Ciudad / JULIO 19 DE 2020 / 1 año antes

Cuenta regresiva para la puesta en marcha del túnel de La Línea

Autor : Carlos Wilmar López y Ernesto Acero

Cuenta regresiva para la puesta en marcha del túnel de La Línea

Desde comienzos del siglo pasado, el Estado colombiano soñó con unir el país con un cruce por la cordillera Central.

En menos de 60 días, el país conocerá la obra de ingeniería más importante de Colombia. 

  


En el mes de septiembre entrará al servicio de los colombianos el túnel de La Línea, una megaobra de $2.9 billones, que se constituirá en un impulso para el desarrollo del departamento de Quindío. 

En ese momento, el gobierno nacional entregará 5 túneles —el principal, el piloto y otros 3 cortos—, 5 viaductos y 2 intercambiadores viales; en abril de 2021, serán 25 túneles, 31 viaductos y 3 intercambiadores.  

Durante una visita a la obra, Juan Esteban Gil Chavarría, director del Instituto Nacional de Vías, Invías, se refirió a los desafíos que implicó la construcción y sobre cómo será la logística de operación.

Uno de los cuestionamientos importantes a esta obra es el impacto ambiental de la misma, resuma el momento más crítico con las mesas de seguimiento ambiental, lideradas por la Defensoría del Pueblo, y a qué cambios obligó.

El sistema ambiental en la cordillera Central es uno de los más complejos del país, por su riqueza desde todo punto de vista, en temas de biodiversidad, pero en temas de agua es totalmente estratégico, y el túnel de La Línea no es una excepción. Dentro del túnel se llegaron a filtrar alrededor de 150 litros por segundo. Entre 2012 y 2014 tuvimos una serie de evacuaciones y descargas de las aguas al interior de la montaña que contaminaron toda la quebrada La Gata y todos los afluentes de esta zona de la cordillera. Esto llevó a que las autoridades del municipio y del departamento, en cabeza de la Defensoría del Pueblo, emprendieran una labor en torno a una acción popular para defender el derecho fundamental de la protección al medio ambiente y específicamente del agua. Llevó también esto a que desde ese momento se establecieran unas mesas de seguimiento, toda vez que empezó a generar unos impactos que se pensaba irrecuperables sobre el cauce natural de La Gata, pues se encontraban lodos y animales muertos.  

Todo ello cambió ostensiblemente con el establecimiento de esas mesas de seguimiento, con la construcción de una serie de obras necesarias para encauzar las aguas de infiltración dentro del túnel, con el desarrollo de plantas de tratamiento y una planta de extracción de sólidos, al punto de que hace más de 2 años venimos cumpliendo con todas las normas ambientales para garantizar que las descargas de agua, que continúan hoy haciéndose sobre la quebrada, estén cumpliendo con todas las normas de calidad y ambientales. Esto es parte de los monitoreos que hace la Corporación Autónoma Regional del Quindío,  la Corporación Autónoma del Tolima y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, Anla.  

De todos estos elementos hay un tema importante y es que en la actualidad están saliendo de manera constante aproximadamente 80 litros por segundo de agua en infiltración, a esos 80 litros por segundo se le miden mensualmente más de 20 parámetros para garantizar la calidad del agua, es decir, todo tipo de pruebas para identificar si, efectivamente, estamos generando alguna descarga que afecte la corriente, además diariamente se analizan los 3 parámetros más complejos: sólidos en suspensión, el pH y la turbiedad con equipos automatizados, garantizando también el cumplimiento de las normas. 

¿Qué quiere decir esto?

Que la planta de tratamiento y todo su sistema funciona adecuadamente, garantizando que la descarga que se hace sobre la quebrada La Gata es de agua totalmente pura. Esto vino de la mano de un trabajo que también se realizó en años anteriores y una limpieza y recuperación de todo el cauce, el cual se finalizó y a la fecha, junto con la descarga del agua totalmente tratada, nos genera una recuperación de vida. 30 litros por segundo se van por el cauce de la quebrada, mientras que los otros 50 se van hacia las veredas de la cordillera Central hacia la zona de Quindío —El Túnel, Las Américas y todas las que hay hacia la quebrada Santo Domingo— los cuales garantizan un abastecimiento de agua potable a las viviendas de esta región.

¿Qué otras acciones se emprendieron para minimizar el impacto ambiental de la obra?

