Al descubierto / OCTUBRE 03 DE 2021 / 7 meses antes

El hombre detrás de las cartas de inauguración de LA CRÓNICA

Autor : Maria Alejandra Vergara

El hombre detrás de las cartas de  inauguración de LA CRÓNICA

Julián representa el compromiso y entrega de los colaboradores del periódico.

Julián González Maya empezó su labor siendo muy joven y ha escrito su historia a la par con el periódico.

LA CRÓNICA ha escrito la historia del departamento durante 30 años, pero esta marca, que representa a los quindianos, es posible gracias a todas las manos, corazones y esfuerzos que están detrás de cada página, pauta, entrevista y finalmente el periódico.

Una de estas personas que ha estado en la casa editorial de los quindianos y que ha acompañado todo el proceso desde antes de abrir sus puertas e imprimir el primer ejemplar es Julián González Maya, quien llegó antes de la inauguración de este diario.

Julián, un quindiano que a sus 17 años empezó a ser parte de esta propuesta que nacía en el departamento y hoy, 30 años después, agradece el papel que ha cumplido el matutino en su vida.

¿En qué momento llega a LA CRÓNICA?

Yo llegué al periódico una semana antes de la inauguración, pues me encomendaron llevar a cabo la entrega de las cartas de invitación a los empresarios, con el fin de que conocieran la propuesta que se gestaba en el Quindío y que esperaba ser el periódico de los quindianos, tal como es hoy en día.

Todo empezó por hacer un favor, porque yo no tenía trabajo en ese momento, me llamó Roberto Estrada y me solicitó que los apoyara en la entrega de unas cartas, yo ni siquiera conocía las direcciones de Armenia. Recuerdo que solo identificada la carrera 14 con calle 16, todos los días me iba hasta ese lugar y empezaba a contar las cuadras para poder entregar las cartas, porque yo iba a pie.

¿Cómo le ha ayudado LA CRÓNICA en su proyecto de vida?

Yo estudié primaria y bachillerato en el San Solano, en Calarcá y cuando me puse a trabajar en el medio vi la posibilidad de continuar mis estudios, fue con mi sueldo que me hice profesional, porque estando en el periódico pude pagar mi carrera como administrador de empresas y además hice una especialización en gerencia. Más adelante estudié formulación de proyectos en el Sena.

La verdad lo que soy y lo que tengo se lo debo a LA CRÓNICA, porque yo llegué aquí siendo un niño y si me preguntan, todo lo que sé lo aprendí acá, me gusta mucho mi trabajo y lo que me deja cada día.

¿Cómo ha sido este recorrido de 30 años en el periódico?

Primero, me la pasaba todo el tiempo entregando cartas y vinculando gente, porque era importante que nos conocieran, que identificaran al periódico como propio, como una propuesta que nació en los 90 para llevar información verídica a los quindianos.

Después de eso, empezaron las suscripciones y me dijeron que me quedara haciendo recaudo de lo que estábamos vendiendo; entonces ya dejé las cartas y me fui a recoger el dinero de las suscripciones, eran muy baratas y eran mensuales, porque antes no había contratos así como ahora, entonces me iba caminando todo Armenia. 

Luego de suscripciones pasé a circulación, yo era el jefe de distribución, fui ascendiendo. Mi labor iniciaba por la noche cuando me decían qué noticias judiciales había para el otro día  —porque eso es lo que marca el aumento del periódico— y coordinaba con Pereira para saber a qué zona mandar más impresos.

Al otro día me llamaban cuando salía el periódico de Pereira, yo recibía y le entregaba a los que reparten el diario a los suscriptores, voceadores y puestos de revista. Yo hacía el recorrido desde las 4 a. m. más o menos hasta la 1 o 3 p. m.

