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Historia / MARZO 12 DE 2023 / 1 año antes

La historia del ‘Fotógrafo de las Reinas’, un filandeño que brilla con luz propia

Autor : Roberto Restrepo Ramírez / Especial para NUEVA CRÓNICA QUINDÍO

La historia del ‘Fotógrafo de las Reinas’, un filandeño que brilla con luz propia

Alberto López Martínez, de 94 años, actualmente reside en Medellín..

El fotógrafo Alberto López Martínez, filandeño y residente en Medellín, se desempeñó como fotógrafo de ‘Reinas’ por 25 años. 

 

El enjambre social de los municipios y ciudades se entreteje con la vigencia de los oficios y ellos encarnan - con sus personajes y artífices - la vida y la historia de sus habitantes. En los pueblos del Quindío una de esas ocupaciones, la del fotógrafo de antaño, representó la misma cotidianidad plasmada en las imágenes eternas. Si no hubiera sido por el papel del fotógrafo, la memoria se habría remitido al archivo de papel que - aunque de enorme importancia también - no transmite tan directamente la magia de la imagen en la cámara de los recuerdos. La que sí proyecta la fotografía en todos los sentidos.

El municipio de Filandia se mira en la historia provincial a través de sus fotos. Y, detrás de ellas, estuvieron - y están aún - los responsables de hacer evocar lágrimas, emociones y enternecimientos. Y me refiero a los miembros de una familia que han persistido en la tarea fundamental de “particularizar” la realidad familiar e histórica. Gracias a ellos, el ciudadano común y corriente se conecta con su pasado para activar afectos y apegos. Y el historiador ve facilitado su trabajo de reconstruir la particularidad de cada imagen, “recreando el contexto humano de las fotos, elaborando una narración que describa y explique lo que está pasando dentro de esas fotos”. Pues eso es lo que se logra con el cometido funcional del patrimonio visual y tal cual lo afirma Pablo Rodríguez en su artículo titulado “Retratos de familia, imágenes visuales del entramado social” (Revista Credencial Historia, edición 84, diciembre de 1986).

El fotógrafo Alberto López Martínez tiene actualmente 94 años y reside en Medellín. Es oriundo de Filandia y pertenece a una familia que se ha destacado en los campos cultural y del comercio. Desde la línea paterna es destacable su parentesco con la insigne poeta Esther López Martínez, su hermana, que se evoca en los recintos culturales de Filandia y del Quindío a través de la escucha de sus hermosos versos. Y desde la descendencia materna, son los Martínez en Filandia una familia con ramificaciones en lo comercial, en el servicio público y en lo humanitario, como así se rememora la acción social de uno de sus antepasados, don Juanito Martínez, llamado cariñosamente el “samaritano de la medicina”.

En el hogar conformado por el señor Jesús López y María Antonia Martínez nacieron la poeta Esther, el fotógrafo Alberto y Margarita, la hermana menor que se dedicó al noble oficio de la modistería. Don Jesús fue el más destacado fotógrafo de las primeras décadas del siglo XX en Filandia. Así lo menciona, en el ramillete de semblanzas de su libro, el médico y escritor Gustavo Ocampo Chica (“Filandia, Historia Humor, Editorial Quingráficas, Armenia,1984): “Don Jesús ejerció el oficio de fotógrafo por muchos años. Dejó muchas fotos de gran valor histórico”.

La poeta Esther López Martínez, hermana del fotógrafo.

A Esther la ciudadanía de Filandia le celebró el centenario de su natalicio en el mes de agosto de 2022. Se dedicó al servicio público, así como al cultivo de la poesía, como lo confirman las hermosas composiciones que se recitan en los ámbitos colombiano y continental. Y, por supuesto, Filandia, con sus poemas, ocupó un lugar destacado en su corazón. Murió soltera en Medellín en octubre de 1992.

Alberto contrajo matrimonio con Lilian Ramos Restrepo el 10 de noviembre de 1954 y en ese hogar la vida les alegró con 4 hijos: Gloria, nacida el 28 de octubre de 1956; Alfonso, nacido el 19 de septiembre de 1958; Jaime Alberto, nacido el 15 de mayo de 1961; y Jorge, nacido el 3 de enero de 1963. De los cuatro hijos, el menor, Jorge, ya falleció.

El fotógrafo Alberto López Martínez con su esposa.

La tercera integrante del matrimonio López Martínez, Margarita, se casó con Luis Carlos Gómez. Nacieron dos hijos: Luis Carlos, médico, y Ana María, fotógrafa, como su abuelo y su tío Alberto.

Los abuelos paternos de los tres hermanos fueron Vicente López y Dolores Castaño y los abuelos maternos se llamaban Jesús Martínez y Dionicia Martínez, inmigrantes todos de Sonsón y otras poblaciones de Antioquia de finales del siglo XIX.

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Tres generaciones de fotógrafos de Filandia, que persisten en conservar la guarda de la memoria. El padre Jesús, el hijo Alberto y su sobrina Ana María.

El protagonista de la historia de vida, en este artículo de prensa, Alberto López Martínez, es conocido en Colombia como el ‘Fotógrafo de las Reinas’. Igual que su padre, se dedicó, en el inicio joven de su actividad como fotógrafo, al registro de las imágenes de la cotidianidad y de los recuerdos de familias de su tierra natal que requerían un estudio fotográfico, el local donde se produjeron los más bellos testimonios gráficos. Mientras a su padre Jesús se le atribuyen parte de las fotos de Filandia antiguo - y sobre todo las registradas en la segunda y tercera décadas del siglo XX - su hijo Alberto registró algunas, correspondientes a  las décadas  de los años 50 y 60, aunque no con regularidad, pues decidió radicarse en la capital de Antioquia desde el año 1951. De todas ellas las más conocidas y difundidas son las que muestran la plaza principal, donde los toldos de lona sobresalen, así como el empedrado que comenzó a retirarse en 1966, cuando Filandia fue incluido en el orden administrativo del nuevo departamento del Quindío. 

