Ciencia y Tecnologí­a / NOVIEMBRE 27 DE 2022 / 2 meses antes

Chien-Shiung Wu: ¿otra víctima de la discriminación?

Autor : Diego Arias Serna

Chien-Shiung Wu: ¿otra víctima de la discriminación?

La trayectoria de Chien-Shiung Wu ha sido observada con respeto y admiración por la comunidad científica. El infame machismo ha sido una “herramienta” muy usada para opacar a mujeres tan valiosas como ella.

Las científicas han demostrado gran capacidad para hacer ciencia, tanto en lo teórico como en lo experimental, sin embargo, siempre han sido desdeñadas en muchos premios como el Nobel. 

Chien-Shiung Wu (1912-1997) fue una física china, nacionalizada en EE. UU., que hizo grandes aportes científicos, tanto en aspectos teóricos como experimentales. En la comunidad de los físicos se hizo muy conocida porque realizó el Experimento de Wu, que contradecía la ley hipotética de la conservación de la paridad, descubrimiento que les permitió a los físicos chinos Tsung-Dao Lee y Chen Ning Yang, ser laureados con el Premio Nobel de Física de 1957, negándosele el mismo reconocimiento a Wu por parte del Comité de la Academia Sueca de las Ciencias.

Sólo alrededor de un 6% de los Nobel tienen nombre femenino, y lo peor de esa exclusión a las físicas de acceder a tan alta distinción, es que han sido desconocidas pese a contar con todos los merecimientos. Por ejemplo, fueron víctimas, mencionado a unas pocas muy conocidas: Henrietta Leavitt (1868-1921), astrónoma de EE.UU.; Lisa Meitner (1878-1968), austriaca que investigó sobre el bombardeo de átomos con neutrones; Rosalind Franklin (1920-1958), biofísica británica quien descubrió la estructura del ADN, indicando la forma de transmitir la información genética de padres a hijos. 

También hay que nombrar a Stephanie Kwolek (1923-2014), química polaco-estadounidense, creadora del kevlar, material cinco veces más fuerte que el acero, usado actualmente en la construcción de aviones, puentes, celulares y chalecos antibalas. A ella se suma Olga D. González-Sanabria. Nació en Puerto Rico. Es directora de ingeniería y servicios técnicos en la Nasa; inventora de la súper batería de hidrógeno de más larga duración hasta el momento y que fue utilizada por la agencia de la Estación Espacial Internacional, de la que posee la patente y derechos de propiedad. 

Siguen más nombres, pero con estas cinco científicas se destacan a todas las mujeres, unas 10 que les negaron ese derecho al Nobel; y muchas más que no les han dado el trato que la mujer de ciencia se merece. Retomando a la científica Wu, para seguir resaltando su importancia, hay que decir que a ella se le conocía como “la primera dama de la física”, “la Marie Curie china” o la “reina de la investigación nuclear”. Por el papel que desempeñó y por el poco conocimiento que se tiene de ella, se quiere rendir homenaje con este espacio dominical. 

¿Qué es la inversión de la paridad? 

Empecemos aclarando un poco a los neófitos qué es la ley hipotética de la conservación de la paridad. Pero debe aclararse que, por no ser experto en este tema, acudo al apoyo del libro “Izquierda y derecha en el cosmos” de Martin Gardner, texto de divulgación científica, editado por Salvat Editores en la década de los 90 del siglo pasado, y del cual se extraerán algunos apartes. En física, una transformación o inversión de la paridad, es el cambio simultaneo de signo en toda coordenada espacial; es decir, la paridad implica una transformación de los ejes de un sistema geométrico. Y la idea de paridad es un concepto importante en mecánica cuántica. 

Para ubicarnos en el texto de Gardner, la transformación de paridad cambia un sistema de coordenadas de mano derecha, en mano izquierda, o viceversa. Y dos aplicaciones de transformaciones de paridad, restaura el sistema a su estado original. Parecería razonable que la naturaleza no se preocupara de que su sistema de coordenadas fuera diestro o zurdo, pero, sorprendentemente, no resulta ser así. El famoso “Experimento de Wu”, mostró la no conservación de la paridad, en un decaimiento beta. Veamos la historia contada por Gardner. 

“En abril de 1956, durante una conferencia sobre física nuclear en la Universidad de Rochester, New York, se entabló una viva discusión sobre el enigma “theta-tau”. Richard P. Feynman planteó la cuestión “¿Queda infringida la ley de la paridad algunas veces?”. La cuestión había sido sugerida a Feynman la noche anterior por Martin Block, físico experimental que compartía habitación de hotel con él. Feynman observó que, si así fuera, habría una manera de distinguir la izquierda de la derecha. Prometió a Block que plantearía el problema al día siguiente”. 

Añade: “Así lo hizo, aclarando que “estoy formulando esta pregunta en nombre de Martin Block,” porque quería que el mérito fuera suyo. Chen Ning Yang y su amigo Tsung Dao Lee, dos jóvenes y brillantes físicos chinos estaban presentes en la reunión. Uno de ellos dio una larga respuesta a Feynman. “¿Qué dijo?”, le preguntó Block a Feynman. “No sé, no he podido comprenderlo’’, contestó Feynman”. “Algunos meses después Norman Ramsey, un físico experimental, le preguntó a Feynman si creía que valdría la pena hacer un experimento a fin de comprobar si la paridad se infringía en la desintegración beta”. 