Seguido de eso, estuve como 10 años haciendo recaudos. Y después, estando ahí, Carlos Alberto Restrepo —director comercial del periódico—  me pasó para el área de comercial y empecé a manejar la Tarjeta Oro —que es un beneficio para clientes y suscriptores en materia de optativos y descuentos— y reemplacé a una señora que hacía la venta, que se había ido.

Pero al ver todo el trabajo que representaban esos 2 espacios, en el 2016 decidieron dejarme solo para la parte comercial y desde entonces hago parte de ese equipo.

¿Cómo fue ese crecimiento con LA CRÓNICA?

Estas 3 décadas han sido maravillosas, realmente me han brindado muchas oportunidades de aprender y conocer.

Cada oportunidad fue buena porque las cosas mejoraron mucho y a mí me conocen mucho por LA CRÓNICA y por mi recorrido. Entonces cuando finalmente empecé a ser ejecutivo comercial no era tan difícil llegar a los clientes.

Siempre he estado vinculado al periódico y he tenido la oportunidad de conocer su funcionamiento casi que totalmente y he pasado por varios cargos.

¿Qué le ha dejado usted al periódico?

Yo le entrego cada día mi compromiso y lealtad, porque varias veces me han ofrecido oportunidades en otros lados y nunca me quise ir, porque no me parece ético. Yo me quedé por el amor al periódico de los quindianos y, miren cuántos años llevo, puedo decir que abrí las puertas de LA CRÓNICA para llevar las cartas que nos iban a dar a conocer en la región.

¿Cómo se siente al ver esta historia de 30 años?

Siento mucho orgullo porque la gente lo identifica a uno con el periódico, me recuerdan desde que era pequeño, ya me dicen hasta que se sienten viejos cuando me ven, es muy bonito ver cómo empezamos y ver lo que somos hoy en día.

¿Qué recuerda con mayor cariño?

Haber acompañado al periódico desde sus inicios, hacer parte de esta historia, haber estado en cada una de las sedes y cada situación buena y no tan buena.

Recuerdo que el medio escrito empezó con algo muy pequeño, primero nos ubicamos en la calle 20 al frente del Hotel Zuldemayda, en el tercer piso de un edificio, en ese salón funcionaban todas las áreas —redacción, suscripción, comercial, administrativa—.

Después nos fuimos para la carrera 14 con calle 17 al lado del edificio Santa Clara, y allá nos cogió el terremoto. Nos fuimos para una casa por el barrio Alcázar.

Luego estuvimos por el parque Fundadores, al tiempo pasamos para la sede que quedaba más abajo de la Universidad La Gran Colombia, hasta que finalmente el periódico adquirió su propia sede en la avenida Centenario, donde estamos actualmente.

¿Qué representó la pandemia para usted y el periódico?

Fue algo muy duro y no solo por el tema de la salud, sino por el tema laboral; para el periódico fue un tiempo muy difícil, pero gracias al esfuerzo en conjunto poco a poco vamos saliendo de esta situación.

Por otro lado, para mí en mi labor diaria de comercial fue muy complejo porque tocaba trabajar desde la casa y venderle al cliente algo que no estaba viendo y realmente para tener esa cercanía con los clientes es necesario ir a visitarlos.

Pero no todo fue malo, porque considero que a largo plazo la pandemia nos ha propuesto cambios que son buenos y evidenciamos la importancia que tiene la era digital, especialmente en los medios.

¿Cuál es su mensaje para LA CRÓNICA en sus 30 años?

Para mí LA CRÓNICA es mi casa y mi deseo es que sean 100, 200 años o muchos más. Que este periódico siga haciendo historia contando las noticias del departamento y que si tenemos que dejar el papel y pasar a la parte digital podamos adaptarnos a ese cambio.

También le digo a los quindianos que fortalezcan ese amor por el periódico, que este medio de comunicación es objetivo y representa al Quindío. Muchos impresos han llegado y pasado, pero nosotros nos seguimos sosteniendo en el tiempo y es gracias a nuestros pautantes y lectores.



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