General / OCTUBRE 03 DE 2021 / 3 meses antes

Libertad de prensa en el Quindío sometida a la pauta publicitaria

Autor : Natalia Ospina Duque

Libertad de prensa en el Quindío  sometida a la pauta publicitaria

Ernesto Acero Cadena. periodista quindiano asesinado en 1995 /Jairo Elías Márquez, asesinado en 1997

La credibilidad es el único patrimonio que tiene un periodista 

La prensa por ser el cuarto poder siempre ha estado en el ojo del huracán de la opinión pública, los gobernantes, las entidades privadas y los mismos colegas. 

Más que un código de ética por profesión, se debe hablar que el periodista debe tener un nivel moral y ético mucho más alto que el resto de las personas. 

La libertad de expresión está amparada por la Constitución Política, pero el comunicador debe ser consciente que debe informar de manera veraz. En el ejercicio periodístico no hay cabida para la cizaña, y mucho menos para las mentiras y calumnias, el gran valor que tiene el periodista, y lo único que necesita, se llama credibilidad. 

Betty Martínez Salazar, presidenta del Círculo de Periodistas del Quindío, CPQ, y coordinadora regional de la Misión de Observación Electoral, MOE, habló con LA CRÓNICA sobre la libertad de prensa, un tema tan sensible en nuestro departamento como en el resto del país y gran parte del mundo. 

“Los alemanes de Deutsche Welle, que es el sistema de medios públicos germano dicen que donde no hay libertad de expresión es imposible la buena información, porque está condicionado por muchos factores”.

Según los cálculos de Martínez Salazar, en el Quindío hay alrededor de 1.200 periodistas. La Universidad del Quindío, por año, egresa unos 90 profesionales, eso hace que haya una presión muy grande sobre el trabajo, sobre las formas de contratación. Precariza mucho la labor, porque el departamento no tiene muchos medios de comunicación. 

“El Quindío tiene unos medios fuertes que dependen de unas cadenas nacionales que pertenecen a grupos económicos con una impronta específica, en el sentido que por ser grupos empresariales, pues podría considerarse que el negocio secundario es la información, porque lo que se hace con eso es que ellos presentan una visión de mundo y esos medios tienen que apoyarla, eso perjudica mucho la independencia del periodismo y la libertad de expresión”.

De otro lado, la presidente del Círculo de Periodistas del Quindío manifestó que los medios pequeños que viven de la pauta publicitaria, lo cual es legítimo, “lo que no deben hacer es que quienes administran esa publicidad coaccionen a las personas que trabajan en esos medios para que informen de cierta manera, porque la opinión pública, como dice la norma constitucional, debe estar bien informada”. 

“Entonces la información suele venir con muchos sesgos, eso sin tener en cuenta por ejemplo, que quienes más disponibilidad de pauta publicitaria dan, son los gobiernos departamentales y locales. Ahí hay unos amarres muy fuertes que no dejan mostrar con la lucidez la información a la opinión pública y ese es el deber ser del ejercicio profesional. Los gobernantes creen que son los dueños de los recursos públicos y los asignan a sus grupos de amigos, a sus simpatizantes, a los comilitantes de su grupo o partido político y cercenan mucho el ejercicio profesional”.

Por estas presiones hacia los comunicadores, el periodismo investigativo es muy mínimo, casi inexistente y cuando existe por lo general hay un sesgo.

 “Estalla un escándalo y claro, si este tiene que ver con los políticos, que es donde más se notan, no porque en el sector privado no hayan escándalos, los hay y muchos, sino porque esa situación viene con un sesgo. Entonces alguien de un partido político o de un grupo pone en el tapete de la actualidad algún tema de corrupción, por decir el de la alcaldía, ya tiene el sesgo y eso tiene la impronta de la intencionalidad con la cual se desarrolla esa noticia”. 

La corrupción en los medios es ‘bis a bis’

“En el Quindío tuvimos un caso hace unos 10 años de un señor de un medio de comunicación radial que digamos, extorsionaba, porque el delito que se le imputó fue el de extorsión a una candidata al Senado de la República. Él decía que si no le pagaba 5 millones de pesos mensuales hablaba mal de la candidata en el medio de comunicación, eso lo pusieron en conocimiento del Gaula y el señor fue condenado a 7 años de prisión”, describió Martínez Salazar.

