Fauna / DICIEMBRE 21 DE 2020 / 7 meses antes

El pato de los torrentes en riesgo por el turismo mal planificado

Autor : Carlos W. López R.

El pato de los torrentes  en riesgo por el turismo mal planificado

El pato de los torrentes o cortatorrente presenta un marcado dimor smo sexual, mien- tras que el macho es blanco con rayas negras, la hembra es café con tonos rojizos. Foto : Álvaro Botero

La especie tiene distribución en los ríos del Quindío y su presencia es un indicador de las buenas o malas condiciones de los cauces.  

El pato de los torrentes, otro de los tesoros naturales del Quindío, está amenazado por el turismo mal planificado que hace uso de los cuerpos de agua.  

Según Álvaro Botero-Botero, investigador, docente del programa de licenciatura en ciencias naturales y educación ambiental de la Universidad del Quindío, cuando un turista se instala a la orilla del río con fogón y olla, hace recorridos por el borde de la quebrada haciendo escándalo o transita con su moto por la zona, altera los comportamientos naturales de la especie, haciéndola sentir incómoda, e incluso puede separar a parejas.   

“Cuando se altera de esta manera su ambiente, se empieza a ver el estrés de ambos, llamándose mutuamente, si la hembra se desplaza probablemente tenga que pelear con otro pato al que le invadió el territorio”, explica el docente.   

Macho y hembra defienden su territorio que, dependiendo de la riqueza de alimento y zonas de anidación puede ser pequeño, 700 metros lineales de río, o grande, 2.000 metros.

“Si tenemos un territorio de 10 kilómetros lineales de río en buenas condiciones de conservación podríamos encontrar 14 parejas de patos, pero si las condiciones no son las mejores tendríamos cerca de 5 parejas de patos —es decir la mitad— y si las condiciones son malas —cero patos—; entonces tenemos sitios con ‘muchos patos’, desde Boquía hasta Cocora, sitios con ‘pocos patos’, desde Boquía hasta Chagualá. Es decir, hay lugares donde se acumulan los individuos —sobre todo machos— que no poseen territorio y si no tienen tierras no tienen hembras”.

En Boquía se han encontrado parejas anidantes con territorios muy pequeños —406 metros—, pero muchas parejas juntas originan muchas peleas territoriales. “Creemos que se les está generando una especie ‘de cerco’ limitando a estos patos a vivir en esta zona sin tener muchos sitios para dónde dirigirse”, agrega.

En el río Quindío, los patos de torrente ponen sus huevos en la temporada de bajas lluvias; con un periodo de 40 días de incubación y con fabricación de nidos en afloramientos rocosos, por encima de la línea de inundación. “Generalmente podemos encontrar 11 parejas reproduciéndose y de estas solo 7 logran sacar pichones. Los pichones eclosionan y pasan cerca de 3 meses con sus padres y después abandonan el territorio de sus padres, tienen que salir a buscar pareja y territorio. Sin embargo, en la etapa de pichones pueden morir por condiciones naturales —los arrastra el río o padecen enfermedades— o por condiciones provocadas por el humano como asustar a los padres para que abandonen el pichón.

Otra amenaza contra la supervivencia del pato es el daño del ecosistema acuático, todo lo que remueve material de helecho, piedras, arenas y demás, genera distorsión en el hábitat. La otra es la contaminación de las fuentes hídricas, los patos dependen de una cantidad de invertebrados acuáticos, de insectos en estados larvales que viven en las rocas, los patos las raspan y se los comen, muchos de esos insectos no son tolerantes a cargas contaminantes, es decir, si mueren los insectos, los patos se quedan sin alimentación.

Juntos pero muy diferentes

La especie tiene un dimorfismo sexual muy marcado, el macho es blanco con líneas negras, mientras que la hembra es café rojizo, lo que le permite camuflarse entre las rocas, para evitar depredadores, a su vez, el macho, entre más vistoso, más posibilidades tiene de formar una pareja.

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Formación ambiental para proteger el pato

En el Quindío hay 2 frentes de educación ambiental sobre los patos de torrente, uno en el sector de Génova, manejado por una ONG y otro en el sector de la cuenca del río Quindío, hacia la zona alta con la participación de Botero-Botero. “Trabajamos de la mano con las escuelitas de la vereda, formando tanto a padres como a los estudiantes, buscando implantar a la especie, como una especie bandera para la conservación de los ríos en las zonas altas”.

Y es que esta especie, cuyo nombre científico es Merganetta armata colombiana, es crucial porque es la mejor vigía para determinar si los ríos se están acabando, si hay buenas condiciones físicas o químicas dentro del agua, como buen oxígeno disuelto, pH neutros, baja conductividad y buena transparencia. “Donde hay pato de torrente hay buenas condiciones, lamentablemente, sus territorios son cada vez más reducidos”.



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