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Historia / MARZO 19 DE 2023 / 1 año antes

La historia de Bandola, el grupo de Sevilla que marcó un antes y un después en la música colombiana

Autor : Roberto Restrepo Ramírez / Especial para NUEVA CRÓNICA QUINDÍO

La historia de Bandola, el grupo de Sevilla que marcó un antes y un después en la música colombiana

El Grupo Bandola.

Es un colectivo transformador, que alegra con sus interpretaciones musicales tradicionales y contemporáneas en todo tipo de escenarios. 

En la historia de la creación del departamento del Quindío, 4 poblaciones del Valle del Cauca estuvieron a punto de anexarse al joven esquema territorial. Ello debió haberse cristalizado -y así lo señalaba claramente el historial identitario- pues la idiosincrasia de sus habitantes, aspectos comunes en la fundación de tres de ellos y la cercanía a Armenia -más que a Cali- colocaban a Sevilla, Alcalá, Ulloa y Caicedonia en el mapa real del nuevo departamento que comenzó su vida administrativa el 1 de julio de 1966. No obstante, pudo más la dirigencia política valluna, con su intervención, para detener esa pretensión

No quedaron incluidos en el nuevo orden territorial, pero ellos siguen en el imaginario como 4 municipios más de los afectos de los quindianos. Sevilla, por su concordancia con la producción cafetera y sus talentos musicales que se enraizan en la región. Alcalá, por la cercanía a Quimbaya y los vínculos familiares estrechos con el resto del departamento, lazos difíciles de desatar. Ulloa, por la conexión histórica desde el protagonismo de sus fundadores, encabezados por don Leocadio Salazar y la época del paso del tren por su estación. Y Caicedonia, porque vivir allí, a la vuelta de Génova y los demás municipios de la cordillera, es como sentirse en el propio Quindío. Con todos ellos, también, por los apegos establecidos desde la época de la colonización antioqueña y multiregional, se consideran mucho las relaciones económicas y afectivas de aquellos tiempos. 

Si hago una vuelta a la evolución de mis recuerdos, Sevilla era para mí las grandes casas de bahareque que apreciaba en mis visitas cotidianas de los años ochenta. Y, también, la remembranza de un personaje popular, “Margarito”, que entonaba arengas en su parque principal, hoy llamado de La Concordia, frente al busto del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán. El nombre de pila de ese simpático parroquiano, fallecido en 2014, era Ramón Evelio Valencia. Su discurrir pintoresco en aquel sitio de encuentro moldeó en mí un mayor aprecio por la cultura popular, centrado en la recopilación de esas historias fabulosas de los pueblos aledaños al Quindío de mis entrañas. A partir de los años noventa, dos referentes más hicieron construir en mí la imagen de Sevilla como un municipio cultural. El primero, la existencia del Grupo Bandola, el colectivo musical que se ha destacado, desde su constitución en 1982, en la interpretación de música tradicional y -especialmente en esos años- de canciones de música andina. El segundo referente está inserto en la esencia del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, PCCC, como que Sevilla hace parte de ese reconocimiento que Unesco le hizo a Colombia dentro de la Lista de Patrimonio Mundial. Y es que Sevilla posee doble posicionamiento en esa categoría, pues una de sus perífrasis promovió al poblado como la “Capital Cafetera de Colombia”, ordenado por la Ley 817 de 2003. Sin olvidar los otros dos apelativos, que destacan notablemente otras bondades. Son ellos el “Balcón del Valle del Cauca” y la “Capital de la Cultura y la Inteligencia del Valle del Cauca”. Según lo señalado por el miembro de la Academia de Historia del Quindío, Fernando Jaramillo Botero, en una columna periodística de opinión, el primer apelativo es “debido a que está ubicado en la parte más alta del departamento y goza de hermosa vista, así como por sus balcones”. Y el otro apelativo -el más prosaico- es debido a que cuenta con “importantes festivales de música y artes” (Periódico virtual El Quindiano. Columna titulada “Sevilla PCCC”).

