Ciencia y Tecnologí­a / SEPTIEMBRE 26 DE 2021 / 2 meses antes

En Afganistán: David venció a Goliat

Autor : Diego Arias Serna

En Afganistán: David venció a Goliat

En el mundo, a lo largo de la historia, Estados Unidos se ha creído “el papá de los pollitos”, con derecho “de hacer y deshacer a su antojo”; sin embargo, y contra todos los pronósticos, en Afganistán les tocó – a la fuerza - arriar la bandera. 

Los EE.UU. parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad. Frase que está en carta dirigida al coronel Patricio Campbell en 1829.

Al indagar sobre las intervenciones que ha tenido la gran potencia del norte en nombre de la democracia y la libertad, es para quedarse uno anonadado. Ha estado presente prácticamente en todo el mundo, con el cuentico de llevar paz y bienestar a los pueblos. ¿Y qué han conseguido? Muertos, pobreza, violencia, desplazamientos, más atraso económico, etc. Su patio trasero, Latinoamérica, fue su primera víctima. No contento con esta zona, también ha hecho presencia, nada grata, en África, Asia, países árabes, y de manera más disimulada, en Europa y la extinta Unión Soviética. Es decir, todo el mundo. Por eso es considerado el policía del planeta. 

Con razón, un político visionario, como fue Simón Bolívar, llegó a afirmar en una carta enviada el 5 de agosto de 1829 al coronel Patricio Campbell, encargado de negocios de Su Majestad Británica: “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria en nombre de la libertad”. La misiva contiene la más premonitoria advertencia antiimperialista de todos los tiempos. Este siglo XXI, tampoco es de grata recordación para los EE.UU. por las derrotas recibidas. A finales de agosto de este año, tuvo que salir de Afganistán, con la cabeza baja, lo que también fue una humillación para occidente. 

Le Monde Diplomatique, en español, de este septiembre, dedicó varios artículos escritos por expertos que explican el porqué de la derrota del país más rico y avanzado del planeta. En primera página, el periódico presenta el Dossier: ¿Hacia el fin de las guerras sin fin? Por qué han vencido los talibanes, escrito por Adam Baczko y Gilles Dorronsoro. El primero, investigador en el Centro Nacional de investigación Científica – Centro de Investigaciones Internacionales de Francia, Cnrs-Ceri, autor de La Guerre par le droit. Les tribunaux talibans en Afghanistan, Cnrs Éditions, Paris, 2021. El coautor es investigador en el Centro Europeo de Sociología y Ciencias políticas, universidad de Paris-I. 

Además, escribió Le Gouvernement transnational de l’Afghanistan. Une previsible défaite, Karthala, París, 2021. Es decir, los autores saben de qué escriben. Asimismo, el periódico presenta en su interior los artículos titulados: “Sin embargo, todo estaba escrito”, de Martine Bulard, economista y subdirector jefe de Le Monde diplomatique, responsable del sector de Asia. “En Kabul y Kandahar, lejos de las cámaras”, escrito por el enviado especial Romain Mielcarek, quien es periodista, autor de Marchands d’armes. Enquéte sur un bussines francais. Éditions Tallandier, París, 2017. Aparece también un escrito sobre los “Afghanistan Paper” que titularon: “La verdad rara vez era bienvenida”. 

 EE. UU.: ¿una farsa? 

De esos documentos se extraerán apartes que se consideran dará alguna luz sobre lo que ha pasado en Afganistán. En el manuscrito: Por qué han vencido los talibanes, los autores, entre otras cosas, expresan: “La intervención occidental en Afganistán ha terminado en caos, lo que socava la credibilidad de Estados Unidos. Sin embargo, una pregunta sigue pendiente de respuesta: ¿cómo es posible que los talibanes, calificados como “desharrapados en motocicleta”, hayan ganado?”. 

Agregan que “pese a tratarse de un conflicto a primera vista muy desequilibrado, la derrota occidental tiene su origen en una visión errónea de Afganistán, elaborada en un campo de conocimiento donde confluyeron think tanks, administraciones, universidades, organizaciones no gubernamentales (ONG) internacionales o afganas y empresas privadas. Sus representaciones conformaron una antropología imaginaria que definió a la sociedad afgana como localista en sus intereses y renuente a cualquier forma de presencia estatal. Aunque la historiografía reciente la contradice”. 

Según ellos, “en vísperas de su nombramiento como jefe de las tropas occidentales en 2009, el general Stanley McChrystal declaraba así: “Los agravios históricos refuerzan el apego a la identidad tribal o étnica y pueden mermar el atractivo de un Estado centralizado. Todas las etnias, especialmente los pastunes, han buscado tradicionalmente la independencia respecto al gobierno central”. Señalan que: “(…), Afganistán fue presentada como un país de tribus, visión orientalista inspirada en la relectura de textos etnográficos del periodo colonial”. 

 Explican que “una seudoantropología se puso al servicio de la guerra: “Las estructuras de seguridad nacional deben beber de la antropología, una disciplina inventada para apoyar los combates en las zonas tribales”. Más adelante expresan que los talibanes han rebasado ampliamente su reclutamiento inicial que era principalmente pastún del sur. Se han extendido al norte y al oeste, donde movilizan a combatientes de todas las comunidades y están presentes en todo el país, con excepción del valle de Panjshir y Hazarajat, la región chií del centro. 

