Ciencia y Tecnologí­a / JUNIO 13 DE 2021 / 5 meses antes

¿Las ciencias sin ética?

Autor : Diego Arias Serna

¿Las ciencias sin ética?

En Colombia, donde cada ministro o servidor público es nombrado porque tiene respaldo político, es imposible que en los altos cargos estén los más preparados.    

En la frustrada república de Colombia, en donde las 3 ramas del poder público son controladas por el ejecutivo, con la manguala de políticos corruptos, también el impulso a la ciencia no ha podido despegar el vuelo. Y si en la presidencia del Senado eligen a senadores mal preparados, eso sí, astutos —no inteligentes— para manipular debates de la oposición y favorecer los deseos del presidente, infortunadamente, en el recién creado ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, han nombrado a una persona sin escrúpulos para plagiar.

La vulgar manera de nombrar ministros, embajadores, cónsules, etc., trae a la memoria ingratos recuerdos del emperador Calígula —12 al 41 d. C.—, cuando nombra a su caballo preferido Incitato, cónsul y sacerdote. Así aparece registrado en National Geophrafic. Allí también se expresa que, según el historiador Suetonio —69 o 70 al 140 d. C.—, posiblemente lo hizo para ridiculizar a los senadores y demostrar que su papel y dignidad le importaba bien poco y que un caballo podía desempeñar perfectamente sus funciones.  

En la misma revista citada, el historiador Dion Casio —155 – 235 d. C.— describe algunos de los lujos de los que disfrutaba el animal, como una alimentación a base de copos de avena, mariscos y pollo; mantos de púrpura y joyería; una villa con sirvientes dedicados exclusivamente a su cuidado; y unas caballerizas de mármol con pesebres de marfil. En ocasiones el caballo comía en la misma mesa que el emperador y cuando este hacía brindis en su honor, los demás comensales debían seguirle el juego si no querían acabar muertos.

En la publicación se deja claro que en la actualidad se duda de la autenticidad de esta anécdota, pues ambos historiadores —Suetonio y Dion Casio—, vivieron tiempo después de la muerte del emperador y pudieron haberse visto influenciados por la mala opinión que dejó. También puede ser que esta historia fuera una broma del propio Calígula, que tenía un extraño sentido del humor, y que la hubieran tomado en serio, ya que el emperador era famoso por su carácter extravagante y la anécdota encajaba perfectamente con él. Lo cierto es que fue un gobernante déspota y cruel.

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Cuidado con la seudociencia 

Ese hecho histórico, representado en la figura de Calígula, enseña lo poco que ha evolucionado el acto de gobernar en muchos países del mundo y, en particular, en el caso colombiano. Con un solo hecho, al que se refiere este artículo dominical, como es el nombramiento del actual ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, se muestra que poco les ha importado impulsar la investigación, y por eso cualquier persona, con tal de que sea cuota política, puede ocupar tan importante posición. 

Esta cartera, de reciente creación, ha tenido a una mujer y un hombre a la cabeza. En ambos casos ha recibido la crítica de la comunidad académica y científica. Primero el presidente Duque nombró a Mabel Torres, con maestría en microbiología, de la Universidad del Valle y doctorado en Ciencias Biológicas de la Universidad de Guadalajara, México. Como oriunda del Chocó, región ausente de la presencia del Estado, rica en minerales y abundante en flora y fauna, pero con una larga historia de pobreza y violencia, se esperaba que impulsaría el desarrollo de la región.

Además, planteaba una tarea muy importante: lograr un aumento del presupuesto del 0.2 % al 1.5 % del Producto Interno Bruto, en el tiempo que le queda en el poder a Iván Duque, es decir, hasta mediados de 2022. Pero las aguas turbias de la manera de hacer ciencia, ensuciaron su actividad científica y fue acusada de hacer seudociencia, cuando se conocieron detalles de cómo investigó y promovió un bebedizo contra el cáncer sin pruebas ni controles suficientes. Duque, pretendiendo sacar el ‘as de la manga’ al nombrar a una mujer afrodescendiente, usó una ‘carta de su baraja de poco valor’.

A medida que se conocían sus debilidades, se manifestaron en su contra las asociaciones científicas. Una de ellas fue la Asociación Colombiana de Ginecólogos Oncólogos al señalar: “Recomendar terapias oncológicas sin evidencia científica que la soporte; referir el uso anecdótico de una sustancia no aprobada en Colombia para tal fin, negando la validez del método científico y justificar lo anterior aduciendo que no pueden esperarse 10 años para cumplir las exigencias que un experimento o estudio requieren, envía un mensaje equívoco de quien está llamada a liderar la investigación en nuestro país”. 

Crissien Borrero, acusado de plagio

Como el presidente es experto en embarradas, el 4 de junio nombró el segundo ministro: Tito José Crissien Borrero, un administrador de empresas que estuvo al frente de la rectoría de la Universidad de la Costa —Barranquilla— desde 2012, miembro del consejo directivo de la Asociación Colombiana de Universidades, Ascun, y del consejo departamental de ciencia del Atlántico, además, es investigador sénior del Sistema Colombiano de Ciencia y Tecnología. Con semejantes pergaminos, cualquiera diría que solo le faltaba un ministerio. ¿Entonces, por qué hay escándalo con su nombramiento? Pues porque se le acusa de plagio. 

¿Qué es un plagio? citando a Humberto Reyes B. editor de la revista Médica de Chile, de enero de 2009, en su artículo El plagio en publicaciones científicas, afirma: “La definición de plagio, en su sentido de fraude intelectual o científico, ha sido revisada recientemente por la comisión de ética de la facultad de Medicina de la Universidad de Chile, en un documento publicado en esta revista”. 

Reyes expresa: “En síntesis, entendemos que: 1- Es un acto consciente de apropiación de ideas o textos pertenecientes a otros. 2- Se oculta la fuente original, sea omitiendo declararla o citándola en un contexto o ubicación distinta a la que haría reconocer su identidad con el ‘nuevo’ texto de la obra. 3- Tiene la intención de engañar al lector, pretendiendo que atribuya al plagiario el mérito de originalidad de la idea que se expresa o del texto al que se alude”. 

Quienes hicieron las pesquisas de las publicaciones de Crissien Borrero encontraron esa figura de plagio. El periodista Sergio Silva Numa publicó en El Espectador el 8 de junio de 2021 el artículo titulado Las dudas sobre la vida académica del nuevo ministro de Ciencia.   

Señala que “un artículo suyo tomó apartados de otras investigaciones sin citarlos correctamente y algunos científicos no ven con buenos ojos su participación en diversos estudios de otras disciplinas”. Menciona el periodista: “Él asegura que están equivocados y da explicaciones”. Añade Silva Numa: “Ha levantado varias sospechas por 2 razones: una es porque la universidad que ha dirigido estuvo involucrada en un grave caso de plagio el año pasado: IOP Publish, un conocido grupo de publicaciones científicas, retiró de su repositorio 23 artículos que incurrían en esa grave falta”. 

Revela, además: “El segundo motivo tiene que ver con las publicaciones en las que sí está como autor o coautor. En al menos 2 de sus artículos también parece haber incurrido en una práctica similar. El nuevo ministro, aún sin posesionarse, niega de manera rotunda todas las acusaciones que este fin de semana empezaron a circular en redes sociales”.


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