La paridad y el Nobel de Física 

Sigue Gardner: “Feynman le dijo que sí, pero estaba seguro de que la paridad no se violaría. “¿Apuesta usted cien dólares contra un dólar a que la paridad se conserva?”, le preguntó a Feynman, quien contestó: “No, pero cincuenta dólares, sí.” Haré el experimento, contestó Ramsey, pero estaba muy ocupado y no tuvo tiempo de hacerlo. Durante el verano de 1956, Lee y Yang reflexionaron algo más sobre la cuestión. Realizaron un estudio detallado de si los experimentos conocidos implicaban la conservación de la paridad. En la interacción fuerte, la evidencia era muy clara, pero en la interacción débil no había ninguna prueba de ello”. 

Continuó: “El resultado fue un artículo titulado: “Question of Parity Conservation in Weak Interactions,” (el asunto de la conservación de la paridad en interacciones débiles), que les valió el Premio Nobel de Física de 1957 (Lee tenía 30 años, Yang 34). El trabajo apareció el 1 de octubre de 1956 y no suscitó más que un ligero interés entre los físicos nucleares. Parecía tan improbable que se infringiera la paridad… Freeman J. Dyson afirmó más tarde: “Me enviaron un ejemplar (del trabajo de Lee y Yang) y lo leí. Lo leí dos veces. Dije: “Esto es sumamente interesante”, pero no tuve imaginación para decir “Por Dios, si esto es verdad, abre una rama nueva de la física. Creo que otros físicos eran tan imaginativos como yo en aquel tiempo”, Pero varios físicos fueron aguijoneados por el trabajo de Lee y Yang”. 

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Entra en escena la científica Wu: “El primer físico que recogió el guante fue la Dra. Chien-Shiug Wu, profesora de física de la Universidad de Columbia, amiga de Yang y Lee, famosa por sus trabajos sobre las interacciones débiles y por el cuidado y la elegancia con que realizaba sus experimentos. El experimento planeado por la Dra. Wu implicaba la desintegración beta del cobalto 60, un isótopo del cobalto muy radiactivo que emite electrones. Cuando se enfría el cobalto 60 cerca del cero absoluto y se aplica un campo magnético que alinee estos átomos se espera que se emitan tantos electrones en la dirección norte del campo magnético como en la dirección sur. Si se conserva la paridad”. 

Aclara: “Pero la paridad no se conserva y la Dra. Wu observó más electrones emitidos en la dirección sur que en la dirección norte. “El experimento se realizó a finales de 1956, pero no se anunció el resultado hasta el 15 de enero de 1957, de manos del físico Isador Rabi de la Universidad de Columbia, quien además incluyó resultados de otro experimento confirmatorio realizado con mesones mu, por físicos de Columbia en los laboratorios del ciclotrón Nevis (Nueva York). Una tercera prueba fue realizada en la Universidad de Chicago usando mesones pi y mu”. 

Termina Garden con esta excelente historia de este pasaje de la física: “En todo el mundo los físicos empezaron a comprobar la paridad en otras interacciones débiles y en 1958 era evidente que la paridad era infringida en todas esas interacciones. “El enigma “theta-tau” estaba resuelto. Sólo hay un mesón K o kaón. La paridad no se conserva” Además, con este escrito Garden enseña cómo se construyen los conceptos en las ciencias, que se elaboran producto del diálogo de los más excelsos científicos del momento, y se corroboran con los experimentos. 

La vida fascinante de Chien-Shiung Wu 

Para complementar su historia científica se usará el documento publicado en la BBC News Mundo el 26 de junio 2022, escrito por Margarita Rodríguez y que tituló: “El revolucionario legado a la física de Chien-Shiung Wu, la “Marie Curie china”. Inicia expresando: “Para la física Chien-Shiung Wu no había tiempo que perder, aunque eso significara sacrificar un viaje a Europa y Asia que había planeado con su esposo, el también físico Luke C. L. Yuan. Los pasajes ya estaban reservados, pero el experimento que tenía en mente se había vuelto una de sus prioridades, así que le pidió que se fuera sin ella”. 

Narra igualmente: “Era el año de 1956 y algo extraordinario estaba por conseguir esta investigadora y profesora de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos. Se trataba del llamado “Experimento de Wu”, “uno de los más importantes del siglo XX”, dice el físico teórico de partículas Miguel Ángel Vázquez-Mozo.

“El trabajo que la hizo famosa cambió la comprensión de los científicos sobre el universo”, escribió su nieta, Jada Yuan, en el artículo del Washington Post: Discovering Dr. Wu. Su meticulosidad, precisión y elegancia científica eran ya bien conocidos. De hecho, entre los físicos de su época había un dicho: “Si el experimento lo hizo Wu es correcto”. 

Recuerda que “la han llamado la “Marie Curie china”, “la Reina del Núcleo Atómico”, “la primera dama de la Física”. “Nunca ganó el Nobel, pero su nombre se menciona con frecuencia junto a gigantes de la física que lo ganaron, como Curie, Einstein, Fermi y Feynman”, señala Yuan. Wu nació en Shanghái, en 1912, en una época en que a no todas las niñas se les permitía estudiar. Aun así, asistió a la escuela para niñas que sus padres lograron fundar. A los 11 años, fue enviada a un internado para continuar con su formación. 

Menciona: “tuvo suerte”, escribió Yuan. Y es que fue la hija del medio, entre dos hermanos, que nacieron “de padres políticamente progresistas, verdaderos revolucionarios, que abogaban por los derechos de las mujeres y la educación de las niñas”. Wu estaba empezando a formarse como maestra. “Por la noche, sin embargo, tomaba prestados libros de física y matemáticas de sus compañeras de clase y los estudiaba en secreto. ¿Por qué física? Nunca me lo dijo, pero en la década de 1920 surgieron emocionantes descubrimientos en Europa y Estados Unidos, impulsados por la teoría de la relatividad de Einstein”, relata su nieta.”

Fue ejemplo de vida, no sólo para las mujeres sino también para los hombres. 



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