Historia / MAYO 13 DE 2022 / 1 mes antes

Facetas fabulosas y diversas de la historia de Filandia

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Facetas fabulosas y diversas de la historia de Filandia

Carátula de la obra y foto de Alberto Medina López

Facetas fabulosas y diversas de la historia de Filandia -así como los vaivenes del drama humano que generó la violencia bipartidista- se presentan en la última obra de Alberto Medina López. El autor de ‘Para el alma no hay éxodo’ deja consignados en las páginas del libro los momentos cruciales del recuerdo de su municipio, que es también el mío.  

El escritor nació en Filandia en el seno de un hogar tradicional, como también me sucedió. Aunque seguimos destinos distintos, llevamos ese terruño en el corazón. Para Medina López, profesional en Estudios Literarios de la Universidad Nacional de Colombia, su dedicación se centró en plasmar aspectos humanos e históricos en su novela sobre Filandia. En el ejercicio escritural asignó nombres diferentes a los personajes históricos, aunque utilizó el original solo para uno, el de Santiago López, su abuelo, educador ecuánime y un ser sensible que dejó huella en el municipio. Después de leer las 169 páginas, a todos nos queda la misión de continuar con la tarea de compilación y descripción de otros acontecimientos sobresalientes de su vida ciudadana, alrededor de hombres y mujeres que se han destacado en todos los campos. Medina López, en este libro referenciado, lo hace con profesionalismo, como periodista de Inpahu que es y como investigador del periódico El Tiempo en el pasado y, actualmente, como columnista de El Espectador y subdirector de Noticias Caracol.  

No es la primera vez que Alberto Medina López incursiona en este género de la novela. Ya en su primera obra, titulada ‘El credo de los amantes’, considerada por algún crítico como bibliográfica, los protagonistas de una historia de “amor infiel” son Pedro Nolasco Vallejo y Lucía Bretón. El primer personaje está basado en un antepasado suyo, cuyo solo nombre -Pedro Nolasco- dejó marca en la vida administrativa de Filandia, a principios del siglo XX. 

El apellido Vallejo se aborda otra vez en el libro ‘Para el alma no hay éxodo’, que se presentó el pasado 30 de abril de 2022 en la versión de la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Igual que ocurrió con sus otras dos obras publicadas, ‘Inventario de deseos’ y ‘En todas partes hay mariposas negras’, su estilo se circunscribe a la conjunción de lo real y lo ficticio. En el contenido de un artículo publicado por el diario La Crónica del Quindío, con motivo del lanzamiento de su colección de cuentos, el autor afirmó: “Soy un hombre dedicado a la realidad que no hace otra cosa que escabullirse hacia los territorios de la ficción”1.  

Su último libro es también alusión a sus antepasados. El personaje más destacado es Joaquín Vallejo, hijo de Berardo y nieto de Santiago. Sobresalen los hechos que sustentan la historia de nuestro municipio y donde se diluyen nuevamente las fronteras de lo que sucedió en la historia y se creó en el imaginario colectivo. Es lo que constituye el sentido de la novela histórica -o si se quiere, la historia novelada- que está en su contenido textual.  

Joaquín Vallejo se presenta, en cada una de las tres partes del libro, como un personaje que rememora la historia de una familia, que lo es también en su condición de protagonista de la historia de un pueblo y, en proyección, nos traslada a la remembranza de algunos hechos históricos de Colombia.  

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Leyendo sus páginas, el contenido se convierte en una cascada de significaciones históricas sobre la vida provincial y las consecuencias de la violencia bipartidista, lo que llevó al éxodo de muchas familias. Pero es también el recuento de historias de amor, de odio y de persecuciones. Y sobre todo es el reflejo de la condición humana, que nos brinda la oportunidad de restañar las heridas sociales. Ello implica la posibilidad de retornar del éxodo - o desplazamiento forzado - a la tierra que nos vio nacer. Porque, como señala el autor, en la última parte del libro, página 159:  

“…la tierra es como el vientre del que un día salimos, un lugar de la realidad que queda eternamente ligado a nosotros como impronta de tiempos felices, así el camino esté plagado de sangre”2.  