Esta es una de las acciones ambientales más representativas que ha tenido el proyecto, pero se complementa con todas las hectáreas de reforestación, con los sistemas de tratamiento y de pozos sépticos que se construyeron en la zona y con un sistema de compensación forestal que se ha venido desarrollando y que es parte de las principales actividades ambientales para garantizar que el túnel de La Línea, la obra más compleja en ingeniería que se ha desarrollado en el país, por estar en uno de los ecosistemas más sensibles y estratégicos que tenemos en Colombia, como lo es la reserva forestal central, tenga en este momento todo el cumplimiento de toda la normatividad en temas forestales, hídricos, geotécnicos y en todo lo que tiene que ver con la biodiversidad de esta región colombiana. 

¿La planta de tratamiento termina siendo una obra conexa al túnel de La Línea? ¿Qué va a pasar con ella una vez el túnel entre en funcionamiento y todas las obras agendadas hayan sido finalizadas?

El sistema de operación del túnel comprende no solo la operación dentro de él, sino todas las obras externas que hacen parte del mismo. Como seguiremos infiltrando agua y seguirá saliendo dentro de este sistema, la planta será parte de las actividades que seguirá operando el Instituto Nacional de Vías, para garantizar que las descargas sean puras.  

El sistema de operación va a comprender los equipos electromecánicos, la organización, el mantenimiento, toda la actividad de seguridad vial, así como las plantas de monitoreo, plantas de tratamiento, zonas de bombeo y una serie de actividades adicionales que son complementarias a este proyecto.

¿Cómo podemos resumir la complejidad de esta obra por las fallas geológicas, las cuales se tuvieron que superar?

Sin duda alguna el cruce de la cordillera Central o el túnel de La Línea es la obra de ingeniería más compleja que se ha desarrollado en la historia de Colombia, pero a la vez es la segunda falla geológica más compleja en construcción de túneles en el mundo. Así lo han manifestado expertos austriacos, noruegos, holandeses, quienes han venido a estudiar la magnitud de la obra y a identificar cada uno de los comportamientos al interior de la montaña. Esto se refleja en un elemento fundamental y es que la roca que hay dentro del túnel no es totalmente continua, al no ser el mismo tipo de roca nos encontramos con 8 sistemas de fallas. O sea, de los 8.600 metros de longitud que tiene el túnel, 3.200 son zonas de fallas, son zonas en las que la geología era totalmente incierta y se presentaban fenómenos que para poder traspasarla se requería de una alta complejidad a la hora de garantizar las soluciones técnicas para soportar la montaña.  

Importante mencionar que, del túnel hasta lo más alto de la montaña en la zona central, hay casi un kilómetro de montaña que presiona esa parte. Por esa razón teníamos que hacer una excavación que se soportara y contuviera toda esa montaña que tenemos encima. Este es el primer fenómeno en el que el gran techo —1 kilómetro— más las 8 fallas es lo que al final muestra esa complejidad técnica en la parte geológica, pero también se complementa con la parte ambiental, porque toda la superficie es rica en agua. Esa agua se infiltraba por el túnel, se mezclaba con las aguas de los procesos industriales, al final generaban lluvia dentro de la obra, casi a unos 150 litros por segundo, ese fue otro gran reto dentro de la construcción. Otro de los elementos importantes es el ecosistema sensible que estamos atravesando, por ejemplo, sitios cercanos de disposición de materiales no podíamos tener, toda vez que era necesario transportarlos a lugares muy lejanos.  

Hay un sinnúmero de factores técnicos, constructivos que hacen que el excavar y tener el proyecto hoy en el nivel que está sea un reto de alta ingeniería. Por ejemplo, para traer electricidad desde los 1.400 a los 2.500 metros sobre el nivel del mar, fue necesaria energía de media tensión, hacer transformaciones a través de subestaciones y una serie de elementos que, por sí solos, son un proyecto de alta complejidad.  

Todo ello forma parte de esos temas que fueron sensibles y generaron incertidumbre durante la ejecución, pero que hoy podemos decir que son parte de la historia y que hemos logrado superarlos a punta de ingeniería colombiana, de los 25 proyectos que tuvimos en el contrato, solo uno —el del túnel principal— presentó inconvenientes en su ejecución, todos los demás contratos —equipos electromecánicos, túnel piloto, las obras anexas, el intercambiador de Versalles— están cumpliendo sus objetos contractuales y suman para el gran proyecto del cruce de la cordillera Central, que tiene una inversión de $2.9 billones. 

Estamos a 2 meses de que se ponga en servicio el túnel, ¿cuál es el porcentaje de avance de la obra? ¿Qué está faltando? 

La obra física como tal, la obra civil al interior del túnel está terminada. Estamos en la etapa de instalación de equipos electromecánicos, lo cual va en un avance del 85 %. Lo que falta tiene que ver con el sistema eléctrico y con todas las pruebas de cada uno de los subsistemas: iluminación, señalización variable, equipos de comunicaciones, sistemas de reacción contra incendios, citofonía, monitoreo, circuito cerrado de televisión y ventilación. Aunque todo esto ya está instalado a lo largo del túnel, falta la programación, la configuración y pruebas eléctricas. De manera adicional, falta una campaña de limpieza y actividades menores.  