De su padre Jesús había adquirido el don de la fotografía social y de costumbres y por eso, más adelante, constituiría su propia línea, en el campo que el país lo conoció y específicamente en Medellín, donde se dio a conocer en los círculos familiares que requerían sus servicios. Fue uno de los más apreciados en el medio de la vida social de la capital paisa, cuando ya se desarrollaban los certámenes de belleza.

A la derecha su madre, y a la izquierda, Jesús López, padre de Alberto, y el primer fotógrafo de Filandia.

A su llegada a Medellín, la tierra de sus ancestros, toda la creatividad y talento de este joven fotógrafo sale a relucir y muy pronto se vincula al mundo fabuloso de las reinas, pues en ese mismo año viaja a Cartagena de manera oficial, para fotografiar las concursantes del evento máximo de ese orden. Su primer registro fue el de la candidata elegida, Leonor Navia Orejuela, que fue,  a su criterio, una de las más lindas de todas las épocas. Aunque apenas comenzaban para este mago de la fotografía sus años más promisorios. Ya era conocido con el nombre de ‘Alberts’ y cubrió el concurso como enviado por los diarios locales de Antioquia, y después como miembro importante de los comités de belleza. Ya se convirtió en toda una autoridad y era cotizado “en el ambiente como especialista en hacer posar a las reinas para sacarles las mejoras placas con su cámara”, como lo conceptuó la corresponsal de El Espectador en una crónica publicada en ese medio el 9 de noviembre de 1977.

Un año después, en 1978, y después de 25 años de desempeño como fotógrafo oficial en los certámenes de Medellín y Cartagena, fue homenajeado con un reconocimiento durante la ceremonia de coronación de la señorita Antioquia. Asistieron, en el recinto de la Asamblea Departamental de Antioquia, varias reinas y exreinas a rendirle su caluroso tributo.

Para entonces, había fotografiado, en formatos de la más alta calidad, a muchas majestades. Entre ellas - y eso  lo testimonian los registros de sus archivos y las noticias de  prensa - se encuentran dos que alcanzaron el título universal, así como otras que consiguieron los méritos de reina nacional y departamental. Son algunas de ellas las siguientes:

 - Doris Gil Santamaría, señorita Colombia en 1957. Alberts asistió después a su matrimonio y existe una valiosa foto donde aparece Alberts posando con ella y su esposo, Helmut Bickenbach, después de la ceremonia. Debe anotarse que esta reina renunció al cetro y fue cuando la virreina, Luz Marina Zuluaga, asistió a Long Beach (California) el año siguiente y fue elegida como la primera Miss Universo colombiana.

 - Gladys Zender, Miss Universo peruana en 1957:

 - Luz Marina Zuluaga también quedó en dos registros fotográficos. En una foto aparece Alberts con ella, en su estudio de Medellín. La otra fotografía es un bello testimonio artístico, en la que aparece ella en posición de descanso y el fotógrafo, en igual postura, a su lado:

 - María Luisa Riascos, señorita Colombia del año 1969, fotografiada por Alberts en el Teatro Cartagena. Fue la tercera corona merecida por Antioquia, después de Aura Gutiérrez Villa en 1932 y Doris Gil Santamaría en 1957.

 - Alina María Botero López, virreina nacional en el certamen de 1974.

Alberto López Martínez  dejó huella en los lugares donde intervenía en estas lides de la fotografía de reinados, por muchos aspectos singulares. Sus fotos y pancartas grandiosas eran más que promoción de los eventos, pues la gala desplegada se traducía en elegante publicidad. Como también fueron sus fotos artísticas de reinas y de mujeres hermosas que pasaron por su estudio Alberts, ubicado en el exclusivo sector de Palacé en Medellín. Se debe decir, con propiedad, que sus fotos en la técnica de Ektacrom, de la compañía Kodak de entonces, se pueden exhibir como fotos con arte. Fue en 1978 cuando viajó a Estados Unidos, donde se radicó por 35 años, trabajando en Davis Studio, como retocador de negativos, hasta 2008. Fue en esta técnica donde su ingenio y experiencia le sirvieron para ganarse la fama continental de transformar con retoque delicado, y bellamente, los negativos. 

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Imprimió registros preciosos, no solo de mujeres y reinas, sino también de paisajes y detalles urbanísticos. Regresó pensionado a Medellín y hoy disfruta de los recuerdos, contemplando uno de los conjuntos de testimonios fotográficos  más hermosos de Colombia. Le acompañan su esposa, de 84 años, mientras sus tres hijos y nietos siguen en Estados Unidos, pero siempre en contacto con el padre y abuelo, que ya hace parte de la historia de la fotografía de este país, el que no conoce todavía su talento.

En Filandia, hoy, otro fotógrafo se destaca en el mundo artístico de esta técnica. Se trata de Daniel Jiménez Aristizábal, quien también estuvo en Nueva York, y aprendió a valorar, como Alberts, el potencial que ofrece esta tendencia.

Filandia tendrá en dos espacios de exhibición la tradición artística de Alberto López Martínez y de los otros exponentes del municipio. Son el Museo Casa de los Abuelos y el Archivo Histórico y Fotográfico, donde los testimonios y fotos bellísimas de Alberts brillarán como él, con luz propia.


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