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Es dentro de esta última apreciación del columnista, donde se tiene en cuenta otro atributo musical de Sevilla, resultado de la gestión cultural del Grupo Bandola y que se desarrolla desde el año 1996. Me refiero al Festival Bandola, un ejercicio identitario necesario de Sevilla se afinca en el Patrimonio Inmaterial, dentro del campo de los ritmos musicales, de sus compositores e intérpretes y en el marco de la gestión educativa y artística que realizan sus agrupaciones históricas. En el centro, alma y nervio de esa dinámica está siempre el Grupo Bandola. Así lo confirma el recorrido histórico que hizo el más destacado gestor de Sevilla, el sociólogo Álvaro Pareja Castro quien llegó al Quindío en 1975 y desde entonces no ha cesado, en unión con la pedagoga musical Martha Cecilia Valencia Álvarez, en la tarea de pesquisa sobre las tradiciones musicales de los doce municipios del Quindío, ampliando ese panorama de indagación, también, a los 4 municipios del Valle del Cauca arriba mencionados. En su obra máxima, publicada por el Comité Departamental de Cafeteros del Quindío, en dos tomos, los autores afirman que con “la creación del Centro de Documentación e Investigación Musical del Quindío, CDMQ, y la puesta en marcha del “Inventario del Patrimonio Musical de esta comarca- relativamente autónoma y condicionada-, adelantamos está propuesta en el lapso de once años, entre 1984 y 1995, y es sobre todo a ese recuento que se propone atender”. (En “Cancionero Mayor del Quindío”, Fudegraf LTDA., Armenia,1995). 

En charla sostenida con este sevillano ilustre -actualmente hijo adoptivo del Quindío- quedó en evidencia el acervo patrimonial musical de su tierra natal. En el desarrollo de la misma, es este un compendio de hechos, gestores y momentos de la identidad musical de Sevilla, donde el Grupo Bandola trasluce su campo de acción como empoderador, generador y transformador en ese panorama. Por eso, en medio de la entrevista con el sociólogo Pareja, se pronunció una frase que refleja la percepción de los ciudadanos sobre su agrupación icónica: “En Sevilla se habla del antes y el después de Bandola”.

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Los nombres de esos precursores

- Luis J. Echeverri, músico de origen antioqueño, quien se radicó en 1916 en Sevilla. “Formó con sus hijos Luis Carlos, Arturo, Mario Adán, Jorge, Clara Emilia y Maruja un conjunto musical, con armonio, violín, violoncello, flauta, tiple y cantantes, que actuaba en las misas solemnes y en las fiestas cívicas”. (Información extraída del blog de Rafael Duque Naranjo). 

 - Hugo Toro Echeverri, hijo de Clara Emilia, la hija de Luis J. y del artista y fotógrafo Eduardo Toro. Es Hugo Toro Echeverri el personaje más eximio y recordado de Sevilla. La biblioteca pública y un colegio llevan su nombre. Fue “compositor y prosista grecocaldense”, como lo señala en su blog el autor Duque Naranjo. 

 - Luis Carlos Echeverri García, el hijo de Luis J. y autor del himno de Apía (Risaralda). Nacido en Pereira, es el compositor de varios pasodobles dedicados a Sevilla, los cuales se interpretan en las diferentes versiones del Festival Bandola, en agosto de cada año. “Se vinculó como director de las bandas de Pereira, Santa Rosa de Cabal y Apía”. (Información extractada del Catálogo discográfico del Quindío, Centro de Documentación e Investigación Musical, Armenia). 

Según lo expresado por Pareja Castro, “las raíces de la sevillanidad musical está en estos dos compositores”, Luis Carlos Echeverri García y Hugo Toro Echeverri, quienes, paradójicamente, fueron asesinados en sus lugares de residencia. Luis Carlos murió en Apía en 1935 y Hugo Toro Echeverri, en su consultorio de odontólogo en 1958, en Sevilla. 

Es importante seguir en esa reseña musical de Sevilla, para valorar el papel cumplido por el Grupo Bandola como propulsor de la renovada época de la música en la región, donde pesa mucho la historia de sus pioneros fundadores, cuatro personajes con mucha trascendencia en dicho campo. Como también lo fueron los siguientes, otros compositores y artífices musicales de Sevilla: 

- Antonio “El Mono” Gallego, nacido en Antioquia. Su mundo musical lo compartió primero en Sevilla y luego con Armenia. Fue el fundador de Adecol Quindío. (Información del “Catálogo discográfico del Quindío”, Centro de Documentación e Investigación Musical, Armenia). 

 - “Tocayo” Ceballos, poeta y escritor. Participó en programas musicales de La Voz de Armenia. Se destaca, entre sus canciones, en el género del romance, la que se conoce popularmente como “Rosalinda”, un poema musicalizado, y que en alguna ocasión fue considerada como una de las 100 canciones destacadas del siglo XX, a criterio de RCN Radio. 

 - Edvardo Gaviria Vélez, nacido en 1939 y fallecido en 1997. Su celebridad creció con el Grupo Serenata, otro colectivo famoso de la historia de Sevilla. Con sus integrantes “grabó en la década de los 70 y 80 temas de la tierra sevillana”. 

