay más de 1.400 especies, Colombia es el país que más tiene en el mundo. 
Estos mamíferos están en el mismo grupo de los seres humanos, pero nosotros tenemos hoy una única especie que es el Homo sapiens y contamos con unos pocos representantes en los primates grandes: los orangutanes, chimpancés y gorilas. 
Al ser los murciélagos tantos y variar en sus comportamientos,  en sus formas y en sus procesos, pues hacen cosas muy distintas en la naturaleza. Los murciélagos aparecieron como un modelo muy importante para estudiar eso que me gustaba desde niño.
 
¿Cómo transcurrió su niñez? 

Fui un niño muy feliz, tuve una infancia realmente guiada por la imaginación y por el amor. Crecí en una familia grande, soy el mayor de 6 hermanos que estamos muy seguidos, por lo que siempre recuerdo estar rodeado de ellos, particularmente de Eduardo Mantilla, que es diseñador y está muy cerca de mí, entonces éramos como la pareja y andábamos por todo lado. Mis vacaciones transcurrían en el jardín de mi casa, que era muy grande y mi mamá tenía muchas plantas, recolectaba insectos y los analizaba con una lupa. Luego mis padres me regalaron un microscopio de juguete. Ellos estaban muy pendientes de las curiosidades que teníamos y de cómo podíamos desarrollarlas. Pasé la infancia en una casa rodeada de libros, pues mi papá era un amante de ellos, me enseñó que las historias se continúan en otros libros, que hay que tener amor por las personas que construyen ideas y que hay que tratar de explorarlas al máximo, entonces si había un tema como la evolución que me gustaba, él me llevaba un libro y de ahí saltábamos a otro autor del mismo asunto, volvía con una revista, con una enciclopedia y así me dejaba desarrollar mi propio talento y así mismo fue con la literatura, con la música y con otros intereses que tenía en esa etapa de mi vida. Un día aparecía un teclado, al otro, una guitarra, una revista en la que mostraban la biografía de un científico o de un artista. Tuve una etapa privilegiada porque estaba expuesto a una gran cantidad de influencias, ya que mi papá y mis tíos eran científicos, y mi mamá es sicóloga, crecí en ese ambiente muy intelectual en el que valoraba la ciencia. 

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¿Qué es lo que más lo ha sorprendido de estudiar a los murciélagos? 

Es ver cómo, a partir de órdenes sencillas, construimos sistemas que son altamente complejos en un universo que va de más orden a menos orden. He entendido que las estructuras complejas están interrelacionadas, que no hay nada en este universo que se mueva de manera independiente y que todos estamos interconectados, incluso los humanos, que somos muy arrogantes, dependemos de una manera muy fuerte de la naturaleza. Lo otro que he aprendido es que si no prestamos atención al orden y los procesos, pues tarde o temprano tenemos una afectación como ocurrió con la pandemia. Ese es uno de los problemas más grandes que tiene la humanidad: ¿Cómo vamos a enfrenar la pérdida de los beneficios que recibimos de la naturaleza? Porque no hemos hecho las cosas muy bien, muchas veces, hay que decirlo, porque no tenemos la información. 

¿En qué cree que puede parecerse usted a los murciélagos? 

Me parezco a ellos en que me encanta la noche y ahí es cuando trabajo. Duermo muy poco desde que era niño, entre 2 y 3 horas. No he tenido problemas de salud asociados a eso, pero entonces mi día es más largo que el del promedio de la gente. Me encanta laborar, ellos son muy laboriosos, ellos salen de su casa y van a polinizar, a dispersar semillas, a controlar plagas y lo hacen toda la noche, salen muy temprano, a las 5 o 6 p. m. y se guardan a las 5 o 6 a. m. Trabajan 12 horas seguidas y en eso nos parecemos. Para estos animales no existen fines de semana o fechas especiales. He trabajado en los museos de Estados Unidos 24 y 31 de diciembre hasta las 11 p. m., al salir celebro y regreso a trabajar porque para mí es un placer. Me parezco en que para mí es más importante el bien colectivo que favorecer a una sola persona. Trabajo para los alumnos y para la gente, soy investigador y lo hago para la humanidad, independiente de quiénes sean y de dónde vengan. Esa es una gran lección de los murciélagos, que son muy solidarios, si hubiera una sola cosa que quisiera que aprendieran de ellos sería el compartir. Los seres humanos vivimos guiados por el egoísmo y por el beneficio personal. 
 


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