Historia / MAYO 06 DE 2022 / 3 meses antes

Historias de Filandia, desde la pluma de dos hijos ilustres

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Historias de Filandia, desde la pluma de dos hijos ilustres

En la última versión de la Feria Internacional del Libro de Bogotá -Filbo 2022- un escritor filandeño presentó su más reciente obra. Se trata de ‘Para el alma no hay éxodo’, de Alberto Medina López. Es un libro interesante, manejado desde el estilo de la novela histórica que trae, para los  filandeños y el resto de colombianos, los recuerdos de hitos sobresalientes de la historia y del protagonismo ciudadano de este hermoso pueblo del Quindío, que es también mi tierra natal. 

Medina López nació en Filandia en el hogar compuesto por Alonso Medina y Libia López, esta última, una de las hijas del educador Santiago López Sánchez, el personaje más recordado de la historia educativa de la Colina Iluminada del Quindío. Entre otras cosas, don Santiago es uno de los pocos personajes de la obra de Medina López que aparece con nombre propio. 

La historia relatada en las páginas del libro, combinada de manera agradable con visos de ficción, es el fiel retrato de la vida trágica de muchos municipios, signados por la violencia fratricida de las décadas aciagas del siglo XX. Factor que llevó a la migración de muchas familias a otros lares, siendo este aspecto en el que Medina López se basa para asignar el título de su libro y para definir la trama final, que retrata con apartes vivientes y sufrientes el drama de muchos colombianos. Quien esto escribe -igual que percibió el autor de la obra en mención- reconoce en sus notas aquellos acontecimientos. Al leer la narración que menciona las volquetas cargadas de cadáveres, que llegaban al pueblo desde las veredas, vino a mi memoria esa imagen pavorosa, al recordar cómo, a mis 4 años de edad, desde la ventana de la casa paterna de la plaza de Filandia, observé la escena dantesca de los cadáveres mutilados dentro del vagón del carro municipal. 

Es la de Medina López una obra de lectura obligatoria. Es también la segunda reseña importante de la historia de Filandia, escrita en los últimos años. Fue en 2019, en el desarrollo del XIX Congreso Colombiano de Historia, cuando escuchamos la ponencia de otro filandeño por adopción, la del poeta Héctor Uribe Saldarriaga. Con el título de ‘Filandia y los primeros cincuenta años de vida, alrededor de sus plazas’, Uribe Saldarriaga se refirió al propósito de otros académicos, en el sentido de recuperar las historias locales, generadas por los residentes en las casas situadas alrededor del parque principal. En un artículo del periódico LA CRÓNICA DEL QUINDÍO, además de presentarse el objetivo principal de dicha recuperación, se traen a colación pequeñas reseñas sobre cada una de las 27 viviendas del marco de la plaza principal de Filandia1. 

Uribe Saldarriaga es nacido en Andes, Antioquia, pero el apego hacia Filandia,su segundo terruño, lo ha motivado a interesarse por la historia menuda y provincial. Fue así que previamente se llevaron a cabo varios encuentros de indagación sobre las microhistorias locales, en los que participamos los miembros del Centro Local de Historia de Filandia, presidido por el poeta de Andes. 

Este primer artículo -de dos que se publican- quiere resaltar la importancia del trabajo investigativo, desde la pluma de Uribe Saldarriaga, destacando igualmente la importancia de la compilación de hechos de la memoria local. Se pretende dejar también la inquietud sobre el contenido del libro de Medina López, que se abordará en la próxima entrega de la edición del fin de semana de LA CRÓNICA

En la ponencia de Uribe Saldarriaga se enfatiza en la condición de la plaza principal. Ella, para todos los municipios, no solo es de gran estima, sino que ha configurado una personalidad arquitectónica para los habitantes. Para los que viven en el marco de su cuadrícula central, la cotidianidad es modelo destacable de acción ciudadana y sus historias de casas son también historias de vida. 

Le puede interesar: El gobelino en la historia del arte decorativo de la región cafetera

 

En lo que concierne a Filandia, 6 menciones sobre su plaza marcan el discurrir histórico de sus primeros 50 años de existencia. La primera conocida es de 1884, 6 años después de la fundación. La describe el viajero Ernst Rothlisberger, en su relato, cuando apreció una ceremonia religiosa, tal vez en la primera construcción que fungía como capilla: 

“...Por el mediodía llegamos a Finlandia,una aldea recién fundada y en la que solo antioqueños se habían establecido. Era día de mercado y de misa. La plaza se veía enteramente llena de gente de la nueva colonia, que charlaban sin tregua, interrumpiendo tan solo para arrodillarse en el momento de alzar. La música eclesiástica era horrible. Un quejumbroso clarinete y una trompeta suspiraban de continuo los mismos compases” 2. 

Uribe Saldarriaga se refiere a la segunda alusión, desde la referencia escrita sobre el Tesoro Quimbaya, en el entendido que en su plaza -o terraplén- se exhibió en noviembre de 1890 la colección de objetos orfebres conocida como el Tesoro Quimbaya, y que había sido saqueada en dos tumbas prehispánicas días antes. Ello se colige de lo anunciado en los artículos de prensa de los diarios de Bogotá, y alguno de la región, de aquellos días. 

