Cultura / OCTUBRE 17 DE 2018 / 3 años antes

Dos franceses realizaron muralismo en Armenia

Dos franceses realizaron muralismo en Armenia

La ‘Ciudad Milagro’ luce orgullosas obras que mezclan el estilo galo y la cultura cafetera.  

Este año se realizó la segunda versión del Festival de Muralismo y Artes Visuales Afrofest, un proyecto organizado por la Alianza Francesa con el apoyo de la Corporación de Turismo y Cultura a través de un programa de concertación municipal y donde la empresa privada brindó un apoyo significativo. Julián Ortiz, coordinador cultural y de comunicaciones de la Alianza Francesa, habló con LA CRÓNICA sobre este importante proyecto.

Los dos artistas de la región de Nancy, al noreste de Francia, Julien Brouand, cuyo nombre artístico es Abys y Pierre Marie Bertolotti, quien es conocido como Scaf, viajaron al continente americano por primera vez y fue Armenia la ciudad privilegiada, que los acogió durante dos semanas para hoy poder disfrutar de su creatividad y talento plasmado en algunos espacios de la urbe.

¿Por qué el festival recibe el nombre de Afrofest?

Hemos querido trabajar con una población que aunque en Armenia es minoritaria, hace parte de los grupos representativos de las instituciones educativas, así que desde allí, ellos nos han ayudado a clasificar la población para que fuera el público específico al que se dirigieron los talleres. Hemos recibido todo el apoyo y acompañamiento de los padres de familia durante el proceso. Por llamarse afrofest se le dio prioridad a los estudiantes afrodescendientes, aunque también se pidió colaboración de los mejores dibujantes de la institución para que ayudaran con la elaboración de las piezas de mayor complejidad.

¿Qué espacios intervinieron los artistas?

Usaron dos escenarios. El primero, fue la institución educativa Ciudadela de Occidente donde se realizó un trabajo de formación con los niños durante 3 días, en los que aprendieron a hacer un mural, a manejar los elementos y materiales y al final pusieron en práctica dichos conocimientos en los murales que ahora tiene la institución, ubicados a cada lado de la entrada del restaurante escolar y donde se refleja el sentir de los estudiantes. La segunda parte del festival se desarrolló en el barrio Granada de Armenia donde pintaron dos murales, uno sobre una edificación privada y el otro gran mural lo pintaron sobre el edificio Francisco José de Caldas, donde funciona la Secretaría de Educación Municipal, en el cual hicieron una alegoría al yipao vista desde su óptica y con quienes estamos muy agradecidos por permitir decorar el muro de su edificación emblemática. Asimismo, estamos agradecidos con la comunidad en general y los habitantes del barrio Granada que apoyaron enormemente la realización del festival.

¿Qué componentes tuvo el festival?

En la primera parte del proyecto, los artistas debían conocer el contexto al cual iban a llegar, para ello los estudiantes escribieron y dibujaron sobre sus familias, sobre sus opiniones acerca del grafiti y sobre sus gustos por dibujar, material que sirvió como referente para que los muralistas lo reflejaran en los trabajos finales de la institución. 

La segunda parte constó en enseñarles el arte del grafiti, y el uso de aerosoles, permitiéndoles tener un acercamiento a la realidad. 

Inicialmente, pintaron la bandera de Colombia y de Francia como elementos básicos y posterior a ello hicieron la aplicación de las pinturas en el muro. Fue una labor articulada.

¿Qué inspira a los artistas?

La especialidad de ellos son los esqueletos y los osos y fue lo que plasmaron en sus murales junto con un jeep rojo, debido a que la primera experiencia que tuvieron durante sus primeros días de la llegada a Armenia fue viajar en willys hacia el corregimiento de La Virginia en Calarcá, montados en la parte trasera de un jeep rojo siendo este vehículo tradicional el primero con el que tuvieron contacto y con el que quedaron en su imaginario. 

¿Qué experiencia se llevaron los artistas?

Hubo muy buena sinergia en el trabajo y me hicieron partícipe de su sentir. Ellos se fueron muy conmocionados, aprendieron de los niños. Fue una despedida muy emotiva y el día del viaje de regreso a su país me expresaron que se iban enamorados de la región, partieron un poco melancólicos porque sintieron la cordialidad de los quindianos y nunca habían obtenido tanta receptividad de las personas mientras realizaban sus obras. Les conmovió que las personas paraban para tomar fotos. Por su parte, los vecinos del barrio Granada han convertido el mural en un elemento vital de su paisaje y las personas se arrimaban a ellos para decirles que gracias por cambiar la imagen de su barrio. Ellos han tenido experiencias pedagógicas con niños en escuelas en Europa, y ha sido emocionante, pero en esta ocasión conocieron el suelo latinoamericano y vieron la manera tan especial como los niños responden al estímulo, porque era una comunidad afrodescendiente de una institución educativa pública que tuvo la oportunidad por primera vez de que personas del extranjero aportaran algo en su colegio, lo que deja un precedente sin igual en la institución.

¿Quién escogió a los artistas?

Gracias a la empresa Lisérgico, el laboratorio creativo, liderado por Viviana Ramírez, quien se encarga de buscar a los muralistas alrededor del mundo y a buscar talentos para estos proyectos. A comienzos del 2018 ya habían hecho contacto con los dos artistas, les habían hecho la invitación y ellos aceptaron la iniciativa de la Alianza Francesa.

¿El festival seguirá su realización?

Corpocultura ha visto con muy buenos ojos cómo le vamos cambiando la cara a la ciudad con los murales, cómo los artistas que se traen de afuera no solo generan una experiencia de interculturalidad, donde los artistas traen su mirada desde Europa para imprimir en nuestra ciudad. De manera que esperamos seguir contando con el apoyo del municipio, de la región, de las comunidades y de todos los que intervinieron para que esto sucediera. Además, esta vez hemos recibido llamadas de personas que quieren que para la siguiente edición decoremos los muros de sus casas. Para nosotros es muy complicado hacer la gestión de muros, pero esta vez nos están buscando porque el trabajo ha culminado exitosamente.

¿Tiene algún mensaje para la ciudadanía?

Ha sido una tarea tanto con los habitantes del barrio Granada como con la comunidad educativa de Ciudadela de Occidente, para hacer la entrega oficial de estas piezas de arte públicas para que las apersonen, las consideren como propias y velen por su conservación. Obviamente los murales son perecederos y con las inclemencias del tiempo y el estar a la intemperie van a deteriorarse pero la idea es que las obras vayan desapareciendo naturalmente y no por actos de vandalismo y por falta de pertenencia hacia los bienes públicos. 


Lorena Zapata López
LA CRÓNICA



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