Fauna / OCTUBRE 19 DE 2020 / 1 mes antes

Los organismos olvidados, insectos III parte

Autor : Carlos W. López R.

Los organismos olvidados, insectos III parte

Esta familia de insectos vive la mayor parte de su corta existencia en los ríos, durante su etapa como ninfa.  

La resistencia de insectos acuáticos a cambios físico-químicos son indicadores de la calidad del agua.

Como joven investigadora de Colciencias, Paola Andrea Villegas Acosta estudió la familia Baetidae, insectos acuáticos del orden efemerópteros que, además de ser bioindicadores de la calidad de las fuentes hídricas, resultan ser una muestra de la gran riqueza faunística del departamento. Haciendo la revisión de las colecciones de insectos que existen en la Universidad del Quindío, abrió un camino para el registro de nuevas especies, incluso de algunas que solo tienen distribución en esta región del país y del mundo.  

 La profesional quindiana, además, comenzó en el mundo de los insectos acuáticos desde su trabajo de grado cuando texteó gran parte del caudal del río Santo Domingo, documento que en la actualidad servirá como referente para analizar los cambios biológicos que se pudieron haber desatado luego de que la quebrada La Gata —principal afluente del río— se viera afectada por la sedimentación derivada de las obras del túnel de La Línea.  

 LA CRÓNICA conversó con ella sobre dichos trabajos y para resaltar la importancia de los organismos más ignorados del entorno: los insectos.  

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 ¿Con qué fin analizó las colecciones de insectos acuáticos que se encuentran en la Universidad del Quindío? 

 El objetivo era mirar qué especies se tenían de la familia Baetidae, en lo que tiene que ver con insectos acuáticos, pero qué tiene de especial, es que ellos en su etapa de ninfa responden muy bien al cambio de las variables físico-químicas, no obstante, si estas variables se alteran mucho, los animalitos empiezan a disminuir. Hay que aprender sobre qué hay en nuestro entorno para después poder conservarlo.  

 Ellos son bioindicadores de calidad de agua, pero el inconveniente es que llegar a identificarlos en sus estados ninfales es complicado, generalmente solo se llega al género, que puede tener un rango muy amplio de tolerancia a los cambios, de ahí la importancia de trabajarlos como especies. Mi trabajo sirvió para abrir camino a nuevas investigaciones, para saber qué hay para, más adelante, poder desarrollar trabajos de ecología que permitan determinar si una especie se ve afectada con las transformaciones del ecosistema acuático.  

 ¿En qué se diferenció de otros trabajos? 

Normalmente todos los estudios que se han realizado en el Quindío de revisión de macroinvertebrados acuáticos siempre llegan a la parte género, entonces ya comenzamos a mirar más profundo junto a un biólogo de la Universidad del Tolima —que se llama Luis Salinas, que ha trabajado un género muy grande, que es Baetidae—. Podemos decir que se encontraron varios morfotipos, que todavía no se han descrito y sí se encontraron nuevos registros para el Quindío y para Colombia.  

 Además, para saber qué grado de tolerancia tiene cada especie, primero se debe saber qué especie es, si eso no se hace, a nivel ecológico puede tener muchos sesgos. El objetivo es empezar a conocer para poder decir, esta especie que se encontró es más tolerable a los cambios que esta otra, para desarrollar un trabajo concienzudo de bioindicación. Posiblemente se encuentren nuevas especies endémicas.  

 ¿Qué características tiene esta familia de insectos acuáticos? 

 Estos insectos son muy pequeños y su etapa más larga de vida ocurre en el estado acuático porque, por decirlo de alguna manera, ellos no tienen la metamorfosis completa como la tiene una mariposa, sino que su desarrollo es mucho más rápido. Esos efemerópteros se caracterizan porque su etapa adulta es de muy corta duración, salen a reproducirse, ponen los huevos y mueren. Morfológicamente, son muy pequeñitos, miden entre 1 o 2 milímetros a unos pocos centímetros, incluso en su fase adulta no son fáciles de ver, tienen alitas muy delgaditas y en la parte final de la cola tienen 3 fibras que los diferencian de las demás.  

 En Estados Unidos, donde tienen sincronizados los estadíos, les llaman las moscas de mayo porque en ese mes salen los adultos y se ven las nubes de mosquitos, pero en realidad son esta familia de insectos. Acá en Colombia no están tan sincronizados los ciclos. 

 ¿Por qué la importancia de la presencia de estos insectos en las fuentes hídricas?

Normalmente en los insectos acuáticos hay 3 órdenes que son bioindicadores de calidad del agua: los ephemeropteras, plecoptera, trichoptera. Cuando hay presencia de algunas de las familias de dichos órdenes, quiere decir que hay buena calidad del agua. Por eso hay que mirar qué tan tolerantes son para cada una de las variables. Por ejemplo, cuando hay variaciones en la conductividad o en los sólidos comienzan a desaparecer porque son muy sensibles. 

Ver también: Acuerdo de voluntades para la protección de la fauna silvestre del Quindío

 ¿Para qué más le puede servir una investigación de este tipo al Quindío? 

Para descubrir nuevas especies que tengan distribución solamente en un río o una quebrada y poder desarrollar estrategias de conservación. Conocer y poder registrar particularidades de la fauna que aún no se han descubierto y entonces conservemos su hábitat para poder protegerla. Para decirle al gobierno tenemos esto aquí, es nuevo, son especies nuevas, algunas endémicas, tenemos que conservar sus ambientes y así beneficiar a todos los animales que lo rodean. 

 Aparte del trabajo para Colciencias, desde antes venía trabajando en ecosistemas acuáticos... 

Cuando hicimos el trabajo de grado ‘Análisis fisicoquímico y biológico del río Santo Domingo’, junto a mi colega Jessica González, se recolectaron 12.405 individuos —8.177 para bajas y 4.228 para altas lluvias— agrupados en 8 órdenes, 26 familias y 38 géneros para bajas lluvias y 8 órdenes, 26 familias y 36 géneros para altas lluvias. El orden más abundante para ambas épocas fue Ephemeróptera 4.884 en bajas y 2.750 en altas lluvias. El género con mayor abundancia relativa fue Baetodes. 

Esto es algo muy importante que se podría retomar para mirar el cambio del río porque lo testeamos todo antes de que se presentara la contaminación en la quebrada La Gata, que se afectó con la construcción del túnel de La Línea, es decir podría ser un referente para realizar el mismo muestreo y saber qué cambios hubo en la diversidad faunística.  



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