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Historia / MAYO 07 DE 2023 / 11 meses antes

El devenir de la provincia de Quimbaya

Autor : Álvaro Hernando Camargo Bonilla

El devenir de la provincia de Quimbaya

Recordando un poco de la  historia de nuestros antepasados y la riqueza de nuestras tierras.

A la provincia de Quimbaya arribó Jorge Robledo, ansioso de fundar en ella una villa. A pesar de que su gente no se mostraba de acuerdo, aspirando que sería mejor fundarse en alguno otro lugar de los que habían recorrido, pues el de Quimbaya mostraba ser todo lleno de enmarañados guaduales.

La provincia Quimbaya se enmarcaba en el territorio lindante con los indígenas de Patangoros, ubicada entre Ibagué y Santa Ana de Anserma, a 3 grados al oeste de Santafé, y 25 leguas al nordeste de Popayán; en una extensión de 48 millas de longitud y 30 de latitud, entre el río Cauca, y hasta las sierras nevadas de los Andes, toda ella de tierra montañosa, en donde se percibían más guaduas que en otra parte de la tierra conquistada.

Su temperatura no era fría ni cálida; muy favorable a los españoles, en donde se conservan muchos años libres de enfermedades. En ella se percibía un volcán de humo en la gran sierra, conocida por sus laderas de Toche, en que, por una barandilla de piedra, que los españoles labraron en ellas, se hacía tránsito de Ibagué a Quimbaya, cruzando muchos ríos que bañaban y fertilizaban la provincia, varios de ellos se vadeaban por puentes de guaduas, fabricados por los aborígenes y facilitan el paso, aunque asustaban al pasar por que se columpiaban.

Suer de Nava con una tropa de infantes y algunos caballos penetró hasta el centro de la provincia, examinó la conveniencia de fundar en ella. Todos los caciques eran ya sabedores de su entrada, sin ponerse en defensa, juzgando que aquella avenida de forasteros pasaría sin hacer pie en la provincia. De este parecer fue Tacurrumbi, cacique poderoso entre ellos, que ambicioso de ganar nombre con los forasteros, o atento a no recibir daño de las armas españolas, salió a recibir a Jorge Robledo y le dio un vaso de oro que pesaba muy poco menos de 800 castellanos.

La relación que dio Suer de Nava de las buenas calidades que había reconocido en la provincia para los intereses que miraban, resolvieron fundar una villa en la parte llana que media entre los ríos Otún y Quindiu que corren a fertilizar la provincia y llamándola Cartago, en memoria de haberse intitulado cartagineses sus pobladores.

Por orden de Robledo, Álvaro de Mendoza partió a descubrir noticias, lo que había de la otra parte de la cordillera nevada, que viene a ser en la que se presente está el páramo que llaman de Ruiz, desde cuya cumbre vieron algunos caminos que atravesaban al río grande de la Magdalena y valle de Neiva; y pareciéndoles que no era cordura pasar adelante sin caballos, volvieron a Cartago a hallarse en el repartimiento que hacía Robledo de los indios de la provincia.

Por disposición de Lorenzo de Aldana, Robledo, fundó la ciudad de Cartago o Nueva Cartagena, en la provincia de Popayán, del Nuevo Reino de Granada, el 9 de agosto de 1540, entre los ríos Otún y Consotá, en el sitio que le pareció más adecuada de toda aquella provincia, en el sitio que hoy ocupa la ciudad de Pereira, Risaralda.

Los continuos ataques de indígenas de las tribus de los Chocoes y Pijaos, por espacio de 20 años, saquearon y asolaron la nueva fundación, por lo qué, los españoles vecinos de la nueva aldea, se fueron pasando hacia las tierras más planas, buscando el medio de comunicación fluvial que ofrecía el majestuoso río Cauca.

Para vencerlos, se encargó a Juan Borja, que, junto a otros afamados conquistadores, organizó diversas batallas, donde participaron miles soldados, que desplegaron su accionar por el territorio de más de 100 leguas, en la Sierra Nevada del Quindío, comprendido a partir de Ibagué, Cartago, Buga, Toro, Cali y Caloto.

