Al descubierto / ENERO 13 DE 2021 / 3 días antes

María Teresa Mendoza, una voz conocedora de la música en el Quindío

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

María Teresa Mendoza,  una voz conocedora de la música en el Quindío

María Teresa Mendoza Saldaña ha sido jurado de importantes eventos musicales. Foto : John Jolmes Cardona N.

Una mujer muy culta que promovió y orientó a grandes cantantes del departamento cuando fue profesora del Inem. 

A María Teresa Mendoza Saldaña poco o nada le gusta hablar de lo que ha hecho. A juicio de quienes la conocen, ella le da escaso valor a sus grandes labores como gestora cultural y en especial como orientadora de grandes músicos que ha dado el Quindío. De hecho, es difícil convencerla para que dé entrevistas y, según ella, esta es la segunda que le concede a un medio de comunicación. “Mi perfil no es bajo, sino subterráneo”. 

Es profesora pensionada del Inem, pero más que eso, lo que ella ha hecho es descubrir grandes talentos y estimularlos para que se perfeccionen en sus especialidades musicales y alcancen la cima de sus carreras. Así lo hizo con el tenor montenegrino Kirlianit Cortés Gálvez, quien ahora es director del coro de Los Niños Cantores de Viena; con el dueto Sombra y Luz, conformado por Victoria Sur y Luz Ángela Jiménez; también con Julián Henao, entre otros artistas. 

Afirma que en el Quindío existe una gran cantera de talentos musicales. 

Mendoza Saldaña es crítica cultural y comentarista musical en emisoras culturales de la región, ya que es una estudiosa de las melodías de España, de Países Bajos, de música clásica, y de diferentes ritmos colombianos.

También fue soprano del Coro de Aplicación Polifónico del Quindío y recibió el Cafeto de Oro en el marco del Concurso Nacional de Duetos Hermanos Moncada. Es delegada del departamento en Funmúsica, que es la fundación que realiza el concurso Mono Núñez, en Ginebra, Valle del Cauca. Se formó en el Conservatorio de Música de Armenia, en la Escuela Cantor U en San Francisco, Estados Unidos y es profesional en estudios sociales de la Universidad del Quindío. En la Santo Tomás se especializó en pedagogía del folclor, entre otros estudios. 

Sobre sus aprendizajes musicales, algunos talentos quindianos que han pasado desapercibidos y de muchas otras cosas, dialogó con LA CRÓNICA. 

¿Hubo alguna situación de su infancia que la haya inclinado a amar y a conocer tanto de la música? 

El ambiente familiar, escuchar hablar de artistas, la asistencia a conciertos, las películas musicales y la radio internacional. Recordemos que había de esos aparatos que eran de onda corta y captaban muchas emisoras de países de América y eran muy musicales. 

Luego accedí a un conservatorio incipiente que había en Armenia y cuando ya estaba en marcha, que trajeron profesores excelentes de Bucaramanga, uno que había estudiado en Italia y una familia alemana, lo quitaron. Decidieron acabarlo porque alguien dijo en el concejo municipal que eso no daba votos. 

Para no dejar a esa gente volando hicieron una academia que se dedicó a la técnica vocal y a la instrucción en piano, pero no era un conservatorio. 

¿Qué sabe de las primeras escuelas musicales en el Quindío? 

Hubo un conservatorio en 1943 y antes de eso, una banda musical que se dio por la vinculación del maestro Rafael Moncada. Después llegó la Sociedad de Mejoras Públicas e hizo una escuela cultural en la que inició una academia de ballet, algo que no gustaba acá porque había 2 de baile de salón. 

La palabra coreografía no se usaba para ese momento porque coreográfico aludía a lo que hoy serían sitios para tener encuentros sexuales. 

No se hablaba de prostíbulos, sino de coreográficos.  Después llegaron los hermanos Jaime y David Manzur, quienes fundaron una escuela de ballet, pero también la tuvieron que cerrar porque eso no daba votos. Se frustró una academia que hubiera podido ser una de las grandes del país. 

¿Qué de cierto tiene que con recursos propios ha apoyado a jóvenes? 

La ayuda que les he dado ha sido la de orientarlos, darles un poco del conocimiento adquirido y ayudarlos. 

Creo que uno nació para ayudar, el problema es que ahora si alguien de una edad avanzada está bajando un andén le sacan la billetera. 

Hay apoyos que no son monetarios, por ejemplo, un comentario oportuno.   

¿Para usted, cuáles son algunos de los músicos quindianos destacados? 

En este momento se habla de Kirlianit Cortés Gálvez porque ocupa un cargo altísimo. 

Tengo en mi lista a 12 personas que han hecho estudios musicales académicos y acá tenemos un doctor en guitarra y lo estamos  ignorando, que es el maestro Efraín Hoyos, y contamos con una soprano, que es graduada en la Universidad de Antioquia, tiene 2 posgrados en España, uno de ellos en organización de eventos culturales y está haciendo una maestría en la Universidad del Caribe, a ella la tuvimos en Armenia y la han ignorado, se llama Alexa Elinet Cortés Gálves, hermana de Kirlianit. Ella es asombrosa, en Antioquia se desvivieron cuando dio clases. Ahora vive en Barranquilla.  

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¿Cómo es eso de que el Quindío es una cantera de talentos musicales?  

Resulta que en esa academia de Armenia se produjo un movimiento vocal muy interesante y me llamó la atención que cuando Colombia intentó vincularse al Pacto Andino también lo quiso hacer con la inclusión cultural y para eso llamaron al maestro Alberto Upegui y a Carmiña Gallo y con ellos promovieron la creación del coro que representaría a la nación. Recorrieron el país y buscaron los grandes conservatorios, como los de Barranquilla, Cali, Bogotá y el del Tolima. 

Les dijeron que en Armenia había uno, pero lo que teníamos era una academia. De esa búsqueda que hicieron para encontrar 20 cantantes para unirlos a los 20 de Bogotá y evitar el centralismo, pasó algo curioso, de 14 personas que se presentaron de esa academia de la capital del Quindío pasaron 7. Eso fue un índice muy alto que el conservatorio del Tolima, que es la ciudad musical, no lo tuvo. Me dio por investigar qué habían producido en ese campo los demás conservatorios y gran sorpresa: los coros del Tolima, que habían ido a Italia y a diversas partes del mundo, musicalmente solo aportaron a Régulo Ramírez y en guitarra al maestro Gentil Montaño.  También busqué, por simple curiosidad, que había en el Quindío y encontré que esto era una cantera musical y que no se le denominaba como cuna de las voces, sino que se hablaba del Tolima por aquello de cría fama y échate a dormir.   


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