Por iniciativa del Concejo Municipal, el Acuerdo número 12 de 2001 creó el “Festival Nacional de la Serenata Eduardo Gaviria. (Información extraída del plegable publicado por la Fundación Artístico Musical de Sevilla “Fundarse “). 

A propósito de este momento de la historia musical de Sevilla, en torno de la serenata, también rondó en el ambiente la otra frase alusiva: “Antes y después de la Serenata”.
 


María Elena Vélez, La Nena, una de las 
fundadoras del Grupo Bandola.


Al constituirse el Grupo Bandola, sus cuatro fundadores hicieron historia. Fueron ellos Oscar Gallego Rojas (guitarra y voz), María Elena Vélez Arias (percusión y voz), Rodrigo Muñoz Zapata (tiple, charango y voz) y Julián Gil Londoño (flauta). En 2017 falleció este último y actualmente lo conforman los siguientes, en complemento con los tres fundadores sobrevivientes: 

Ana Lucía Muñoz Vélez, hija de Rodrigo y María Elena y docente en la ciudad de Bogotá. También están Fabián Valverde Correa, Mauricio Muñoz Muñoz, Juan Pablo Orozco Bermúdez, José Miguel Gallego Giraldo y Amalia Orozco Muñoz. Como lo anota una de sus reseñas de actuación, “es un grupo de gestión cultural, formadores de niños y jóvenes en la Escuela de Música de la Fundación Casa de la Cultura de Sevilla, productor y organizador de los Festivales Bandola y Sevijazz, realizados en agosto y noviembre de cada año”. 

Es un colectivo transformador, que alegra con sus interpretaciones musicales tradicionales y contemporáneas en todo tipo de escenarios. Ha marcado ya un hito en la historia musical del país. En 2022 cumplió sus 40 años de existencia con una serie de presentaciones que tituló “La Ruta Interplatanaria”, nombre singular que evoca el cultivo tradicional, como ocurre con la recordación de otros aspectos de la cultura campesina y las tradiciones populares. Algunos nombres de sus canciones resaltan ese sentido. Son ellas, entre otras: 

Listo para la foto. La toma. Sanjuanero para un San Pedro. La familia se creció. El árbol amarillo. Turumbistumbis. Tiempo de festival. Los abrazos. La bogadera. Cumbia Interplatanaria. 

Las historias puntuales de sus fundadores son ejemplares. Como la de María Elena Vélez Arias, llamada cariñosamente “La Nena”, casada con el otro integrante, Rodrigo Muñoz Zapata. Ambos se formaron como docentes en la Universidad del Quindío en la década de los 70 y fue en Armenia donde germinó la constitución del Grupo Bandola, pues a instancias de esa iniciativa también conformaron los Grupos Aytamara y Pacha Mama, al son de la música andina. Cuando regresaron a Sevilla se dedicaron a la maduración de Bandola y a la actividad que los ha hecho singulares y distintos, la enseñanza de la música a niños, adolescentes y jóvenes. Una misión en la que perseveran en el colegio General Santander. 

Sobre La Nena, este fragmento de un artículo, a modo de semblanza, sobre la gran mujer que todo lo imaginó, gestó y dinamizó, expresa también el espíritu del Festival Bandola, al que le han endilgado un título maravilloso, “La alegría abrazadora de la música colombiana”: 

“Es un festival donde ocurren cosas maravillosas: conciertos que celebran la música campesina, cantoríos de mujeres, carnavales coloridos de abrazos, colombianos y extranjeros que bailan “pasillo aletiado” -como bien dicen los fundadores- o la expedición de cédulas de la “República de Abrazolandia”, porque de lo que se trata es de convivir, de gozar la música como un pretexto de la alegría”. (Extraído del escrito titulado “María Elena Vélez: Historia de amor por la música”, por Lucy Lorena Libreros, periodista cultural). 

Cuando se habla de los cantoríos de mujeres, es oportuno señalar que otra mujer quindiana es protagonista de la historia de Bandola. Se trata de Martha Elena Hoyos, quien es la compositora del himno del Festival Bandola de Sevilla

Esa magia inspirada por el Grupo Bandola se podrá apreciar con su presencia en Armenia, el próximo sábado 25 de marzo, en el Teatro Azul, en función de las 7:30 p. m. 

El Grupo Bandola, una propuesta colectiva para enaltecer la música colombiana y los aires de la región del Quindío. Una función inolvidable.


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