Historia / JUNIO 13 DE 2021 / 3 meses antes

La EAM, sus 50 años y el proceso turístico del Quindío

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

La EAM, sus 50 años y el proceso turístico del Quindío

El sexto mes del año 2021 marca 2 fechas aniversarias bien importantes en el recuento histórico de lo que ha sido el proceso del turismo cultural en el Quindío. El 17 de junio se cumplen 50 años de vida de la Institución Universitaria EAM, con sede en Armenia. El 25 del mismo mes, los 10 años de inclusión del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia en la lista de patrimonio mundial de la Unesco. Ambas fechas tienen una relación intrínseca como que la EAM, desde la década de los 80, se anticipó al espíritu de tal reconocimiento universal. No obstante, el Paisaje Cultural Cafetero, conocido con la sigla PCC, es débil todavía en el componente patrimonial que, desde la órbita educativa, siempre propuso la EAM en el currículo  de su modalidad técnica del programa de Turismo de entonces y que hoy se ofrece como carrera profesional.

La historia de la EAM comenzó como un anhelo de su fundador, el calarqueño Narciso Concha Aguirre. Luego de egresar de la Universidad Nacional de Colombia, “fue de él que nació el sueño de crear una institución de educación superior que capacitara a sus estudiantes para la creación y administración de sus propias empresas y fue él quien llevó a cabo su sueño”. En este fragmento de la semblanza del fundador de la EAM, publicado en el folleto conmemorativo de los 40 años de la institución, en 2011, quedó claro el mensaje plasmado en su himno. Con letra de la docente Gloria Muñoz, la composición musical del maestro Édgar Gallego y la interpretación del exalumno Luis Fernando Quiceno, el coro entona lo siguiente:

“Creyendo en lo nuestro, surgió la confianza. Con lucha incansable dio inicio su andar. La tierra quindiana forjó una esperanza y el sueño de un hombre se pudo alcanzar”.

En efecto, el sueño de Concha Aguirre se cristalizó hace 50 años con la creación de una entidad sin ánimo de lucro y de utilidad común llamada Fundación Escuela de Administración y Mercadotecnia del Quindío. Y se consolidó con el inicio de su primer programa académico, llamado Administración de Empresas y Mercadeo.

Recomendado: EAM anuncia nuevas alternativas para ingresar a la educación superior.

9 años después, en 1980, la EAM ya tenía definida  la estructura curricular de otra oferta educativa para la sociedad. Así es como en su sede de la avenida Bolívar —la misma que hoy ha crecido y se ha extendido en sus 2 bloques para el cultivo del conocimiento— se inició el proceso que se encargaría de vincular el manejo administrativo con la disciplina que tiene en cuenta los aspectos humanos dirigidos a la ocupación del tiempo libre y el ocio. Se le dio el nombre de Administración Turística al nuevo programa académico y se convirtió en una propuesta  interesante y visionaria, porque ella había sido pensada y creada por personas que soñaban en el bienestar de coterráneos y visitantes. Y también en el futuro de un departamento que apenas cumplía 3 lustros de vida administrativa y tenía bríos de quinceañera. Con el apoyo de sus propulsores, el panorama académico del turismo invadía los espacios de la edificación y encantaba, no solo a los noveles estudiantes, sino a los profesores que fueron vinculados como catedráticos. Mientras tanto, en cada uno de los  municipios del Quindío se gestaban emprenderismos de tinte turístico y de pequeña empresa. 2 de ellos se destacaron, el estadero Mis Bohíos en Salento y la Pequeña Granja de Mamá Lulú en Quimbaya. En 1981, con los estudiantes de los  primeros  semestres del nuevo programa, se visitaron esas locaciones, para tener un primer contacto en trabajo de campo empresarial de la modalidad turística, que apenas arrancaba en el Quindío.

Las clases correspondientes al programa de Administración Turística se desarrollaban en los salones del primer piso, en horas de la tarde. En la misma edificación, en horas de la mañana, se llevaba a cabo la jornada educativa del Gimnasio Armenia, institución tradicional de secundaria, que ocupaba el segundo piso. Fue especial el desenvolvimiento del horario de las tardes, pues facilitó siempre la visita al centro de la ciudad, con el fin de hacer reconocimiento de espacios de patrimonio arquitectónico, de los parques y para conocer las casas de bahareque que se levantaban todavía sobre la carrera 13. Tambien se hacían viajes a municipios cercanos para apreciar el medio ciudadano y cultural. Generalmente había contacto con la gente y algunas cátedras eran realizadas en auditorios diversos, donde se combinaban la presentación artística y el cine. Esos fueron los tiempos, por ejemplo, del aprecio hacia teatros simbólicos de Armenia, como el Bolívar, el Yanuba o el de la Cruz Roja, donde de vez en cuando, observar una película hacía parte de una tarea universitaria.

