Ciudad / ABRIL 01 DE 2021 / 6 meses antes

Ser domicilio independiente, un oficio que se popularizó por necesidad 

Autor : Gustavo Ossa García

Ser domicilio independiente, un oficio que se popularizó por necesidad 

Los jóvenes han sido el segmento de población que más se incorpora a estas labores.   Foto : Cortesía

Algunos jóvenes, que se quedaron sin trabajo por la crisis económica de la Covid-19, encontraron una oportunidad en las plataformas de logística y entregas menores.

A raíz de la pandemia, los pedidos a domicilio crecieron ostensiblemente, pues muchas personas evitaron a toda costa salir a las calles para no exponerse al riesgo de contraer la Covid-19. Esta situación abrió las puertas para las personas que perdieron su empleo durante el cierre de los establecimientos de comercio. En Armenia, en las afueras de los principales centros comerciales, restaurantes y otros negocios, hoy por hoy es común observar a los grupos de domiciliarios a la espera de un ‘llamado’ para ganarse una comisión que, en la mayoría de los casos ni siquiera llega a $10.000. 

Andrés Vargas Rojas antes del confinamiento trabajaba como mesero en bares, pero cuando el gobierno ordenó el cierre de estos establecimientos, se vio en la necesidad de ingresar a una de estas compañías. 

En diálogo con LA CRÓNICA relató que desconocía cómo funcionaba el negocio, así que un día se inscribió a través de la página web, luego compró la denominada caja para llevar los pedidos -una ‘maleta’ hermética, de color naranja que le costó $150.000-, aprovechó que tenía la documentación de su motocicleta al día y se arriesgó. A su teléfono celular le llegaban todas las indicaciones de servicio; desde cómo recibir los pedidos o servicios y las calificaciones que le dan los clientes. 

“Uno trabaja en esto porque es una opción laboral ante las dificultades que hay en Armenia. Uno tiene su propio horario y por cada domicilio recibe una comisión que varía entre los $2.000 y $6.000, dependiendo el lugar y el restaurante”, dijo. 

Aseguró que lo más difícil para un domiciliario es trabajar bajo la lluvia y de noche. Además, siempre es un reto encontrar algunas direcciones en barrios o asentamientos, sin embargo, admite que este trabajo le funcionó cuando otras puertas se le cerraron. 

Andrés Herrera García trabaja con otra reconocida aplicación de domicilios, aseguró que este trabajo le ha permitido manejar su propio tiempo, sin embargo, admitió que le hace falta tener un empleador que responda por su seguridad social. Indicó que los ingresos por esta actividad pueden estar cercanos a los $700.000 por mes, dinero que es girado a una cuenta o depósito electrónico.  

Otra de las plataformas que opera en la ciudad nació en época de pandemia se llama Rolo Móvil, Brandon Ospina Álvarez es un domiciliario al servicio de esta aplicación, es bachiller y también llegó a este trabajo por necesidad. 

“Llevo 1 año trabajando en esta empresa, desde que comenzó la pandemia. Llegué sin un par de zapatos y mis condiciones no eran las mejores, me acogieron muy bien y me enseñaron algo que nunca había hecho, ser domiciliario”, dijo. 

Ospina Álvarez comentó que al comienzo no contaba con una motocicleta propia, por lo que alquilaba una, pero ya logró conseguir la suya mediante el trabajo de varios meses. 

“En mi familia somos 12 hermanos. Mi papá es cargador de tractomulas y mi mamá es ama de casa. Uno de mis hermanos tiene síndrome de Down y esta ha sido una forma para ayudar en la casa con el arriendo y los servicios”, explicó. 

Desde su punto de vista, ser domiciliario significa llevar felicidad para las casas. “Me satisface cuando llego y los niños se ponen felices cuando ven aquello que pidieron para compartir”. 

Pero también admitió que no es fácil asumir los riesgos que se pueden presentar en las calles con el tráfico. 

Emprendimiento 

Diego Fernando Guzmán Ángel, propietario de una plataforma de entregas, dijo que actualmente para la aplicación trabajan 33 domiciliarios, además, cuenta con 250 alianzas con diferentes restaurantes y negocios de comidas. 

Según Guzmán Ángel, cada domiciliario tiene una base con la que paga por la mercancía que lleva y posteriormente cobra al usuario final, también recibe comisiones. 

Diego Quintero Barrero, es el líder de otra plataforma nacida en Armenia y que opera en el Eje Cafetero. Su metodología de trabajo consiste en establecer puentes entre los restaurantes y los clientes. 

“Nosotros validamos al momento de ingreso que estas personas sean mayores de edad, que los papeles de sus vehículos se encuentren al día. La seguridad social, como son personas que no tienen una alianza directa con la empresa y es un tema colaborativo, algunos la pagan. Estamos mirando cómo será el tema de la regulación y cuál será el paso a seguir”, dijo. 

Con la aplicación trabajan 85 personas. Están a la espera de la reglamentación que haga curso en el Congreso de la República referente a la formalización o pago de la seguridad social a la que hacen referencia. 

Sin estadística 

En el departamento no existen cifras consolidadas de cuántas personas se dedican a estas labores, sin embargo, según un estudio de la Universidad del Rosario, el 83.6 % de los domiciliarios son hombres y el restante 16.4 %, mujeres. 

Según cifras de la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, en la capital quindiana hay registrados 1.866 restaurantes y, en cuanto a plataformas tecnológicas dedicadas a domicilios o logística de entrega de pequeños pedidos, hay 5 empresas. 

Según Juan Pablo Pinto, empresario gastronómico, las plataformas tecnológicas han sido un aliado importante para los establecimientos, en gran medida por la facilidad que otorgan para coordinar la entrega de los distintos pedidos, pues admite que contratar personas para este propósito tiene una carga impositiva considerable, además, las plataformas responden por las fallas que se puedan presentar en la operación de entrega. 

Faltan garantías 

Para el abogado Alejandro Salcedo Jaramillo, esta actividad debe ser regulada para proteger los derechos laborales sin desconocer o castigar la tecnología

“En mi concepto, es necesario que se establezcan reglas donde se entreguen garantías a los domiciliarios consistentes en seguridad social para que en un futuro puedan acceder a una pensión”, dijo. 

Para Héctor Elías Leal Arango, líder sindical en el Quindío, a falta de una reglamentación clara, muchos trabajadores han terminado por asumir riesgos con el único propósito de obtener un sustento.  

“Es importante que se regule para que no exista una explotación de esta población, a nosotros desde los sindicatos nos preocupa que el gobierno no adelante una política real en favor de estas personas que deben ser consideradas como cualquier trabajador”, explicó. 

El sueldo 

Según cifras de Fedesarrollo, mediante el estudio de impacto de las plataformas digitales en Colombia, un repartidor o domiciliario puede estar devengando un salario mensual promedio de $780.000.  

Con base al artículo 205 del Plan Nacional de desarrollo, se han planteado algunas propuestas que buscan optimizar las condiciones para la prestación de servicio y las modalidades de protección y seguridad social, que se puedan generar del uso de estas aplicaciones y plataformas. 

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