Historia / MARZO 28 DE 2021 / 9 meses antes

Bosquejos de un turismo cultural en Filandia

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Bosquejos de un turismo cultural en Filandia

Pareciera que los efectos de la pandemia que azota al mundo por fin han logrado cambiar la mentalidad de un gran sector del Quindío en el rumbo de su actividad económica. Me refiero al turismo, ese hecho que ha motivado a los seres humanos a conocerse transnacionalmente a través de viajes, correrías y experiencias de disfrute del ocio. 

 En el departamento del Quindío, Filandia y otros municipios, ya están mostrando la tendencia de privilegiar el panorama cultural, para desarrollar por fin esa modalidad que se conoce como turismo histórico y cultural. En la Colina Iluminada del Quindío varios acontecimientos del último año -el de la pandemia y sus estragos - quieren sugerirnos que lo más conveniente para los anfitriones -llámense locales o pobladores y para los visitantes -llámense viajeros o turistas- es poner en práctica esa máxima de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, que es muy clara en su predicado: “La cultura es la savia del turismo”. 

En medio de los riesgos de contagio, y ante la posibilidad de restricciones y confinamiento, dos nuevos emprendimientos abren sus puertas a los habitantes locales y a los vecinos de otros municipios del Eje Cafetero. Se han llamado con nombres sugestivos. 

 ‘La puesta del sol’ es el nombre que evoca una maravilla de la naturaleza pródiga que, desde allí, se contempla con majestuosidad. Los arreboles y las atmósferas doradas que brindan el atardecer y el ‘sol de los venados’, por fin han insinuado un nombre de sentido vernáculo para una ‘callejuela’ comercial que se gestó desde antes de la pandemia y se hizo realidad tras las afugias de su proceso constructivo. 

‘El tesoro de Bremen’, inspirado en la cercanía a la vegetación boscosa, es un sitio rebosante de paisaje verde. La flora, la fauna y el suave clima hicieron comprender a sus creadores que la tierra y su esculpido, al estilo del barranquismo que alguna vez gestó el artista popular Efrén Fernández Varón, regalan unos escenarios singulares para presentaciones artísticas al aire libre. 

No ha sido común en Filandia poner en valor patrimonial sus casas tradicionales, para relievar el factor de conocimiento turístico. Al contrario, todas las coyunturas que se han presentado en la historia de sus últimas décadas, han sido desaprovechadas para elevarlo a la categoría de un pueblo patrimonio más de Colombia, tal cual lo son Aguadas y Salamina, en el departamento de Caldas. 

 Lo sucedido desde hace 34 años no generó el primer momento transformador. En 1987 el pueblo fue escenario para el rodaje de la película Milagro en Roma. Su director, el cineasta Lisandro Duque Naranjo, en dupla con la asesoría de su inspirador, el nobel de literatura Gabriel García Márquez, dieron a conocer a este municipio, con sus fortalezas desde lo arquitectónico, representadas en las casas de bahareque de la colonización, levantadas desde la última década del siglo XIX. En especial, la locación para una de las escenas de la película y que se conoce desde entonces como la ‘Calle del tiempo detenido’. Aunque ese nombre hermoso y evocador incidió notablemente en la conservación integral de las casas de esta calle sexta, hoy esas mismas viviendas han sido destruidas en su interior para adecuarlas al afán comercial del turismo masivo. 

Es al final de esta ‘Calle del tiempo detenido’, girando a la izquierda, donde la carrera octava se ha tornado en un nuevo trayecto de recorrido para el goce cultural. Los emprendedores de una especie de tramo comercial -pero con la marca rescatada de su construcción en madera- han demostrado que la recuperación de las técnicas tradicionales asociadas al hábitat no solo embellece el entorno, sino que devuelve a esos espacios los ambientes acogedores, frescos y sentimentales que, por décadas, ofrecieron el bahareque, los listones de fina estructura maderable y la guadua, para las casas y otros elementos de los equipamientos urbanos y rurales. 

En ese lugar, conocido como ‘La puesta del sol’, varios locales para ventas, y un segundo piso para vivienda, levantados completamente en madera, generan ese factor que el turismo cultural desea potencializar en la región del Paisaje Cultural Cafetero. Me refiero a una de esas formas latentes -la vivencia de la casa- de la cual los habitantes no se percatan. Es superlativa cuando se mora o se ocupa una construcción de madera. Según Claude Moulin, en un ensayo Sobre las comunidades anfitrionas, la cultura y el turismo, publicado en 1996, “Existen tres características de la cultura que la antropología reconoce ampliamente. En primer lugar, no se nace con la cultura, se aprende. En segundo, las diversas facetas de la cultura están interrelacionadas. En tercero, la cultura se comparte desde las fronteras de diferentes grupos y se define en ese contexto”. Esta afirmación se aplica a la historia arquitectónica del PCC, que ha sido desconocida para la implementación de un turismo cultural. 

