Al descubierto / ENERO 20 DE 2021 / 1 mes antes

Argelia, la carabina y el Corazón de Jesús, 78 años en 219 páginas

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Argelia, la carabina y el Corazón de Jesús,  78 años en 219 páginas

En su libro, Argelia Henao Alzate asume una mirada crítica frente a la violencia que vivió Colombia cuando ella era joven. Foto : Cortesía

Es una lectora empedernida y una mujer sensible ante las adversidades y las injusticias de la vida. 

A sus 78 años de vida Argelia Henao Alzate, una calarqueña que se crió en Peñas Blancas, decidió comprar un cuaderno y un lapicero para plasmar allí, con una disciplina diaria, las memorias de todas esas historias que le ha tocado presenciar, gozar y padecer a la largo de su existencia. 

Las escribió a su avanzada edad en su casa de Sevilla, Valle del Cauca, a donde le tocó llegar muy joven con su familia, luego de que la chusma liberal matara a José, su hermano mayor, en Génova, e hiciera desplazar a su familia. Lo interesante es que esta adulta mayor, que solo pudo estudiar un año y medio, encontró en la escritura una manera de desahogar todo eso que, por estar inmersa en un ambiente machista, no pudo expresar cuando era joven.  

Aunque no conoce las técnicas de la escritura, sus relatos contienen esa riqueza oral y narrativa de los abuelos y son también las mismas historias que, en medio de las tertulias familiares, ella les contaba a sus 8 hijos y al resto de parientes como una forma de integrarlos, pero también de mantener vivas las vivencias de antaño. 

Producto de este ejercicio de redacción, en el que Argelia demostró que posee una memoria prodigiosa para recordar hechos remotos y traerlos al presente, salió a la luz, el pasado 22 de diciembre, el libro que tituló Argelia, la carabina y el Corazón de Jesús, un manuscrito de 219 páginas que evocan el sabor a campo, el ayer de la infancia en el Quindío y que demuestran una gran capacidad de la autora para describir con tal detalle los paisajes y los hechos, que es capaz de hacer que los lectores los vean en su mente, como si las escenas estuvieran pasando ahí, frente a sus ojos. 

Tan lúcida, como sus escritos, la protagonista de estas nuevas letras, una humilde campesina que ahora tiene 82 años, dialogó con LA CRÓNICA. 

¿De dónde le surgió el deseo de convertir sus historias de vida en un libro? 

Mi hijo me decía que me uniera a un grupo de personas mayores, que hiciera algo, pero yo le contestaba que eso no me gustaba. Un día que vino a visitarme se le quedó un libro y me puse a leerlo y me gustó. Mi marido estaba muy enfermo y yo pensé que lo que iba a hacer era irme a comprar un cuaderno y un lapicero y que me iba a escribir lo que he vivido. Como mi compañero estaba con problemas de la vista, él me sentía redactando y me preguntaba qué era lo que escribía ahí y yo le decía que bobadas para entretenerme. Mis hijas vieron mis primeras páginas y me alentaron a que las siguiera escribiendo. 

¿De todo lo que cuenta en el libro, qué era lo que sus hijos no sabían? 

Que yo aprendí a disparar con una carabina que tuve, no les conté cuando estaban jóvenes porque eso no estaba bien.  

¿De ahí surgió el título del libro: Argelia, la carabina y el Corazón de Jesús? 

Sí, a mí me enseñó a disparar un amigo de mi esposo, porque en esa época en el campo la situación de violencia era muy fuerte y no me daba miedo de las armas porque las tenía para defenderme en caso de verme en peligro. El Corazón de Jesús es porque cuando me casé mi suegra me regaló el cuadro de esa figura religiosa, que se convirtió en mi compañero en las noches porque mi marido me dejaba y quedaba sola con mis niños, entonces yo quedaba en mi cuarto con una vela encendida en una mesa, la carabina, la munición y el Corazón de Jesús, al que le ponía flores. 

“Marino llegó a nuestra casa y se quedó un buen tiempo con nosotros. Lo primero que preguntó fue: “Ricaurte, usted tiene armas? - Sí, Argelia tiene una”. Entonces alcé el delantal, saqué el arma y se la mostré. A él le dio mucha risa y dijo: “Es valiente, yo tengo una carabina de 12 tiros, es muy fácil de manejar. Una tarde, mientras me enseñaba a disparar me dijo: “Si usted ve que le van a hacer daño defiéndase. Cuando el momento llegue usted se va a dar cuenta, no lo dude un segundo porque su cuerpo es un templo, uno es un templo”. (Página 132) 

¿Cómo sintió ese proceso de escritura? 

Fue algo que hice con tranquilidad, cuando estaba más joven le contaba algunas cosas a mis hijas y se me venían las lágrimas al recordarlas, pero cuando empecé a escribir me sentí en paz porque desahogué muchas cosas que en mi vida no pude expresar. Siento que sané muchos asuntos del pasado, ahora me siento sin dolores. 

Vea también: William Castaño, el escritor quindiano que convierte sus exilios interiores en libros

¿Qué recuerda de esa violencia que le tocó vivir cuando era niña? 

Mi papá vendió el terreno en Peñas Blancas y nos fuimos para Génova, donde compró una finca cafetera, lo que no recuerdo es cuánto tiempo llevábamos viviendo allí cuando llegó la chusma y mató a mi hermano. Resulta que teníamos unos vecinos, personas muy buenas, liberales y conservadores, parecían todos como hermanos, y en las noches les gustaba meterse a una casa a jugar dominó y otros juegos de mesa. En los tiempos de luna, a José, mi hermano mayor, le gustaba irse para allá y esa noche que subió la chusma liberal, él se quedó ahí dormido y a todos les quitaron la vida. Ellos sabían dónde quedaban las casas de los conservadores. Una señora a la que le mataron el marido nos contó que uno de esos tipos sacó un papel del bolsillo, lo leyó y ya llevaban 5 casas. Uno de los bandoleros dijo que a nuestra vivienda no iban a ir y el otro le respondió: ¿por qué no, si también son godos?  Él contestó que ese señor —mi esposo— lo había salvado de que lo asesinaran los carabineros en el puente de San Juan, en Génova. Por eso nos salvamos.  Gracias a Dios ese hombre no le hizo nada a mi marido. 



COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net