Deportes / DICIEMBRE 04 DE 2021 / 1 mes antes

Uniquindío deberá entregar hoy avalúo del Deportes Quindío

Autor : Redacción deportes

Uniquindío deberá entregar hoy avalúo del Deportes Quindío

Aún no se conoce el resultado del peritaje de la Uniquindío. El de la alcaldía de Armenia fue de $21.200 millones y el de Obando de $60.000 millones.

¿Podrá Jesús Antonio Obando Roa, apoyado en las leyes, hacer que el empresario vallecaucano deje la institución? El alma mater deberá entregar información para definir qué debe devolverle Ángel al municipio, dado que adquirió un bien que estaba en comodato.

En el proceso de definición de propiedad del Deportes Quindío y de concretar qué deberá devolverle al municipio Hernando Ángel por usufructuar la institución, un bien público, la Universidad del Quindío deberá entregar hoy el avalúo del club, según lo ordenó la juez tercera administrativa del circuito, que dio 20 días para el trámite.

Este será el tercer avaluó, pues otro lo realizó la alcaldía de Armenia, por $21.200 millones y uno más el abogado Jesús Antonio Obando Roa, este último por $60.000 millones. El empresario habría comprado un club que es del municipio y estaba en comodato desde 1985, lo que quiere decir que no podía ser vendido.

¿Días contados en la institución?

La famosa frase de Ángel Montaño “no me he tomado un tinto de cuenta del Deportes Quindío” sale a colación en cada una de las ocasiones en las que se presenta un fracaso, como el reciente descenso.

El cerebro de una de las más grandes canteras de jugadores profesionales de Colombia se usufructúa de la escuadra con sede en Armenia, pero ¿qué les ofrece a sus seguidores? Hoy, absolutamente nada.

No obstante, hoy se ve una luz de esperanza para un cambio en la realidad de la institución, gracias a la lucha que libra Obando Roa. El plazo vence hoy, y se busca determinar su valor real y su pertenencia, dado que Ángel ‘compró’ un equipo que estaba en comodato

Por ahora esa realidad es que el club solo estuvo 4 meses y medio en la máxima categoría. En la B deslumbró con su fútbol veloz y contundente y comenzó su participación en la liga brillando y despertando elogios, pero muy pronto comenzaron los problemas: Mateo Garavito y Jáder Quiñones, dos elementos claves en el esquema del técnico Óscar Héctor Quintabani, no estuvieron de acuerdo con el aumento de sueldo propuesto por la institución y prefirieron no ser tenidos en cuenta en las convocatorias.

Parte sin novedad: nunca se llegó a un trato y el onceno perdió a 2 de sus elementos más valiosos y comenzó a cojear en el certamen. Si el equipo se hubiera reforzado de forma acorde, quizás la respuesta habría sido diferente.

¿Qué perdió el equipo sin Garavito? En el esquema cafetero se desempeñaba como lateral izquierdo, era punzante en ofensiva y no defraudaba en labores defensivas. Aprendió la tarea, pues sus posiciones naturales son lateral derecho e incluso puntero, pero después de luchar frente a Jaguares, Millonarios, Águilas Doradas y Bucaramanga, consideró que su trabajo no era valorado en el club y optó por alejarse, solo entrenar hasta que se cumpla su contrato en diciembre.

Ángel no dio su brazo a torcer y el joven de 21 años tampoco, y ¿quién perdió?, pues la hinchada cafetera. Jáder Quiñones tampoco cedió, después de que en las 5 primeras jornadas del rentado, ante Jaguares, Millonarios, Águilas Doradas, Huila y Bucaramanga, cumpliera dignas presentaciones.

El problema fue enteramente económico. Es que el fútbol es un negocio y Ángel lo sabe, pero el problema es que dentro de los ítems que contempla nunca figura el hincha cafetero, un cero a la izquierda que no merece ni una alegría.

Lo sucedido en este torneo lo confirma. No cedió, sin importar que le pusiera una lápida a la pasión de un pueblo, que quiere ver a su equipo ganar, pero ese factor no le interesa a Ángel, que si el equipo rinde o no rinde, siempre ve cómo crecen sus arcas.

Como socio fundador de la División Mayor de Fútbol, Dimayor, el club recibe, sin importar si está en la B, lo mismo que elencos protagonistas de la A como Millonarios, Santa Fe o Atlético Nacional.

Entonces, si está en la B, el negocio es mejor para Ángel, pues tendrá una nómina más barata y sus cuentas no se ven afectadas. Entre los fundadores y equipos de la A —llamados equipos tipo A— se reparte el 90 % de los derechos de televisión y el 10 % entre los equipos tipo B.

El proceder de Ángel y de otros directivos que poco hacen por el espectáculo ha causado ampolla. “No hay derecho que a equipos como América, Cali, Nacional, Millonarios y Junior, para citarle solo cinco, que hacen grandes inversiones en materia de contratación de jugadores, les llegue prácticamente el mismo dinero de la televisión que otros equipos ‘clase A’ que no llevan mucho tiempo como socios de la Dimayor y que no invierten mucho en refuerzos y en infraestructura deportiva. Eso sí hay que revisarlo”, sostuvo un exdirectivo de uno de los equipos vallecaucanos, que prefirió mantener su nombre en reserva, tras ser entrevistado por periodistas del diario El País, de Cali.

En 2016, representantes del Deportivo Cali, América, Nacional y Millonarios crearon denominado G8 y pidieron que se revisara el tema de la repartición del dinero. La diferencia entre estos y Ángel es que ellos sí invierten para fortalecer sus equipos y luchar por triunfos y títulos en favor de sus seguidores, lo que por consecuencia los hace crecer como institución y fortalecer su economía, pues con triunfos su producto es más atractivo para las grandes marcas que buscan publicitarse.

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Un negocio redondo

Según lo explicó Marco Caicedo, presidente del Deportivo Cali, en artículo publicado en el periódico La República, el 18 de marzo de 2021, en el año 2019, la Dimayor recibió por derechos de televisión $125.000 millones, $10.000 millones más que en 2018; pero aun así a Hernando Ángel no le alcanza para tomarse un tinto de costilla del Deportes Quindío, sin importar, además, que aquí formó y vendió a jugadores de la talla de Hugo Rodallega.

Incluso, su historia viene de más atrás: fue cofundador de la Escuela Carlos Sarmiento Lora, de la que salieron estrellas como Mario Alberto Yepes, Óscar Córdoba y Faryd Mondragón.

Después creó el Boca Juniors de Cali, donde su primera gran venta fue la de Giovanni Hernández, que fue conocido como ‘El Niño del Millón de Dólares’, tras venderlo en esa suma, en 1993, al Once Caldas de Manizales. La lista se fue engrosando con elementos como el portero Juan Pablo Ramírez y los volantes Harold Lozano y Frankie Oviedo.

Tras llegar al Quindío, en el año 2000, formó y vendió a jugadores como Hugo Rodallega, Jorge Perlaza, Édixon Perea, Avimilet Rivas, Efraín Cortés, Édinson Tolosa, Iván Vélez, Alexánder Mejía y Diego Chará. Está bien que Ángel no se tome un tinto con lo que gana en el Deportes Quindío, pero también lo es que invierta en el club y de una vez por todas tenga en cuenta a la hinchada, la que en 1951 se unió para conformar un equipo que la representara con dignidad, con respeto y sin mentiras, la misma afición que hoy no celebra, porque su alegría ha sido frenada.



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