 Afganistán: “cementerio de imperios” 

En el artículo: “Sin embargo, todo estaba escrito”, Bulard inicia expresando: “Ningún país tiene un apodo más merecido que el de Afganistán: “cementerio de imperios”. Tras vencer al imperio mogol y a los persas, expulsaron de su territorio al imperio británico en el siglo XIX, a la Unión Soviética en el XX y a Estados Unidos en el XXI. Al término de la guerra más larga de su historia –dos décadas-, y tras haber enrolado en su cruzada al menos 38 países bajo al mando de la Organización del Tratado del atlántico Norte (Otan), Estados Unidos se retira de lo que se supone un fiasco total”. 

De acuerdo con lo manifestado por Bulard, “simbólicamente, sus restantes tropas desplegadas sobre el terreno parten en desbandada general al acercarse el vigésimo aniversario de los atentados del World Trade Center y del Pentágono, que fueron el pretexto para entrar a Kabul. Anunciada por el expresidente Donald Trump para mayo de 2021, Joseph Biden ha sido quien ha puesto en marcha la retirada con sólo unos meses de retraso”. Luego anota: “Aproximadamente 775.000 soldados han sido desplegados sobre el terreno en sucesivas rotaciones, 100.000 de ellos en los momentos culminantes del surge de Obama (quien recibió en 2009 el Premio Nobel de la Paz)”. 

 Afirma igualmente que es “un coste estremecedor para un resultado nefasto, aunque no definitivo: Al menos 160.000 afganos muertos, según la Organización de las Naciones Unidas; 2.400 soldados estadounidenses; 1.500 militares de la Otan (38 de ellos españoles y 1.800 civiles subcontratados. Un desastre humano y económico deja a Afganistán en peor estado de lo que se encontraba antes, excepto para las mujeres para quienes las condiciones habían mejorado –al menos en las ciudades-”. 

 Como si fuera poco el costo en vidas y económico, veamos lo que dice el experto Bulard sobre la droga: (…) la “misión civilizadora” occidental ha conseguido una gran hazaña: la de colocar a Afganistán como primer productor mundial de opio, con un 90% del suministro – lo que representa un 15% de su producto interno bruto-. En el artículo “En Kabul y Kandahar, lejos de las cámaras” Romain Mielcarek nos aclara: “En estos primeros días de agosto, Kabul ya se encontraba en un caos indescriptible. Hasta Shahr-e-Naw, uno de los parques de la ciudad, han llegado desplazados procedentes de las provincias del norte que han tenido que huir por el avance de los talibanes (…). Hombres, mujeres, ancianos, críos: todos pelean en un caos descontrolado por hacerse con una hogaza de pan, una alfombra o una lona donde cobijar a su familia en los espacios verdes de este barrio señorial”. 

Recomendado: Conflictos armados y corrupción: atentados a la democracia

La mentira, el ‘oxígeno’ de la guerra 

Un recuadro del Le Monde Diplomatique, titulado: “La verdad rara vez era bienvenida” aclara los famosos “Afghanistan Papers”. Veamos algunos puntos: El 9 y 10 de diciembre de 2019, el Washington Post publica más de dos mil páginas de informes y entrevistas de la Oficina del Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán con actores directos del conflicto. Estos “Afghanistan Papers” revelan las mentiras de los dirigentes y militares estadounidenses. Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de Estados Unidos entre 2001 y 2006 afirmaba: “No tengo la información necesaria ni herramientas para descifrar o ver quiénes son los malos. Estamos terriblemente faltos de información sobre las personas”. (8 de septiembre de 2003). 

Otra ‘verdad’: “Teniente general Douglas Lute, viceconsejero de Seguridad Nacional para Afganistán, e Irak de George W. Bush y Barak Obama, y posteriormente representante de Estados Unidos en la Otan: “No teníamos ningún conocimiento fundamental de Afganistán. No sabíamos lo que estábamos haciendo. (…) Haití es un país pequeño en nuestro propio patio trasero, sin insurgencia extremista, y no conseguimos desarrollarlo. ¿Y vamos a desarrollar a Afganistán? (…). Deberíamos haber especificado ‘un mercado de la droga próspero’, porque esa es la única parte que funciona”. 

 Veamos lo que dijo Bob Crowley, coronel retirado, asesor en el cuartel general de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (Isaf), la misión de la Otan en Kabul, en 2013-2014: “La verdad rara vez era bienvenida en el Caat (Equipo de Asistencia y Asesoramiento a la Contrainsurgencia). Todos en el Isaf queríamos oír sólo buenas noticias, por lo que las malas se silenciaban. (…). Había una serie de supuestos erróneos en la estrategia (…). El gobierno afgano era la mayor fuente de inestabilidad por la corrupción”. (3 de agosto de 2016). ¿Qué conoceremos cuando se sepa de los “Colombia Papers”? 


Temas Relacionados: Ciencia Afganistán

COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net