Algunos apartes del libro se refieren a esa historia grata de Filandia. Fue emotivo para mí encontrar las menciones de aquellos hitos y acontecimientos. El primero es la alusión a la fundación del municipio, lo que Medina López ubica en el protagonismo de otro Vallejo, Genaro de Jesús, el bisabuelo de Joaquín en la trama de la novela, y quien funge como uno de los colonos fundadores, junto con Carlina Hidalgo, su esposa. La carátula de la obra, reproducción fiel de la fotografía tomada a los sobrevivientes fundadores, en 1928, en la celebración del Cincuentenario de Filandia, refuerza ese primer acontecimiento.  

Otros hechos están relacionados con los primeros años de desarrollo poblacional de Filandia y son encarnados por los personajes de la creación literaria con papeles destacados. Solo citaré dos de ellos, en el marco de los hechos que los pusieron en el plano histórico. Son “Chun”, el cometero y el ebanista Arcadio Arias. El primero, nombrado como “Chan” en el libro, fue famoso por la elevación de la cometa más grande de la época. El segundo, descrito en la página 16, como “el hombre tranquilo que no le hacía daño a nadie”, fue vilmente asesinado. Es llamado, en la obra de Medina López, como “Olmedo Buitrago” y se le recuerda como el tallador de los muebles de madera más bellos.  

La siguiente es una somera mención de otros sucesos y personajes de Filandia y de Colombia, en la novela histórica. de Medina López:  

El Tesoro Quimbaya, la guaquería y los guaqueros. La gesta de colonización. La Guerra de los Mil Días. El asalto del coronel Echavarría. La vereda El Congal y sus familias. La destrucción del busto de Enrique Olaya Herrera. Los amores furtivos. Los leprosos y la plaga de langostas, sucesos que, en el argumento de la obra, se sugieren como los motivantes de otras desbandadas o primeros éxodos de población.  

El asesinato de Gaitán. El anuncio de la “falsa oscuridad” del “padre Almaro”. Los antipersonajes. Los enfrentamientos entre los bandos partidistas. Los ataques. La Cuna de Venus y otros lupanares.  

Esto, y mucho más, que es necesario abordar desde la lectura de dicha obra literaria, entre otras cosas, permitió reconocerme en sucesos de ingrata recordación. Como el que fue mencionado en la página 100, cuando María Rosa, la esposa de Joaquín, “vio una imagen que jamás se borraría de su memoria: los cuerpos de varios campesinos amontonados en el platón de una volqueta color mostaza, asesinados con tiros de gracia”. La lectura de este fragmento corresponde a una escena - tal vez la misma - que mis ojos de niño también presenciaron desde la ventana de la casa paterna de Filandia, en la plaza principal. Algo que nunca se borró de mi mente.  

Fue en mis estudios universitarios que encontré la única referencia registrada de la violencia en Filandia, mencionada por los autores investigadores, la masacre de campesinos en la vereda Bambuco, hecho sucedido el 21 de agosto de 19613. ¿Es concordancia histórica o es otra de las masacres no registradas en aquellos tiempos?  

La tercera parte del libro aborda el éxodo de los Vallejo a Bogotá, un doloroso viaje que debieron emprender los abuelos Berardo, su esposa Esther Julia y Joaquín, con su esposa María Rosa y sus pequeños hijos. Huían del acoso del bandolero Efraín González, pero también escapando de la “espiral de una interminable venganza” (página 163).  

El único aliciente que, como lección, deja la trama de esta novela histórica es el sentido de su título y el párrafo final:  

“Para el alma no hay éxodo, porque nos quedamos a vivir en el territorio de las nostalgias, porque en ese lugar invisible que es el alma, que guarda lo que somos, y lo que hemos sido, quedan grabadas, por siempre y para siempre, las coordenadas de nuestras raíces, el punto de partida” (página 169).  

Bibliografía 
1 “En todas partes hay mariposas negras”. Artículo publicado en: La Crónica del Quindío. Armenia. Mayo 19 de 2014.  
2 Medina López, Alberto. “Para el alma no hay éxodo”. Taller de Edición Rocca. Bogotá, marzo de 2022.  
3 Germán Guzmán Campos, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña Luna. “La violencia en Colombia” Tomo 2. Carlos Valencia Editores. Bogotá,1988. 


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