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¿Cómo va a quedar operando el túnel? ¿Cuál será la logística de operación? 

La operación de esta carretera entre Cajamarca y Calarcá va a ser en doble calzada, de 2 carriles por cada uno de los sentidos. Los que viajen desde Quindío hacia Tolima irán por la vía antigua hasta el sector de Américas, en esa parte tomarán la vía nueva, que se construyó en 2 carriles por el túnel de La Línea, o sea, los que vayan de Quindío hacia Bogotá se ahorran 21 kilómetros de ascenso, a los 3.300 metros sobre el nivel del mar, que es el Alto de La Línea, para llegar al sector de Tolima en Bermellón.  

Así mismo, los que viajen en sentido contrario, desde Tolima hacia Quindío, van a poder trasladarse por la vía antigua en 2 carriles hasta llegar al sector del túnel, donde tomarán un viaducto y empezarán a subir hacia el alto, pero en 2 carriles en un solo sentido, esto va a garantizar de que se acaben los problemas de accidentalidad en esta vía. En esos 2 carriles llegarán hasta el sector de Américas, en donde tomarán la vía nueva hasta el intercambiador de Versalles, por donde habrá una serie de viaductos y de túneles que garantizarán el sistema de par vial y doble calzada hasta Calarcá.  

Para tener este proyecto terminado tendremos 2 momentos, el primero será en septiembre de este año. En ese mes se entregarán 5 túneles —el principal, el piloto y otros 3 cortos—, 5 viaductos y 2 intercambiadores viales. Eso conforma un sistema de 13.4 kilómetros de doble calzada. Justo en ese momento los vehículos que vayan desde Quindío hasta Tolima ya no tendrán que volver a pasar por el Alto de La Línea. 

El segundo momento será en abril de 2021, donde terminarán los 30 kilómetros de doble calzada de Cajamarca hasta Calarcá, en ese instante habrá 25 túneles al servicio, 31 viaductos, 3 intercambiadores viales y todo el sistema —incluyendo el túnel principal y el túnel de rescate—. De esa manera tendremos 2 carriles por sentido, acabando todos los problemas de velocidad, de pérdida de tiempo en el viaje y, lo más importante, salvaremos vidas humanas. 

Con este proyecto se está priorizando la seguridad vial. En la carretera, como está, diariamente tenemos un evento —un vehículo varado o un siniestro—, que, en muchas de las ocasiones, desafortunadamente, nos lleva a la pérdida de vidas humanas. Con este sistema de 2 carriles por sentido, acabamos el problema de restricción de velocidad, disminuyendo los tiempos de viaje, los costos de operación y de logística de conducción.  

¿Cuánto es el tiempo de reducción de viaje? 

En condiciones normales, en el primer momento —septiembre— los vehículos que vayan en el sentido Quindío-Tolima estarán ahorrando 50 minutos, pero se debe tener en cuenta 2 condiciones esenciales: el peaje de Cajamarca, que muchas veces implica hasta media hora de demora por la logística de esa zona estrecha donde está ubicado; el otro elemento tiene que ver con los choques, los derrumbes, que generan tiempos de viaje de hasta 10 horas; ambas situaciones pasarán a la historia, toda vez que acabaremos esos periodos muertos de viaje. 

 ¿Qué nos puede hablar de la vía de servicio para conectar predios adyacentes al túnel central? 

La parte alta de la montaña se considera zona de reserva forestal central, en donde se supondría que no deberíamos tener ningunas actividades humanas, solamente para la preservación ambiental, sin embargo, se definieron 3 zonas para garantizar la conectividad social de esos pocos pobladores que hay y de los accesos a sus veredas. 

Hasta el kilómetro 23 o 24 tendremos un sistema de 2 carriles en descenso y un carril en ascenso, para que esas personas puedan hacer un circuito en ese sector. En el lado de Tolima, desde el kilómetro 34 —salida del túnel— hasta el 36 —zona de la escuela— haremos también un carril de servicio para que los habitantes tengan la posibilidad de conexión y retorno. Adicionalmente, en la zona central, en todo el alto, entre los kilómetros 24 y 34, estamos trabajando en la adquisición de la franja predial para garantizar que se preserve ecológicamente toda esa región. Hay algunos moradores que han querido quedarse en el sector porque están desarrollando alguna actividad comercial o logística sobre la vía, pero lo hacen con el pleno conocimiento que funcionará el sistema de pares viales en los extremos.  

 
 
 
 



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