Historia / AGOSTO 12 DE 2022 / 5 meses antes

La nostalgia del sancocho esquinero del barrio Santander de Armenia

Autor : Wilson Horacio Granados Moreno

La nostalgia del sancocho esquinero del barrio Santander de Armenia

“Cuando al hombro le ponemos bultos que son pesados, poco a poco comprendemos que entre todos son livianos”. Lema del sancocho esquinero.

El sancocho esquinero del barrio Santander de Armenia fue creado en 1991 por Didier Callejas Bermúdez. Didier Callejas nació en Armenia el 21 de julio de 1991. Estudió la primaria en el centro docente Jesús María Ocampo y su bachillerato en el colegio Inem José Celestino Mutis. Trabajó en el Instituto de Bienestar Familiar en 1983 y fue director del Hogar Infantil del barrio Santander en 1985. Hizo talleres en salud y pedagogía. 

El sancocho esquinero del barrio Santander fue expresión de participación comunitaria, y como dijo su principal protagonista y testigo de excepción, Didier Callejas: “Eso nos marcó. Eso no lo vamos a olvidar nunca, los que participamos”. A continuación, su testimonio. 
 
 ¿Cuándo se inició el sancocho esquinero en el barrio Santander de Armenia? 

“El sancocho esquinero del barrio Santander lo iniciamos en el año 1991. Ese fue el resultado de todo un trabajo que habíamos empezado desde el año 1985 en el barrio Santander, con un convenio que se hizo con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, para trabajar con niños y jóvenes en alto riesgo. El hogar infantil, donde trabajaba, se proyectó a la comunidad apoyando ese trabajo, y fue así como yo empecé a enamorarme de ese proyecto, a comprometerme con la idea. Ese fue todo un proceso de trabajo hasta el 91 cuando surge el sancocho esquinero”. 
 
 ¿Qué se hacía en el sancocho esquinero? 

Unos llevaban los ingredientes, las papas, las yucas, los plátanos, otros preparaban el sancocho. Otros metían el fuego. “Que decoremos el sitio donde vamos hacer el sancocho, que le hagamos una decoración típica de la región, que elijamos el buen vecino, el animador de la cuadra. Nos animaba la tolerancia, el respeto por la diferencia entre los vecinos. Le metimos la alborada, a las cinco de la mañana todo el mundo levantado haciendo bulla en esas calles, quemando pólvora, salían multitudes, salía todo el barrio. Y a las nueve de la mañana empezábamos el sancocho, a esa hora se quemaban voladores en todos los sitios donde iba a haber sancochos. Cuando llegó el día eso fue una locura. Ese año de 1991 hubo como cien sancochos”. 

En el sancocho esquinero del barrio Santander hubo todo un derroche de alegría, de creatividad de la gente. Se daba la ambientación que fuera bien típica, se evocaban las fincas con sus gallinas y corrales, alrededor del sancocho la gente bailaba con la música que brotaba de los equipos de sonido. Ese mismo día se elegía en el parque al “buen vecino” del barrio, que luego desfilaba en las carrozas, en las comparsas. 

El barrio tenía chirimía y grupos de danzas. En este día se vinculaba la gobernación con la oficina de Fomento y Turismo, y la alcaldía con la oficina de Cultura.  Llegaban personas de otros barrios y “había sancocho para todo el mundo”. Esta fiesta era visitada por muchas personalidades, como la directora de Bienestar Familiar del Quindío, el gobernador del Quindío, el alcalde de Armenia y el director nacional de Bienestar Familiar. “Hubo sancocho para todos y eso nos dio estatus a nosotros”. 
 
 ¿Cómo fue el cubrimiento de los medios de comunicación? 

“Llegó la prensa, llegaron muchos periodistas, RCN con Jorge Eliécer Orozco, LA CRÓNICA, Rubiela Tapazco, de Caracol, Nelson Sabogal Vásquez, de Radio Ciudad Milagro. Todos ellos nos cubrieron el evento y nos dieron a conocer rapidito a nivel departamental y a nivel nacional y nos hizo famosos, al barrio Santander y el sancocho esquinero”. 
 
 ¿Cómo participaron los políticos en el sancocho esquinero? 

“A lo último lo capitalizaron los políticos, y los políticos llegaban en épocas de elecciones y cada líder que tenían allá los políticos en el barrio, le armaba su carpa al político y ese venía y hacía el sancocho y reunía a un poco de gente allí, ya no era ni siquiera que la gente aportaba sus papitas, sus yuquitas, su carnita, sino que ya iba el político y daba todo, entonces ya todo eso hizo que la participación comunitaria se fuera perdiendo”. 
 
 ¿Qué ha pasado con el sancocho esquinero? 

“Poco a poco se fue perdiendo el sentido y terminó siendo una actividad, donde ya no se evaluaba, ya no se reflexionaba, ya no se planeaba, no había nada, terminó siendo un activismo y la gente participaba por participar. Ahora es un sancocho esquinero, pero no hay decoración. Ya no tiene ese sentido que nosotros le habíamos dado. Ponen una olla en la mitad de la calle y ya”. 
 
 ¿Cómo recuerdan los habitantes del barrio Santander el sancocho esquinero de aquellos tiempos? 

“Eso fue algo que nos fuimos aprendiendo de memoria. La verdad es que esto nos marcó definitivamente. Fuimos los protagonistas. Esa es la participación comunitaria”. 


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