“La tercera situación protagónica de su plaza principal se da en el lapso de 10 años, entre 1895 y 1905, cuando se realizan muchos convites para construir el templo nuevo que había reemplazado a una primera capilla fundacional”. Precisamente es esta la capilla rústica a la que alude Ernst Rothlisberger en su relato. Con el templo nuevo se han suscitado otras historias fabulosas, pues en su interior se conservan todavía las columnas de árbol barcino, traídas por los colonos desde los bosques cercanos. 

Las primeras casas de Filandia, en el marco de la plaza principal,se levantaron desde muy temprana época. Y eso constituye el cuarto hecho. En la monografía escrita por un supervisor de educación de la última década del siglo XIX, don Heliodoro Peña, se menciona lo siguiente sobre Filandia: 

“...Posee una plaza principal con bastantes edificios, otras demarcadas y empezadas a poblar componen la población que se extiende a unas 80 hectáreas de terreno. Hay una carnicería donde se degüellan por término medio 16 o 20 reses, mensualmente, una escuela pública y una privada; un mercado semanal muy importante, establecido cuatro días después de la fundación”3. 

En la misma publicación de 1892, Peña menciona que un solo poblador de Salento, don José María Serna, agrimensor oriundo de Cartago, “fue quien en unión del señor López Sanz y otros vecinos, demarcó las plazas, calles, solares para la iglesia y otras construcciones de ambos pueblos”. Solo una casa en Filandia se conserva de la tradición constructiva de estos maestros, que culminaron el levantamiento de las viviendas esquineras de la plaza en 1910. Es la casa de doña Irene López, matrona fallecida en marzo de 2022, que mantiene intacto el único balcón supérstite de los dos primeros municipios del Quindío. 

El quinto hecho se recordará en el contexto de una serie de acontecimientos transformadores - sucedidos en la segunda década del siglo XX - y es así descrito por Uribe Saldarriaga: 

“...Ellos fueron la instalación de los toldos de base de madera y lona fina… La plaza seguía siendo el escenario de presentaciones desde la perspectiva del teatro y del cine mudo… Es en 1928 cuando Filandia se escoge como sede de un congreso de concejales de la región y otra vez es la plaza principal el sitio donde se congrega el interés. Lo destacado de este suceso es que se convierte ello en uno de los gérmenes del malestar silencioso que muchos habitantes tenían ante la sumisión a una capital, Manizales, que poco los tomaba en cuenta”. 

El sexto hecho, el más curioso y polémico, y del que la historia debe mucho en su aclaración y justificación, es también el sucedido en 1928. Ocurre que Filandia celebraba el cincuentenario y se cree quiso presentar una nueva cara arquitectónica de su templo católico. Lo que llevó, meses antes de agosto de ese año, al desmonte de las tres cúpulas, las que habían sido terminadas con buenas maderas en 1905. El municipio, entonces, presentó en sociedad la nueva fachada del templo católico, la que sobrevive hasta nuestros días. 

Pero han quedado inquietudes en esta coyuntura, interrogantes que no han sido dilucidados. ¿Por qué se acometió tal obra si era tan reciente la culminación de la portentosa parte superior de la monumental construcción? Por qué no volvieron a su lugar las campanas de las cúpulas antiguas,las mismas a las que, se asegura, se les había incorporado oro indígena extraído en la guaquería del hallazgo de La Soledad, también llamado el Tesoro Quimbaya? 

De aquellos primeros 50 años de la plaza principal de Filandia se podrían mencionar otros recuerdos. Como la pila de agua que abastecía a los habitantes. O la concentración de los habitantes en el espacio del mercado público y frente al templo. Hechos que han quedado testimoniados en bellas fotografías, donde se aprecia en una de ellas la soledad de la plaza y,en la otra, los habitantes con sus trajes de apariencia festiva, ataviados con sus sombreros, ruanas y pantalón corto para los párvulos. 

La plaza principal también fue el escenario de convites y de las celebraciones diversas de concentración de cantarillas, nombre dado a las rifas de beneficencia. Eran manejadas pulcramente por mujeres llamadas cantarilleras. Las trifulcas y asesinatos también fueron comunes o hasta en el interior de las casas del marco de la plaza. El médico Gustavo Ocampo Chica menciona lo siguiente: 

“El primer asesinato en Filandia se perpetró en la persona de José María García y fue autor del delito Alberto Echeverri. Este le dio varios peinillazos en su casa (la de García,situada en la plaza) donde se verificaba un baile en la celebración del primer mercado, que tuvo lugar un día sábado”4. 

Bibliografía

1 “Jorge Hernán Velásquez y la recuperación de historias locales”. En La Crónica del Quindío”. Armenia.Junio 20 de 2021. 
2 Rothlisberger, Ernst. “El Dorado, estampas de viaje y cultura de la Colombia suramericana”. Talleres Gráficos del Banco de la República. Bogotá. 1963. 
3 Peña, Heliodoro. “Geografía e Historia de la Provincia del Quindío (departamento del Cauca)”. Imprenta del Departamento. Popayán. 1892. 
4 Ocampo Chica, Gustavo. “Historia Humor Filandia”. Editorial Quingráficas. Armenia.1984. 



COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net