Fauna / AGOSTO 12 DE 2022 / 1 mes antes

Carriquí de montaña

Autor : Alberto Gómez Mejía

Carriquí de montaña

Colaboración especial del Jardín Botánico del Quindío para LA CRÓNICA.

Al observar el mapa de distribución de esta especie causa extrañeza que no haya continuidad en el territorio de su hábitat, porque se da en el sur de Texas, Estados Unidos; desde México hasta Guatemala y al occidente de Honduras, solo en la región Caribe; se vuelve a dar en México, pero al sur, en la región Pacífica. No aparece en los otros países centroamericanos y viene a ocurrir de nuevo en los Andes de Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia. En Colombia es observable desde los 900 hasta los 2.600 metros de altitud, también de forma discontinua: en la región Pacífica y en la cuenca del Río Cauca; en la Serranía del Perijá y en la Cordillera Oriental desde Norte de Santander hasta Cundinamarca. 

Pieter Boddaert, quien fue un científico neerlandés (de los Países bajos, antes Holanda) y quien en sus oficios figuraba como biólogo, ictiólogo, ornitólogo, médico, fisiólogo y zoólogo, publicó en 1783 un libro titulado “Table des planches enluminéez (sic) d’histoire naturelle de M. D’Aubenton : avec les denominations (sic) de M.M. de Buffon, Brisson, Edwards, Linnaeus et Latham, precedé (sic) d’une notice des principaux ouvrages zoologiques enluminés” (traducido mecánicamente como «Tabla de las placas iluminadas de historia natural de M. D’Aubenton: con las denominaciones de M.M. de Buffon, Brisson, Edwards, Linneo y Latham, precedida de un aviso de las principales obras zoológicas iluminadas». Allí, en la página 38, numeral 625, menciona un ave con el nombre francés “Geay de Peru”, en inglés “Peruvian jay” y científico Corvus yncas, el protónimo o primer nombre del Carriquí de montaña. Corvus es el género de los cuervos, grupo que habita todos los territorios templados del planeta, con la excepción extraña de Suramérica. Creyó, pues, Bodaert que esta era un cuervo. No lo es, pero sí pertenece a la misma familia Corvidae, que agrupa 25 géneros y que fue creada en 1825 por Nicolás Aylward Vigors, un zoólogo y político oriundo de Irlanda. 

Más de 40 años después de los trabajos de Bodaert, en 1826, Friedrich Boie, un zoólogo alemán, describió y publicó el género Cyanocorax, en el que fue reclasificada el Carriquí de montaña; construyó la palabra de los vocablos griegos  kyánōsis, ‘coloración azul’, a su vez derivado de kýanos, ‘azul marino’ y de  korax, cuervo. Han insistido los científicos con un nombre equivocado que insinúa que se trata de un cuervo, asunto que no se puede cambiar porque así son las reglas del Código Internacional de nomenclatura zoológica. Y para redondear en los desaciertos, traduciría en versión libre su nombre científico Cyanocorax yncas como ‘cuervo inca de color azul’ cuando en realidad es verde. El epíteto ynca, desde luego, proviene de la localidad peruana del ejemplar tipo, pero ya se ha dicho que se da en otras latitudes de América. 

En inglés se le llama Green Jay o Inca Jay. Con la palabra Jay denominan en Norteamérica a un arrendajo azul de la misma familia Corvidae; en este caso, para diferenciarlo, indican con el adjetivo que es de color verde. 

Los científicos han identificado dos subespecies. 

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, su estado de conservación está en la categoría Preocupación menor (LC). No figura en los listados de la biota amenazada de Colombia. 

Es un ave preciosa, muy colorida. 


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