Historia / OCTUBRE 25 DE 2020 / 1 mes antes

Me encontré en la vida con… Anacarsis Cardona Toro

Autor : Gabriel Echeverri González

Me encontré en la vida con… Anacarsis Cardona Toro

Ilustre dama nacida en Sevilla, Valle del Cauca, el 4 de julio de 1929 y fallecida en Bogotá el 17 de noviembre de 1987, sus padres Luis María Cardona, oriundo de Salento, y Ana de Jesús Toro, de Circasia. Luis María era hermano del famoso abogado de colonos Catarino Cardona, quién ejerció con mucho éxito la profesión sin graduarse, previo trabajo como secretario en varios juzgados; en una excelente crónica de Roberto Restrepo Ramírez sobre este notable personaje, destaca su labor de recuperación frente a la empresa latifundista Burila, trabajo fundamentado en las investigaciones del escritor Jaime Lopera y el historiador Carlos Miguel Ortiz Sarmiento. Ana de Jesús fue prima del exgobernador Volney Toro Arbeláez.

De esa unión nacieron 3 hermanos: Pitágoras, médico; Luis Anaxágoras, técnico constructor; Yolanda —la distinguida señora madre del exrector de la Universidad del Quindío, Rafael Parra Cardona— y Anacarsis, abogada. Como se puede observar por los nombres, don Luis María era un lector apasionado de la historia de Colombia y universal y un erudito.

La familia se trasladó a Pijao, donde don Luis fue boticario y la pequeña Anacarsis estudió sus años básicos en el colegio de las Hermanas Teresitas, el bachillerato lo culminó con honores en el internado del Colegio de la Presentación de Manizales, en la primera promoción, el 19 de noviembre de 1948.

Ingresó a la facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Externado de Colombia donde se gradúo en la primera promoción de mujeres abogadas, en esa época conoció al doctor Otto Morales Benítez y al doctor Fernando Hinestroza. Se especializó en derecho canónico. 

Viajó a Génova, Quindío, con el propósito de hacer su judicatura como juez promiscuo municipal, es dable anotar que en tan corto tiempo cumplió una tarea admirable, como lo señaló el destacado periodista Luis Fernando Franco Ceballos(1): “(…) este caso lo reflejó con calidad y solvencia Anacarsis Cardona Toro(…) para dar los primeros pasos en la gestión jurídica, desde donde se encumbró a cimas que siguen siendo ejemplo para el país”, en efecto, fue una tarea valerosa contra la violencia y los violentos de la época; al culminar se radicó en Armenia y merced a su vena política se enroló en las filas del liberalismo de izquierda que lideraba el vigoroso líder popular Horacio Ramírez Castrillón; en 1961 fue asesinado en Caicedonia su hermano médico Pitágoras, director en ese momento del hospital y a la vez presidente del directorio Liberal, circunstancia dolorosa que exigió su traslado a Bogotá, donde fijó su residencia para siempre.

Contrajo matrimonio con el abogado argentino Conrado Antonio Salonia, especialista en marcas y patentes, en este hogar nacieron 3 hijos: Diana Alejandra, experta en negocios internacionales; Sandra Anabel, publicista y mercadeo, y Dino Humberto, abogado.

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Unión de Ciudadanas de Colombia

Entidad creada en 1957 en la ciudad de Medellín; su organización, trabajo político y dedicación, contribuyó al establecimiento ese mismo año del voto femenino, como bien lo señaló la destacada periodista Betty Martínez Salazar(1); en el Quindío existió un capítulo muy activo encabezado por Anita Martínez Acevedo —hermana del malogrado y brillante periodista liberal Celedonio Martínez Acevedo—, Emilia Jaramillo de Jaramillo, Pastorita Botero de Botero, Valentina López de González, Libia Cataño de Echeverri y Anacarsis Cardona, entre otras ilustres damas. El trabajo de las distinguidas señoras fue denodado en favor del plebiscito de 1957 y el derecho de las mujeres de participar activamente en la vida política nacional. 

