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Ciencia / ABRIL 14 DE 2024 / 1 mes antes

Se abren nuevas rutas para el tratamiento del Alzheimer y el Huntington

Autor : Viviana Barrero Hernández

Se abren nuevas rutas para el tratamiento del Alzheimer y el Huntington

Investigadores quindianos estudian compuestos (hidrazonas) para tratar el cáncer y otras enfermedades debilitantes.

Las enfermedades que causan el deterioro de la salud humana, cada vez presentan más amenazas debido al aumento de mutaciones que existen dentro de ellas. Los problemas de salud aumentan por sedentarismo, contaminación ambiental,  cambio climático, amén de repetidas crisis humanitarias.

Estudiar compuestos para tratar el Alzheimer, el cáncer y otras enfermedades debilitantes, es el faro de una innovadora investigación que podría revolucionar el campo de la medicina. Dicho trabajo es desarrollado por el investigador Óscar Eugenio Ocampo, quien hace parte del Grupo de Investigación en Compuestos Organometálicos y Catálisis (GICOC), del programa de Química de la Universidad del Quindío, liderado por el docente Fernando Cuenú Cabezas.

Algunas de las causas más comunes de estas enfermedades son hongos, bacterias y células cancerígenas. Una de las principales consecuencias de las estas patologías es el gran daño ambiental que se genera a la hora de producir los fármacos necesarios para inhibir o eliminar estas afecciones a la salud, porque no solo generan altos costos si no una gran cantidad de residuos tóxicos que van directamente a nuestras fuentes de vida como el agua, la tierra y el aire.

Los investigadores se centraron en la síntesis de las hidrazonas –pueden entenderse como una clase de ingredientes con los que se logra todo tipo de nuevos materiales y medicamentos–, buscando efectos contra una variedad de organismos patógenos, incluyendo hongos, bacterias e incluso contra el parásito toxoplasma. “La idea nació en el grupo de investigación que siempre ha estado trabajando con compuestos o moléculas que tengan que ver con los tratamientos del cáncer y demás enfermedades. En este caso, estas moléculas o hidrazonas las íbamos a utilizar como unos precursores para poder hacer unos nuevos compuestos a partir de ellas y poder evaluar en actividades anticancerígenas y otras”, explica Óscar Eugenio Ocampo.

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Al ver la actividad biológica tan alta que tenían estas moléculas, “se le hizo todo su estudio y se llegó a la conclusión de que esta actividad puede funcionar en tratamientos como lo son enfermedades degenerativas en la cabeza o en el cerebro. Nos apoyamos en fuentes aliadas como la Universidad del Valle, la Universidad Autónoma de México, Unam, y la Universidad de São Paulo de Brasil, quienes nos ayudaron a analizar los compuestos”, contó el investigador.

Hidrazonas, un alivio en las investigaciones

Las hidrazonas han sido base de estudio para muchos investigadores, debido a su gran importancia en el desarrollo de nuevos fármacos. Estas tienen la capacidad de atravesar la hematoencefálica, una membrana selectivamente permeable que regula el paso de una variedad de pequeñas y grandes moléculas al microambiente de las neuronas, así como el transporte selectivo de moléculas tales como glucosa y aminoácidos que son cruciales para la función neuronal.

Lo que básicamente están haciendo los investigadores químicos con las hidrazonas es tomar una receta (en este caso, una fórmula química) y cambiar un ingrediente (un átomo de oxígeno) por otro (un grupo de átomos llamado NNH2). Este cambio puede tener un gran impacto para lograr una notable actividad biológica.

Mediante rigurosas técnicas de caracterización, utilizadas en la investigación de Ocampo (como espectroscopia infrarroja, espectrometría de masas y difracción de rayos X), se determinó la pureza de las moléculas y su idoneidad para aplicaciones terapéuticas. Lo que hace especial a estos compuestos es su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica y dirigirse a las áreas donde se encuentran las proteínas responsables del desarrollo de enfermedades como el Alzheimer y el cáncer. Según Ocampo, estas proteínas, compuestas por cadenas de aminoácidos, desempeñan un papel crucial en la activación o desactivación de estas patologías.

Un escenario de oportunidades

Uno de los aspectos destacados dentro de la investigación fue el acoplamiento molecular, un proceso computacional que reveló gran cantidad de compuestos con proteínas asociadas a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, Parkinson y Huntington. Los resultados muestran un escenario prometedor para el desarrollo de nuevos fármacos.

Además de su impacto en el tratamiento del Alzheimer, los compuestos también muestran eficacia contra diversas formas de cáncer, así como contra infecciones bacterianas y fúngicas. “Estos compuestos pueden dañar las membranas de bacterias y hongos, afectar la mitocondria y generar especies reactivas de oxígeno, lo que conduce a la destrucción de las células cancerosas”, dijo.

De igual modo, agregó: “La investigación arrojó conclusiones que indican que los compuestos obtenidos fueron caracterizados completamente por métodos fisicoquímicos, espectroscópicos y difracción de rayos x; en la evaluación in silico de las propiedades de absorción, distribución, metabolismo, excreción y toxicidad (ADME-T) de los compuestos se determinó que las moléculas cumplen con los estándares mínimos para que puedan ser consideradas como posibles fármacos para el tratamiento de patologías”.

También, gracias a los modelamientos computacionales utilizados en esta investigación se verificó el potencial farmacológico que pueden desarrollar los compuestos sintetizados en diferentes patologías, pero enfatizando en enfermedades provenientes del cerebro, ya que allí es donde mejor se desempeñan las moléculas previamente vistas.

Así las cosas, los acoplamientos moleculares de los compuestos en enfermedades como el Alzheimer, Huntington y Parkinson demostraron la gran capacidad inhibidora que pueden llegar a tener las moléculas con respecto a este tipo de afecciones directas contra la salud.

Esta investigación quindiana ofrece sin duda nuevas esperanzas en la lucha contra enfermedades debilitantes y abre la puerta a futuras investigaciones sobre una amplia gama de afecciones médicas. Con el potencial de transformar la terapia farmacológica, el trabajo de Óscar Eugenio Ocampo destaca el papel crucial de la investigación científica en la mejora de la salud. 


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