El hecho de que el gobierno nacional decidiera eliminar la tarjeta profesional del periodista y dejarlo como un oficio abrió el abanico para que todo aquel que cree tener una buena voz o que cree que sabe escribir se autoproclame periodista.

Se abrió tanto la puerta que se dejó sin un filtro, hasta el punto que la nueva Constitución Política habla de que cualquiera puede tener o crear un medio de comunicación.

“También hay casos excepcionales en el país donde se hace un periodismo decente, donde la norma es la integridad, hacerlo con seriedad y eso tiene que ver mucho con las condiciones personales. Aquí tenemos casos de personas que le reciben plata a todo el mundo, otros que son grandes contratistas y uno sabe que todo lo que dice viene con el sesgo. Cuando abren los micrófonos del noticiero, uno sabe que ahí viene la entrevista y eso ocurre más cuando se acercan las campañas políticas porque son ambientes demasiado politizados. Los políticos esperan siempre que haya un alineamiento de los periodistas”.

La comunicadora resaltó que “al mejor periodista lo hace la integridad, no la camioneta que tiene, ni en el edificio donde vive, ni la casa campestre que tenga, ¿quién le cree lo que dice?, nadie, y la credibilidad la da la ética, esa que pareciera invisible, inaudible, que es insonora, es inolora, pero ahí está”.    

Por otra parte, Darío Fernando Patiño, exdirector de Caracol y docente de la Pontificia Universidad Javeriana, aseguró que ejercer la profesión independiente es complejo pero no imposible.

“Yo creo que el Quindío no es ajeno a lo que sucede en la mayor parte de las regiones colombianas, sobre todo las más pequeñas. Los periodistas tienen que estar sometidos a muy pocos espacios y márgenes de maniobrar sometidos al poder político y al poder que ejercen los sectores económicos a través de la pauta”, indicó Patiño.

Dijo que infortunadamente hace años a los periodistas se les ha reconocido su ingreso por lo que puedan vender en pauta y eso establece de hecho unas limitaciones, así no sea la persona directamente, o el empresario quien ponga las condiciones y eso genera limitaciones.

“No quiere decir que sea  la constante, hay pocas empresas que ofrecen a los periodistas condiciones salariales apropiadas, algunos a pesar de que trabajan mediante pauta, pueden ejercer su oficio con una gran independencia. Lo digo por experiencia propia, mi primer trabajo en el Quindío lo pagué gracias a un asadero de pollos que patrocinó el espacio radial, que era musical,  y no influía en mi contenido. Sin embargo pude conocer a una persona como Ernesto Acero Cadena, que me dio un trabajo, me dio sueldo y su empresa periodística en ese momento se financiaba con pauta”. 

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Patiño recuerda que Ernesto Acero, era una persona independiente, muy profesional: “Ya sabemos lo que pasó con él, precisamente por ejercer su oficio de una manera independiente. Es arriesgado, es difícil pero no imposible, es complejo y más en el Quindío, que además del poder político y económico nos ha tocado el poder de algunas mafias”. 

Agregó el comunicador, que “Está mal que los periodistas vendan su independencia para justificar los ingresos, pero peor aun quienes pretendan comprarlos a través de una pauta, eso es una actitud miserable que se aprovechen de la vulnerabilidad de los trabajadores de medios”.

Asesinados por ejercer su oficio

El primer periodista asesinado en el departamento del Quindío, fue en 1959. Celedonio Martínez Acevedo, su crimen se perpetró en la carrera 14, entre calles octava y novena.

Uriel Ríos Tamayo, de la emisora Radio Ciudad Milagro en Armenia, asesinado el 30 de agosto de 1979. 

Ernesto Acero Cadena, de El Informador Socioeconómico, veterano reportero recibió 3 disparos de un sicario no identificado en Armenia, hechos ocurridos en 1995. Reconocido por su beligerancia contra la corrupción.

Jairo Elías Márquez, tiroteado el 20 de noviembre de 1997 en la capital quindiana. Dirigió la revista  informativa mensual El Marqués y era muy combativo contra la corrupción local. 



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