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Ciencia / DICIEMBRE 11 DE 2022 / 1 año antes

Corrupción: flagelo de los derechos humanos

Autor : Diego Arias Serna

Corrupción: flagelo de los derechos humanos

La nefasta corrupción enquistada también en el sistema de salud, ‘mata’ – literalmente – a muchos colombianos que no logran pasar de las salas de urgencias para ser atendidos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos incluye desde la educación hasta la igualdad salarial, sin dejar de lado, claro está, otros que también son de vital importancia.  

La Unicef a través de su sitio en internet reveló que “se disparó el porcentaje de personas afectadas por el hambre en 2020 y siguió aumentando en 2021, hasta alcanzar el 9,8 % de la población mundial, frente a los porcentajes del 8 % registrado en 2019 y el 9,3 % en 2020. Alrededor de 2.300 millones de personas en el mundo (29,3 %) se encontraban en situación de inseguridad alimentaria moderada o grave en 2021, esto es, 350 millones de personas más que antes del brote de la pandemia por Covid-19. Cerca de 924 millones de personas (el 11,7 % de la población mundial) afrontaron niveles graves de inseguridad alimentaria, lo que supone un aumento de 207 millones en un intervalo de dos años”.

Asimismo, a mediados del 2022, el organismo informó que la falta de acceso al agua potable y saneamiento pueden provocar desnutrición o empeorarla. “No importa cuánta comida ingiera un niño desnutrido, no mejorará si el agua que bebe no es segura”, señala Manuel Fontaine, director de Programas de Emergencia de Unicef. Se estima que el acceso inadecuado a un mínimo de agua, higiene y saneamiento, representa alrededor del 50 % de la desnutrición mundial. Igualmente, la Organización Panamericana de la Salud, OPS, y la Organización Mundial de la Salud, OMS, reportan en la web una situación preocupante que violenta los derechos humanos

Las dos entidades expresan: “El acceso a servicios inadecuados de agua, saneamiento e higiene tiene consecuencias importantes para asegurar la salud o la enfermedad de una población. Las enfermedades causadas por el uso del agua están relacionadas con la presencia de microorganismos y sustancias químicas presentes en el agua para el consumo. Entre ellas se pueden citar la malnutrición, las enfermedades desatendidas, la diarrea, las intoxicaciones entre otras. Aproximadamente 7.600 niños menores de 5 años mueren anualmente por enfermedades diarreicas en la región de América Latina”.   

 Esa inseguridad alimentaria para millones de personas, el pésimo servicio de salud y la insalubridad, así como la falta de agua potable, están asociadas con la corrupción de muchos gobiernos. Es decir, el derecho a la alimentación, agua potable, salud, y condiciones de vida digna, son flagelos que golpean a los derechos humanos. Y ese fenómeno deprimente viene relacionado con la corrupción. Pareciera que muchos gobiernos se preocuparán más por robarse el presupuesto de un país que beneficiar a la población. Recordemos que, en Colombia, se volvió noticia familiar el hecho de que la corrupción le cuesta al país $50 billones al año, cifra superior a una reforma tributaria. 

La corrupción causa hambre

Por lo antes dicho, las Naciones Unidas, ONU, decretó la conmemoración de fechas especiales para que   gobernantes, instituciones públicas y privadas, así como la sociedad en general, tomen consciencia de lo mal que va el planeta y las pésimas condiciones de vida de millones de personas. Así se tiene, para este mes diciembre: el 9, Día Internacional contra la Corrupción; el 10, Día de los Derechos Humanos; y el 12, Día Internacional de la Cobertura Sanitaria Universal

Manos Unidas es una Organización No Gubernamental, ONG, internacional española de cooperación para el desarrollo que lucha para erradicar el hambre y la pobreza en el mundo. En su página web publicó un artículo titulado “La corrupción: una de las causas del hambre en el mundo” y afirma: “El Sur está lleno de gobernantes poco patriotas, poco humildes y mucho menos transparentes, que prefieren enriquecerse a través de la corrupción antes que luchar para sacar de la pobreza a sus conciudadanos. También el diario La República, de Bogotá, publicó un documento escrito por Catalina Ortiz, que tituló: “Costos ocultos de la corrupción”. 

Entre otras cosas expresó: “Es aterrador lo que terminamos pagando en niveles históricos de desconfianza, hastío con las instituciones, desinterés en la democracia. Son incalculables los costos directos e indirectos de la corrupción sobre la productividad nacional. Por todas partes se evidencia cómo nuestra vida como colombianos es afectada profundamente por la corrupción. Una de las caras visibles del costo de la corrupción son los rezagos en el desarrollo de proyectos de infraestructura, así como falencias en la prestación de servicios de educación, salud y en general en la implementación de toda clase de programas sociales. Pero, su impacto es mucho más profundo”.

Ortiz también manifiesta: “Difícil algo que indigne más que las reiteradas irregularidades del Programa de Alimentación Escolar (PAE) a lo largo y ancho del país. Los clanes y las mafias de la corrupción no tienen escarnio en meterse con la comida de las niñas y los niños más vulnerables del país. Tampoco, hay pudor en temas de salud con prácticas como la de la venta de medicamentos vencidos, formulación para pacientes inexistentes o prestación de servicios no requeridos”.

