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Ciencia / NOVIEMBRE 05 DE 2023 / 3 meses antes

¿Por qué la ONU no detiene los conflictos?

Autor : Diego Arias Serna / Especial para NUEVA CRÓNICA QUINDÍO

¿Por qué la ONU no detiene los conflictos?

La ONU invita a la reflexión sobre el importante papel que puede tener la ciencia, si se aplica de forma responsable en la erradicación de la pobreza en el mundo, así como en la estabilidad y la seguridad de los países.

Esta semana tiene fechas conmemorativas decretadas por la Organización de Naciones Unidas (ONU), relacionadas con la paz y la protección del medio ambiente, cuyo deterioro también afecta directamente a la población tanto como la guerra. El 6 de noviembre es el “Día para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en las Guerras y los Conflictos Armados”. El 10 del mes en curso es el “Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo”. Aún más, es la “Semana Internacional de la Ciencia y la Paz”. 

Dos conflictos recientes indican que poco o nada han significado en la práctica estas fechas conmemorativas. El conflicto ruso-ucraniano y el actual - no tan actual – genocidio del pueblo palestino por parte del gobierno sionista de Israel. Como explica la página web de la citada organización, “la principal motivación fue preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”. Pero, pareciera que, ante el terror de los conflictos bélicos, la institución es una invitada de ‘piedra’. 

Así mismo, dice ese sitio en internet: “Desde su creación, se ha pedido ayuda a la ONU tanto para que evite que las disputas concluyan en guerra, como que ayude a restaurar la paz cuando los conflictos armados ya han estallado o que promueva la paz duradera en sociedades que acaban de salir de una guerra”. Pero son muchos los ejemplos que indican lo contrario de lo proclamado por ella. Por ejemplo, la disolución de Yugoslavia a principios de la década de 1990, que condujo a la formación de seis nuevas repúblicas soberanas: Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte y Serbia. Y concluye en 2008 con la independencia de la provincia serbia de Kosovo. 

Igualmente ¿qué tanto se hizo ante el genocidio de Ruanda? El genocidio de Ruanda fue un intento de exterminio de la población tutsi por parte del gobierno hegemónico hutu entre el 7 de abril y el 15 de julio de 1994, en el que se asesinó aproximadamente al 70% de los tutsis. Se calcula que entre 500.000 y un millón de personas fueron asesinadas. 

En este siglo, en el conflicto ruso-ucraniano, según la ONU, se han contabilizado más de 7.000 civiles muertos, a febrero del 2023, pero advierte que la cifra podría ser mayor. El drama más reciente, el del pueblo palestino, hasta estos días, unos pocos militares israelíes han perdido la vida, frente a miles de civiles, incluyendo menores de edad, han muerto en la invasión terrestre de Gaza. 

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Hasta las escuelas son bombardeadas

Ampliando la situación dolorosa del pueblo palestino, hay que decir, como informa el periódico El País de España del 2 de noviembre con el título: “Guerra entre Israel y Gaza: resumen del 2/11/2023”, que: “la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, ha denunciado que cuatro de sus escuelas situadas en Yabalia, y que son refugio para unas 20.000 personas, han sido bombardeadas matando al menos 20 personas. Unicef, el fondo de la ONU para la infancia, ha denunciado en un comunicado las “escenas de matanza horrendas y espantosas” que se vieron ayer y anteayer en el campo de refugiados”.

Agrega: “En total, los bombardeos han matado alrededor de 200 personas, según Hamás. Desde el inicio del conflicto, los ataques de Israel han asesinado a 9.061 personas, de las que 3.760 eran menores, según el ministerio de sanidad gazatí”. El periódico, además informa que “16 de los 35 hospitales de Gaza con capacidad para internar pacientes han quedado ya fuera de servicio, debido a los ataques del ejército de Israel y la falta de combustible”. Es decir, para ellos los centros asistenciales son objetivos militares. ¿Qué más barbaridad se le va a permitir al primer ministro Netanyahu y su ejército?

Pasando a las fechas conmemorativas de la ONU, la institución, resaltando el “Día para la Prevención del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados”, en su página web señala: “la humanidad siempre ha contado sus víctimas de guerra en términos de muertos y heridos, de ciudades destruidas, de medios de vida arruinados. Sin embargo, el medio ambiente ha sido con frecuencia la víctima olvidada. Pozos de agua contaminados, cultivos quemados, bosques talados, suelos envenenados y animales sacrificados, todo se ha dado por válido para obtener una ventaja militar”.

Añade: “Además, como señala el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, al menos el 40% de los conflictos internos registrados en los últimos 60 años han tenido relación con la explotación de los recursos naturales, tanto por su “gran valor”, como la madera, los diamantes, el oro, los minerales o el petróleo, como por su escasez, como la tierra fértil y el agua”. 

Afirma también la ONU que el riesgo de recaída de este tipo de conflicto por los recursos naturales se duplica con respeto a otros casos. Para las Naciones Unidas es primordial garantizar que la preservación del medio ambiente forme parte de las estrategias para la prevención de conflictos y para el mantenimiento de la paz y su consolidación, porque no puede haber paz duradera si los recursos naturales que sostienen los medios de subsistencia y los ecosistemas son destruidos.

La ciencia debe servir a la paz

Algunos avances de la ciencia han contribuido al desarrollo de armas mortíferas que se han usado en la guerra. El recuerdo más nefasto fue el uso de la bomba atómica usada por EE. UU. contra el pueblo japonés. Pero la energía nuclear se emplea en medicina y en la producción de electricidad, tal como lo hace Francia, país que produce cerca del 60%, evitando la huella de contaminación que dejan las energías fósiles. También, es un arma mortal la guerra bacteriológica. 

Por eso la ONU conmemora el 10 de noviembre, y la semana del 11 de noviembre, como el día y la semana respectivamente, de “la Ciencia para la Paz y el Desarrollo”. Como enuncia la página institucional, la evocación anual de estas fechas “contribuye enormemente a la promoción de la paz y fomenta un mayor intercambio académico sobre un tema de importancia universal, al mismo tiempo sirve para que el público en general tome conciencia de la relación existente entre la ciencia y la paz”. 

Además, expresa la ONU que con esta semana se espera que cada año aumente la participación y, como consecuencia, las oportunidades de cooperación en las aplicaciones de la ciencia para la promoción de la paz durante todo el año. El papel de las universidades, las asociaciones científicas, organizaciones cívicas, particulares interesados tanto en la ciencia como en la paz, deben promover conferencias, foros, debates y otras actividades que motiven el estudio y la difusión de información sobre los vínculos entre el progreso científico y tecnológico, y la garantía de la paz y la seguridad de las vidas de la sociedad. Este ambiente se debe crear no solo en la universidad, también - a su medida - debe darse en la educación básica, en todos sus niveles.
 


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