En 1982 y 1983 se realizaron excursiones académicas a los parques arqueológicos de San Agustín y Tierradentro —hoy sitios inscritos en la lista de patrimonio mundial— y también al vecino país del Ecuador. Esto marcó una pauta en la visión trasnacional del turismo, que hoy se vislumbra como misión en una de las secciones institucionales, la ORI —Oficina de Relaciones Internacionales— y cumpliendo la tarea de “unidad académica enfocada en la promoción de la internacionalización de la EAM”. En el transcurso de las  últimas 3 décadas, otros viajes académicos a diferentes regiones de Colombia y a países del continente americano, en cumplimiento de prácticas hoteleras, siguen afirmando esa vocación. 

Durante varios años, la EAM se esmeró en mantener los espacios académicos del bloque humanístico en el campo del turismo, tales como las cátedras de patrimonio cultural, antropología social y cultural, folclor y museología. En la primera década del siglo XXI se incluyeron otras como historia y geografía turística e inventarios turísticos. Nutrir la malla curricular con estas asignaturas destaca la importancia que representa infundir, en los futuros administradores de hotelería y turismo, el interés por el conocimiento de su identidad cultural.

Iniciativas que resaltan la pesquisa investigativa sobre un turismo diferente, sustentable y responsable, también se han presentado. A principios del año 2000, en plena sensibilización sobre la candidatura del PCC ante la oficina de la Unesco en París, la EAM presentó una propuesta de “implementación de un Laboratorio de Patrimonio y Turismo Cultural a fin de coordinar regionalmente un programa para el Eje Cafetero” y cumplir con los lineamientos en ese campo. Aunque esta iniciativa no fue tenida en cuenta, es destacable la participación de docentes y estudiantes en el diseño y trazado de rutas patrimoniales y en la presentación, a diversas entidades, de un portafolio de servicios en las áreas de patrimonio y turismo cultural. O la participación en otros propósitos comunitarios, como el que se trabajó con el pueblo indígena Pijao, en 2017,con la realización de un documental audiovisual, después de 3 visitas realizadas a sitios sagrados de la cordillera.

40 años después de la creación del  primer programa académico de turismo en el Quindío, se puede afirmar con orgullo que la EAM ha cumplido su misión de mantener vigente el espíritu de dicho sector dentro de la academia. Hoy persiste con el ofrecimiento de su programa Profesional en Hotelería y Turismo, con registro calificado según resolución del MEN, de febrero de 2020. Presenta 4 líneas de profundización que están articuladas con la modalidad de una escuela hotel, su nueva propuesta empresarial.

La labor cumplida en la EAM también ha sido posible gracias al factor humano, aunado al ambiente acogedor que se respira dentro de la institución. Eso también tiene que ver con el empeño puesto por otros soñadores en sus diferentes etapas de consolidación académica. Junto con Narciso Concha, siempre estuvieron  la administradora turística Marleni Salazar, el historiador John Jaramillo, el promotor turístico Luis Fernando Ramírez, el fotógrafo y gestor ambiental Fáber Martínez, entre otros, lo que se dio en las primeras 2 décadas del programa de turismo. Y en los últimos 20 años, su rector, el administrador de empresas Francisco Jairo Ramírez Concha. Con su equipo administrativo actual, este directivo ha sabido heredar la capacidad de soñar, y el alcance de logros desde esa dinámica, que tenía el fundador Concha Aguirre. Y así lo presenta Ramírez Concha con buen sentido en su perfil: “Hice una maestría en realización de sueños en la universidad de la vida”. Algo que él siempre ha inspirado y animado en estudiantes y docentes, y  que se reflejará en los más de 30.500 egresados, algunos de ellos muy exitosos en el campo del turismo.

Mientras transcurrieron estos 50 años, otros hombres y mujeres sencillos se recuerdan en la historia de la EAM. Destaco 2, dentro de una larga lista de muy grata recordación. El humilde celador don Manuel Tiberio Grajales, siempre dispuesto al servicio. Y el administrador del  espacio de las golosinas culinarias, don Guido Alberto Salazar, a quien los estudiantes llaman cariñosamente “el decano de cafetería”.

El año pasado, al final del primer periodo académico, orienté mi última cátedra de antropología social y cultural en la EAM, en vísperas de mi jubilación. Recordé curiosamente que hacía 40 años, y con el mismo  espacio académico, había comenzado mi vida docente universitaria  en esa institución. Gracias, EAM, por permitirme tanta satisfacción personal, por haber alcanzado el  sueño cumplido de la docencia.


Temas Relacionados: EAM 50 años Historia

COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by: Rhiss.net