Lea: Lo que se debe mejorar en el PAE y el transporte escolar en el Quindío para 2023

Agrega: “Pero, más allá de estos indudables costos de la corrupción, existen otras consecuencias más profundas que se relacionan directamente con la percepción que tienen los ciudadanos sobre la credibilidad institucional y la función pública. La corrupción ha afectado el interés de los colombianos en los temas públicos y la confianza en las instituciones, abriendo la puerta a caudillos populistas tanto en lo nacional como en lo local.

Dignidad, libertad y justicia para todos

El próximo año se celebrará el aniversario número 75 de la Declaración de los Derechos Humanos y como preámbulo, este 10 de diciembre se lanzó una campaña que durará 12 meses para dar a conocer la Declaración Universal, centrándose en su legado, relevancia y activismo. El lema de este año es “Dignidad, libertad y justicia para todos”. Porque como lo expresó Volker Türk, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos: “No cabe ninguna duda de que tenemos que recuperar la universalidad de los derechos humanos, la indivisibilidad de los mismos y encontrar una nueva energía que motive a los y las jóvenes de todo el mundo”.

En las décadas transcurridas desde la adopción de la Declaración en 1948, los derechos humanos han sido más reconocidos y garantizados en todo el mundo. Ha servido de base para un sistema de protección de los derechos humanos en expansión que hoy se centra también en grupos vulnerables como las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y las personas migrantes. No obstante, la promesa de la Declaración de dignidad e igualdad de derechos para todas las personas, ha venido sufriendo un ataque constante durante los últimos años.

Cuando el mundo se enfrenta a desafíos nuevos y continuados —como las pandemias, los conflictos, las desigualdades crecientes, la quiebra moral del sistema financiero mundial, el racismo y el cambio climático—, los valores y los derechos consagrados en la Declaración sirven de guía para nuestras acciones colectivas de no dejar a nadie atrás. La campaña de un año de duración tiene por objeto reorientar nuestro trabajo y medidas hacia un mayor conocimiento de la universalidad de la Declaración y el activismo asociado a ella.

La Declaración Universal de Derechos Humanos consagra desde la educación hasta la igualdad salarial, estableciéndose por primera vez los derechos indivisibles e inalienables de toda la humanidad. Como “una norma común de logros para todos los pueblos y naciones”, la Declaración es proyecto global para las leyes y políticas internacionales, nacionales y locales, y un pilar esencial de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, expresó la ONU. Sin embargo, el neoliberalismo ha logrado todo lo contrario; por eso las luchas están al orden del día por una economía que invierta en los derechos humanos y que funcione para todas las personas. 

Por una cobertura sanitaria universal

El 12 de diciembre es el “Día Internacional de la Cobertura Sanitaria Universal”, cuyo lema es “Forjemos el mundo que queremos: Un futuro saludable para todos”. En esa fecha la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución en la que instó a los países a acelerar los programas hacia la consecución de la cobertura sanitaria universal, CSU, dirigida a que todas las personas, en cualquier lugar, tengan acceso a servicios de salud de calidad y asequible. Infortunadamente ha sucedido todo lo contrario. La atención en salud es deprimente en muchos países, y Colombia no es ajena a esa situación, con el agravante de que acá se roban no solo lo que aporte el gobierno sino también lo aportado por los ciudadanos

Por eso en esta fecha anualmente los defensores por una salud para todos, alzan sus voces para contar las historias de los millones de personas que aún esperan su acceso a ese servicio; defender lo que hemos logrado hasta el momento; pedir a los dirigentes que realicen inversiones mayores y más acertadas en la esfera de la salud; y alentar a diversos grupos a asumir compromisos que contribuyan a acercar al mundo a la CSU para el 2030.

Como manifiesta la ONU, la reciente pandemia ha puesto aún más de manifiesto la importancia y la urgencia de los sistemas sanitarios de calidad y de la cobertura universal. Por eso, más dirigentes y ciudadanos en todo el mundo prestan atención a este tema. Para el 12 de diciembre la organización convoca a la unión para solicitar una CSU que invierta en una atención primaria y unos sistemas de salud de calidad e inclusivos. Advierte que nuestro futuro depende de ello. 

Señala la ONU que en 2019 los dirigentes apoyaron la declaración política sobre salud más ambiciosa e integral de la historia, en la reunión de alto nivel de la ONU con el propósito enunciado. Ahora, la institución invita a la unión de los líderes y gobernantes, en vísperas de otra reunión de alto nivel, sobre la CSU, en el 2023, para estar consonancia con el lema de este año. Porque alcanzar el fin propuesto, se volvió más urgente desde la Covid-19, que provocó el aumento de las desigualdades y las dificultades económicas. Esa cobertura se basa en los principios de equidad, no discriminación y derecho a la salud, garantizando que también llegue a las poblaciones más marginadas y que nadie se quede atrás. 

Hay que recordar que los bosques, las fuentes hídricas y los páramos, también tienen derecho a que no sean destruidos o contaminados. Igualmente, ríos, lagos, lagunas y los mares son garantes de la vida y la salud; así que deben descontaminarse y conservarlos para intentar, al menos, frenar la destrucción del planeta, porque la Tierra tiene recursos limitados, y el consumo debe ser controlado. No puede haber un crecimiento desmedido. 


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