 

De la antigua a la nueva Cartago

A fines del siglo XVII (1691), Cartago fue reubicada en el sitio que hoy ocupa; sobre las márgenes del río llamado de la Vieja. Limitando al occidente con Anserma, Toro y provincias del Chocó; y al sur Buga, Cali y Popayán; y al oriente, las montañas de Quindío. Se podía ir a pie desde Caracas hasta Cartago y a las provincias del Chocó y Antioquia; lo que constituía a Cartago cómo el corazón y cruce de caminos del Nuevo Reino de Granada.

Variedad de flora y fauna

Paujiles, garzas, loros, toches, cardenales, picaflores o tominejos, gorriones, cucaracheros, azulejos, chicados, pavas, guacharacas, patos, zarcetas, perdices, choros ruiseñores, entre otros más, con su melódico canto, alegraban y armonizaban el paisaje. En los montes, pululaban mamíferos como tigres, dantas, osos, saínos o jabalíes, también llamados lanchos (marranos de monte que tenían el ombligo en el espinazo), nutrias, guaguas, conejos, venados tatabros, micos y guardatinajos (armadillos). En ciénagas no faltaban los peces como los patalós o jetudos, bagres, sardinetas.

Se cultivan granos, hortalizas y legumbres. Se cosecha caña de azúcar, maíz, frijol, arracachas, habichuelas, pimientos, ajíes o chiles, arroz, tabaco, cacao y café, todo de muy buena calidad.

Abundaban en sus selvas excelentes maderas, como: guayacanes, dindes, nogales, caobas, granadillos, ébanos, cedros negro y rosado, árboles de brasil, brasiletes, ciprés, tachos y otros medicinales y aromáticos, como el drago del que se destila una resina denominada sangre de drago, usada para fortificar la dentadura; el Palo de la cruz, que por donde quiera que se cortara da la forma perfecta del signo de la cruz y el caucho al que extraían su látex para confeccionar encerados o hules. Otros servían de purgantes, como el pilon o avilla, y el aceite de María y caraña. Abundaban plantas de algodón y magueyes y frutales como. En el Quindío había el chontaduro o pejibaye, nueces, castañas, corozos o mararayes (de éstos se hace una manteca muy sabrosa), conocida con el nombre de mantequilla de corozo. Raíces alimenticias, como la yuca, ñame, arracacha, achiras y rascaderas, papas, batatas o camotes, y sobre todo la variedad, abundancia de plátano que se comía crudo, cocido, asado, frito y acompañado de guisos. Del maíz blanco y amarillo se hacía tortillas o arepas y bizcochos; en los viajes los indígenas se alimentaban de harina de maíz, que mezclaban con agua con sal o dulce. Plantas y hierbas medicinales, flores de hermosa vista y fragancia. En Quindío son silvestres muchas hierbas aromáticas, como el orégano, poleo y la yerbabuena, tan alta que cubría a un hombre puesto a caballo; quina o quinaquina, azafrán y la zarzaparrilla, vainilla, y copiosas fuentes salinas.

La montaña del Quindío despertó el interés por su fecundo y sano temperamento, excelente clima, y abundancia de aguas cristalinas, que muchos enfermos con solo transitar por ella recobran su salud.  En lo geológico, desplegaba minas de oro, azufre, bermellón (mercurio) y plomo. Situación que motivó asombro y codicia en los naturalistas y botánicos extranjeros que la transitaron y observaron en su recorrido, imaginando obtener de todos esos recursos contenidos en su paisaje.

Hoy, la historia del territorio es examinada de soslayo, con una presunción unidireccional, desconociendo el holismo pluricultural del histórico poblamiento del territorio.

Fuente; Campo y Rivas, Manuel. compendio Histórico de la fundación, progresos, y estado actual a de la ciudad de Cartago en la Provincia de Popayán en el Nuevo Reyno de Granada de la América meridional. MCCCIII.


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