Economí­a / NOVIEMBRE 03 DE 2020 / 11 meses antes

“El mayor riesgo climático en Quindío es perder el agua”: Miguel Mejía Díaz, director de desarrollo rural

Autor : Karol Moreno García

“El mayor riesgo climático en Quindío es perder el agua”: Miguel Mejía Díaz, director de desarrollo rural

El Plan Integral de Gestión del Cambio Climático advierte que el recurso hídrico del departamento tiene un grado de amenaza muy alto y que puede llegar a presentar grandes retos de abastecimiento para el territorio.

Aunque muchos no lo perciban todavía, los ríos y las quebradas están cambiando y en pocos años tendremos que hacer variaciones en algunos aspectos de nuestro día a día.

El agua está en amenaza. Aunque todos los días al abrir la llave siempre corra este líquido con abundancia, en los ríos y quebradas se puede observar cómo cada vez el caudal es menor y las piedras saltan a la vista.

“Hace unos 12 años, cuando llegué a vivir a Salento, el caudal de los ríos indudablemente era mayor, las aguas eran más cristalinas. Aunque más debajo de donde caen las aguas servidas del municipio al Río Boquerón, el caudal de este se vea claro, está contaminado”.

Eugenio Forero, habitante del municipio y veedor del recurso hídrico, lleva una larga lucha por la defensa del agua, la cual empezó porque se dio cuenta de que el río estaba muy contaminado, que no había Planta de Tratamiento de Aguas Residuales, PTAR, y de ahí para abajo todo lo que el río recibe y sostiene ya va afectado por los desechos de Salento.

“A 2 kilómetros y medio el Río Boquerón desemboca en el Río Navarco y en un trayecto de otros 2 kilómetros más o menos llega al Río Quindío. El Río Navarco, por ejemplo, se ha visto impactado con la llegada de los nuevos cultivos, todo eso afecta”. Recordó que hace un par de años, para la época de diciembre, estaba registrándose un verano intenso y hubo racionamiento de agua.

“Los caudales de las quebradas Aguas Claras y Cruz Gorda, que surten al acueducto de Salento, bajaron. En una época, este era un municipio lleno de casitas con la zona comercial alrededor de la plaza, pero ahora casi todas las viviendas son hoteles o negocios”, recuerda Forero. “Ahora estamos como en una olla a presión: atiborrados de gente”.

Don Eugenio considera que el suelo del ‘Municipio Padre’ ha cambiado. “No solamente el desarrollo per se del turismo, sino la industrialización de cultivos que anteriormente no estaban en este territorio. En una época, en las montañas había papa salentuna y mucho ganado, pero hoy hay eucalipto, pinos y se ha adecuado gran parte de la zona que estaba dispuesta para las vacas para sembrar aguacate hass”.

El Plan Integral de Gestión del Cambio Climático, PIGCC, documento construido en 2012 por el ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible con participación de la academia, gobiernos e instituciones locales, señala que el recurso con mayor amenaza es el agua.

Armenia, Circasia, Salento, Filandia y La Tebaida —los municipios con mayores dinámicas poblacionales del Quindío— presentan afectaciones por el déficit hídrico y se han visto en la necesidad de hacer racionamientos en el suministro.

“El déficit hídrico se refleja en los diferentes acueductos municipales y rurales en los cuales se ha tenido que recurrir a la captación de casi el 100 % del cauce de los ríos en épocas de estiaje, en detrimento del caudal ecológico”.

Hay que tener en cuenta que el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, pronostica que en el Quindío, para el período 2011-2040, habrá un aumento en la temperatura media de 0.8 °C.

Miguel Ángel Mejía Díaz, director de desarrollo rural de la secretaría de Agricultura y Medio Ambiente del Quindío, está convencido de que el mayor riesgo climático del departamento es perder el recurso hídrico. Lo dice no solo refiriéndose a la importancia que el agua tiene para los seres humanos, sino para los ecosistemas acuáticos.

En 2016, la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, expuso los datos recolectados en la red hidrometeorológica, información que deja en evidencia cómo los niveles del caudal de diferentes ríos tuvieron tendencia a la baja si se compara mes a mes entre enero y julio de 2014, 2015 y 2016.

Después de analizar los caudales de los ríos Quindío, Roble, Verde, Navarco, Espejo y las quebradas Buenavista y Cristales, y compararlos año a año, se encontró que el que más disminuyó fue el del Río Navarco con un 78 %, lo que preocupa porque este es uno de las principales fuentes que desembocan en el Río Quindío, que es de donde se toman las aguas para la bocatoma de Armenia.


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