Al descubierto / ENERO 01 DE 2021 / 3 meses antes

Moncayo, el DT que sueña con abrir las puertas del Deportes Quindío

Autor : Gustavo Ossa García

Moncayo, el DT que sueña con abrir las puertas del Deportes Quindío

Gilberto Moncayo Foto : Cortesía

Para el seleccionador, los nuevos jugadores quindianos tienen todo, menos un equipo donde debutar.

Gilberto Moncayo, curtido seleccionador cuyabro, nació el 10 de mayo de 1953 y desde muy joven no ha dejado de pensar y vivir para el fútbol, deporte que asegura no cambiaría por ningún otro. 

Llevado por sus padres, Rubén Camacho, ya fallecido, y Esther Julia Moncayo, a la tribuna gorriones en el estadio San José de Armenia, se propuso la tarea de ser el seleccionador de equipo de su tierra que para entonces ponía a palpitar corazones.

A partir del año 1984, Moncayo recibió el aval oficial de Coldeportes para iniciar su carrera deportiva. 

Mientras el mundo hablaba del mundial de México 86, el Quindío lograba una de las mayores hazañas para ese momento, un subtítulo con la selección departamental de fútbol, gloria que fue arrebatada por Magdalena.

Moncayo tiene en su palmarés 2 campeonatos y 5 subcampeonatos, fue encargado en varias oportunidades de dirigir al Deportes Quindío, institución en la que estuvo por cerca de 11 años en distintas divisiones.

En ceremonia de reconocimiento a los líderes deportivos de Armenia, Moncayo fue uno de los 32 homenajeados y habló con LA CRÓNICA.

¿Cuándo y dónde se inició como entrenador?

Mi trayectoria inició en la polvorienta calle 50, sector de Tres Esquinas. Mi padre Rubén Camacho, de quien no pude tener el apellido por cuestiones de la guerra de ese momento, me inculcó un profundo amor por el deporte.

En 1984 fui vinculado oficialmente a Coldeportes y 2 años más tarde logré uno de los éxitos más importantes en mi carrera: el subcampeonato departamental, con un equipo de mucha categoría. 

En ese momento fue donde la cosa se puso compleja, pues ya tenía que ser campeón y ahí Coldeportes —hoy Indeportes— me envió a estudiar e inicié mi formación en la Escuela Nacional del Deporte, en Cali, pues para entonces solo había hecho un curso en Manizales, ya que requería nuevos conocimientos para acercarme a un título, lo que se logró finalmente en 1992 y 3 años más tarde repetimos título con la infantil en Montería. 

De sus logros, ¿cuál considera que ha sido el más importante?

Sin duda el año 1986. En ese momento el Quindío acariciaba lo que sería el primer título de la categoría pero no se logró el objetivo tras caer frente a la selección de Magdalena 2-0, lo que significó alcanzar un subtítulo como ninguno luego de haber superado a selecciones fuertes.

Otra satisfacción enorme corresponde al título en segunda división; en Pereira quedamos campeones ante rivales fuertes y esto dio paso para que La Fiorentina llegara a la primera B, club que luego se llevaron para Florencia.

¿Cómo llegó al Deportes Quindío? 

Eso fue en el año 1984, en el equipo de reservas gracias al apoyo del profesor Fernando Valencia, desde entonces ahí me fui perfeccionando, conociendo el medio y Luis Augusto García Barragán, el Chiqui, me pidió que me fuera a trabajar a la división profesional, pero no lo hice porque me pagaban menos que en Coldeportes. 

¿Al día de hoy cómo ve el plantel?

Yo conozco a Hernando Ángel Montaño desde que estaba en las selecciones Valle, nos encontramos en varios certámenes nacionales, pero veo el panorama muy oscuro para el jugador quindiano. Espero algún día poder reunirme con él y directivas en el departamento y lograr consolidar unas verdaderas divisiones inferiores en favor de los nuevos talentos.

¿Es decir del Quindío solo tiene el nombre?

Yo lo digo por experiencia. Cuando quedamos campeones nacionales en segunda división, de 30 jugadores 25 eran quindianos y el resto de otros departamentos. Era una de las tareas que me propuse como seleccionador, con el fin de sacar adelante el fútbol de esta parte del país y hubo muchas cosas buenas que se alcanzaron. 

¿Cómo fue su paso por la institución?

Fueron cerca de 11 años, los recuerdo muy bien porque por eso precisamente no alcancé la pensión debido a que no se pagaban las prestaciones. Estuve en varias de las categorías y en algunas logramos ser campeones. También varias veces fui encargado del equipo profesional cuando se presentaba la renuncia de alguno de los técnicos. 

 ¿Por qué salió de allí?

Más o menos en el año 1994 el equipo fue comprado por Carlos Oviedo Alfaro, quien no renovó mi contrato.

¿Qué distingue al jugador quindiano?

Varios estudios que se han adelantado arrojan que el jugador del Eje Cafetero lo tiene todo, lo cual es una condición muchas veces desfavorable en relación con otros jugadores del Pacífico o el Atlántico. Es por eso que somos muy ‘comoditos’ para jugar fútbol sin mucho sacrificio o ganas y esta es una pelea que todavía tengo con muchos jugadores del departamento. 

¿Ahí cuál es el papel de los seleccionadores?

Debemos incentivar. Debemos orientar para que el jugador tenga esa ilusión de llegar a algo. Pero lo primero que tenemos es el Deportes Quindío, una institución que tiene las puertas cerradas para el fútbol nuestro, lo que agrava la situación. 

¿En las canchas de Armenia hay talento?

Aquí hay material, pero se requiere cuanto antes diseñar todo un proceso que genere atracción al nuevo jugador, que exista una promesa de fútbol de mediano y largo plazo, pero las circunstancias ahora son difíciles para trabajar en la mentalidad del jugador, circunstancia que no solo es local, sino nacional. 

Y a sus hijos, ¿les gustó el fútbol?

Jugaban pero eran del montón. Son 7 hijos de los cuales 5 son mujeres, solo 2 hombres. Estos últimos jugaron pero no lo tomaron como proyecto de vida, pero fíjese cómo es la vida, han sido los que me han dado la mano cuando he estado apretado. Uno de ellos vive en Argentina y otro en Aruba. Todos mantienen muy pendientes de mí, pero por fortuna me defiendo todavía.

¿Armenia Fútbol Club es un hijo más?

Sí, mi escuela. Ese club fue fundado en 1969 cuando yo tenía 16 años. Antes se llamaba el club deportivo Tortugas, allí jugaba el actual alcalde José Manuel Ríos. Luego cambió de nombre gracias a un patrocinio que conseguimos en ese momento con una afamada carnicería de la ciudad y es el que lleva hoy día. 

Si no hubiese sido fútbol, ¿cuál deporte hubiese elegido?

Ninguno. Solo el fútbol.

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