Cámara de Representantes

Sus estudios superiores, el contacto con dirigentes nacionales, el trabajo político con Ramírez Castrillón y su trabajo en la Unión de Ciudadanas, la vinculó estrechamente a la política liberal que ejerció a la par que su profesión de excelente litigante; en 1958 fue elegida representante por la circunscripción de Bogotá, como la primera mujer elegida en ese augusto recinto, así lo destaca su partido en un pergamino que le otorgó en 1997, firmado por el presidente de ese momento Luis Fernando Jaramillo Correa; en su segundo período llegó como suplente de Otto Morales Benítez, por la jurisdicción electoral de Caldas.

Fue una época de trabajo febril como una de las pocas mujeres en el parlamento, realizó una vasta tarea legislativa y defendió con la Unión de Ciudadanas el plebiscito; el presidente Alberto Lleras Camargo la nombró delegada de Colombia en el congreso de las Naciones Unidas para la mujer, pero nunca ocupó un cargo público. Su participación en esta delegación fue muy activa en varios países.

En 1969 hizo parte del triunvirato liberal nombrado para apoyar la candidatura conservadora de Misael Pastrana Borrero, quién a la postre venció al general Rojas Pinilla, por escaso margen. Como se recuerda, el día de las elecciones se caldeó el ambiente al final de la jornada electoral y el presidente Carlos Lleras Restrepo, mandó a dormir a los colombianos a las 8 p. m.; siempre se especuló en esos días, que a Rojas le robaron las elecciones, de un posible fraude; en todo caso Pastrana Borrero se posesionó en 1970. Su condición de liberal comprometida con el partido y con las ideas la llevaba en su sangre de familia. Fue cercana de Ricardo Gómez Ospina, Eladio Arrendondo, Horacio Gómez Aristizábal y, desde luego, de Anita Martínez Acevedo, ciudadanos valiosos de esta tierra.

En 1973 se enfermó su esposo nacido en Argentina y viajó con él al país austral, donde finalmente murió en 1976.

Ejercicio profesional

Con la muerte de su esposo dedicó su tiempo a la empresa familiar Regismar —marcas y patentes— al litigio en derecho comercial y en derecho canónico y abandonó la política, su gran pasión desde la juventud.

Creación departamento del Quindío

La distinguida abogada no fue ajena a la suerte de la creación del departamento, en una entrevista a Beatriz Quevedo de El Espectador, dijo con claridad, entre otras cosas: “(…) Y por ello y porque yo soy una ferviente admiradora del Quindío es que pienso abogar a favor de tal proyecto (…)”(3).

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Servicio social

Apoyó con mucho interés obras sociales diversas, entre ellas se destacaba su amor por talleres de modistería existentes en el antiguo taller de las Hermanas de la Presentación, en el lugar donde ahora funciona la Normal Superior del Quindío.

La única abogada litigante en derecho canónico, en su tiempo, descolló por su elocuencia, inteligencia y vasta cultura, que puso al servicio de su profesión y al servicio del país; se afanó por el fomento de la educación, no solo en la nación, sino al interior de su propia familia; lectora voraz, su personalidad descollante la puso al servicio de la causa femenina y su presencia en el parlamento y la política, ayudó con eficacia en las conquistas futuras de las mujeres de Colombia.

Con su sobrino, el ilustre médico Rafael Parra Cardona, recorremos el periplo vital de una luchadora sin pausa, de una quindiana batalladora que no recibió ninguna mención de las autoridades, alguna condecoración que hubiere recordado a los descendientes su vida admirable.

Guarda, eso sí, el corazón de sus hijos y de su familia, la trayectoria de su vida y de su obra, como un legado valioso a las nuevas generaciones de abogados y de ciudadanos; con esta semblanza quiero consignar para la historia, la existencia de Anacarsis como una bandera ondeante de belleza e inteligencia, como un ejemplo de pundonor y de valor civil, como una personalidad sobresaliente de nuestra tierra en grado sumo. Como una mujer superior a su tiempo.

1) Franco Ceballos, Luis Fernando. Ecos de Génova. Nuevo Diario de Colombia.

2) Martínez Salazar, Betty. LA CRÓNICA DEL QUINDÍO. 03-12-17

3) Quevedo,Beatríz. Entrevista El Espectador.


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