Recomendado: La importancia de llamarse; Fabiolita, Cobaco y Repollito

Lo que han logrado los emprendedores de la callejuela comercial ‘La puesta del sol’ y del conjunto de intervención ambiental y cultural conocido como ‘El tesoro de Bremen’, en Filandia, es lo que permite el turismo cultural. Se busca alentar la apreciación de elementos animados e inanimados del patrimonio cultural para concientizar esas formas latentes y permitir el mejor conocimiento del contexto. 

 Las formas de conocer al Quindío se configuran desde la visibilidad de las representaciones simbólicas que lo caracterizan. Allí, en ‘La puesta del sol’, una estancia llamada fonda cultural ‘La Caperuza’ ha querido revalorar aspectos de antaño. Ellos son la remembranza del sitio de encuentro y de la degustación de bebidas y delicias culinarias derivadas del maíz y otros productos ancestrales. El nombre recuperado de esa manera de iluminarse, que los antiguos llamaron caperuza y que, para el folclorólogo Euclides Jaramillo Arango, es un “pequeño globito tejido en seda que sirve en las lámparas para la quema del combustible y el producir de la luz”. Y la puesta en valor de cientos de artefactos y aparatos de uso cotidiano que acompañaron siempre a los antepasados en la intimidad de sus casas y negocios. Algunos objetos exhibidos resaltan hechos particulares de un comerciante de Filandia que aún vive, don Josué Martínez Restrepo, y su almacén de calzado que pasó al recuerdo. El testimonio se encuentra en su aviso de acrílico, en el libro de cuentas nunca saldadas y hasta en los zapatos que no se vendieron, pero que hoy son curiosamente convertidos en macetas de ocasión, para sembrar en ellos las plantas floridas. 

 El resto de locales de aquella callejuela singular se han preocupado por expender las artesanías del contexto regional, pues se ha confundido y saturado el universo turístico del PCC, con la entrada de objetos globales. Están las esencias naturales de zábila, el tarralí, los collares de chaquira y artículos de comunidades étnicas, manualidades artísticas en madera, cuadros y óleos de una artista filandeña, réplicas pequeñas de portones, entre otras expresiones de la manufactura regional. Se pasa de un local a otro, entre el olor de la madera, apreciando la esterilla de guadua a la vista, las tejas de barro reutilizadas, los pisos de tabla, la recolocación de baldosa antigua. Y hasta ver caer las goteras de lluvia de las cubiertas, observar el juego de colores de puertas y ventanas y las portadas y paredes con aplicaciones de piedra, todo ello es lección de aprovechamiento de los recursos del medio. Es uno de los objetivos del Paisaje Cultural Cafetero, el de mantener en vigencia aquellas formas arquitectónicas que idearon nuestros abuelos y que hoy estamos empecinados en reemplazar por el cemento y otros materiales fríos de la modernidad.   

Es indudable que otro imponderable valor de estos emprendimientos es leer el paisaje, y no solo verlo. Es esplendoroso y también tiene el agregado de ser un paisaje arqueológico. Desde las atalayas y jardín florido de ‘La puesta del sol’ se otea el trazado urbano de Pereira, la silueta del corregimiento de La India, perteneciente a Filandia, y las de Arabia y Altagracia, corregimientos de Pereira. El imponente cerro de Tatamá, los multitonos de verde de las montañas lejanas y de los relictos boscosos cercanos, las aves que vuelan y hasta algunas supervivencias arqueológicas de las eras de cultivo prehispánicas. Mientras en ‘El tesoro de Bremen’ se aprecia la maravilla profunda del bosque circundante, los yarumos plateados e igualmente las cimas arqueológicas de las colinas, aterrazadas para vivienda por las poblaciones que allí habitaron hace siglos. 

  Dos emprendimientos culturales más en Filandia, que se suman a los existentes. ‘El museo del disco y la música’, el ‘Centro de interpretación del bejuco al canasto’, el interior del templo principal, la segunda planta del restaurante El Coquí, la casa museo donde vivió el poeta Narciso Vargas Gaviria, la torre mirador Colina Iluminada, los almacenes y talleres de los artesanos canasteros, las muestras fotográfica y arqueológica de la casa de la cultura, los centros comerciales nuevos y hasta los tres locales que figuran como casas museo, pero que venden antigüedades. 

 Dos emprendimientos que también han incluido programación artística y cultural en la Semana Santa que comienza, teniendo en cuenta las consabidas medidas de bioseguridad. En ‘La puesta del sol’, la exhibición de afiches y recuerdos gráficos de la semana santa en vivo, que ya es historia. La exhibición de la obra artística y escultórica del artista montenegrino Mario Gallo, más conocido como Magall, quien murió en 2020. Y, en conjunto con el museo ‘Casa de los abuelos’, ubicado al final de la ’Calle del tiempo detenido’, el recinto adjunto, la muestra etnográfica amazónica titulada ‘Chamanes jaguares de Yuruparí’. 
 



COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net