Historia / AGOSTO 29 DE 2021 / 2 meses antes

Me encontré en la vida con… Bernardo Villa Álvarez Del Píno

Autor : Gabriel Echeverri González

Me encontré en la vida con…  Bernardo Villa Álvarez Del Píno

Bernardo Villa Álvarez Del Píno.

Benemérito médico, dirigente cívico y literato nacido en Manizales en 1897, sus padres Carlos Villa Jaramillo y Clementina Álvarez Del Pino Robledo, ambos nacidos en Salamina en 1862 y 1870, respectivamente; en dicha unión nacieron 9 hijos: Tulio, Clementina, Carlos, Benjamín, Mercedes, Roberto, Gabriel, Alejandro y Bernardo. 

Gabriel Villa fue amigo cercano de José Jaramillo Vallejo y este lo menciona constantemente en su libro ‘El reloj de mis recuerdos’, tuvo dos hijos: Isabela y Yolanda; el barrio La Isabela de Armenia, situado en una antigua finca de Gabriel Villa, lleva ese nombre en homenaje a su hija. 

Bernardo cursó sus estudios primarios y de bachillerato en la ciudad de Manizales y en la Universidad Nacional de Colombia estudió medicina con sobrados méritos; estableció su residencia en Armenia. 

Contrajo matrimonio con la señora María Josefa Osorio, en este hogar nació Héctor, el primero de mayo de 1926, fallecido en 2012; graduado en química farmacéutica de la Universidad de Antioquia, brillante hombre de empresa que descolló en los negocios de droguerías y de laboratorios, socio de Unicentro Pereira y uno de los fundadores del Club del Comercio; se casó con Ruby Trujillo, sobrina de la señora madre del expresidente César Gaviria Trujillo, señora Mélida Trujillo. 

A la muerte de su primera esposa, contrajo nupcias con Maruja Velásquez, en dicha unión nació una hija Luz, quien le heredó su fervor cívico y su solidaridad social; casada con el ilustre ingeniero, exalcalde de Armenia Alberto Gutiérrez Jaramillo –ya desaparecido- , hijos: Hernán Nicolas, brillante arquitecto, quién partió en la flor de su juventud, tres hijos; Piedad, historiadora, docente en Estados Unidos, un hijo; Olga Luz, Diseñadora Industrial y María Victoria, funcionaria de gran experiencia del Instituto de Bienestar Familiar, seccional Quindío, destacada periodista. 

 

Hospital San Juan de Dios 

En su corta existencia -murió el 9 de agosto de 1932- la vida de Bernardo fue fructífera y de muchas realizaciones en varios campos; fue destacado colaborador del Hospital y tomó la decisión con el apoyo de amigos, de crear la sala de maternidad, con el fin de atender la población de mujeres de la región que no gozaban de este servicio. Galeno servicial y benefactor, ayudó a muchos pobres con atención médica de calidad. 

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Cruz Roja de Armenia 

Por voluntad de la distinguida señora Clara Luz Jaramillo de Botero, tengo en mis manos un ejemplar de la revista de la Cruz Roja Nacional (1) volumen XI de julio y agosto de 1932, un precioso material en homenaje al ilustre médico y poeta, fundador del Comité de la Cruza Roja de Armenia, iniciador de la actual valiosa entidad: “Gracias a la iniciativa fecunda del doctor Villa Álvarez se fundó hace más de cinco años el Comité de la Cruz Roja de Armenia, institución a la cual dio vida su personalidad altruista y comprensiva (…)” ( 2). En este ejemplar, publicado con motivo de su muerte, La Cruz Roja Nacional señaló, además, que registra con verdadero dolor el fallecimiento del doctor Bernardo Villa Álvarez, uno de los más abnegados, de los más fervorosos y de los más constantes servidores de la institución y reitera a su hermano Alejandro -igualmente médico- y a su familia expresiones de pesar. 

Cuerpo de Bomberos 

Prestó el contingente valiosísimo de su ayuda personal al cuerpo de Bomberos de Armenia, del cual era capitán-médico; precisamente el capitán de bomberos –Gonzalo Arboleda, comandante del Cuerpo de Bomberos- firmó la resolución lamentando su muerte, anunciando asistencia a su funeral en traje de parada, y la bandera a media asta, durante tres días. No fue la única que lloró su muerte: Así mismo, la Sociedad de Institutores del Municipio de Armenia, el Concejo Municipal de Armenia y Calarcá,la Cruz Roja Caldense, el Club Rotario de Bogotá, los Señores Oficiales del Cuerpo de Bomberos de Manizales, la ciudadanía y las mujeres más pobres, su familia. 

 

Elogio de su personalidad 

Como bien lo dice la revista, la prensa de los departamentos de Caldas, Valle, Cundinamarca y Tolima, lamentaron su desaparición; El Relator de Cali destaca su decisiva participación política: “El partido liberal tuvo en él un servidor eficaz y decidido. La victoria que alumbró para muchos inesperadamente, el nueve de febrero de 1930, no lo sorprendió, porque la había previsto, la vio llegar y contribuyó con su talento y con su palabra convencida y convincente a prepararle el camino (…)” ( 3). Así mismo, El Liberal de Ibagué, El Tiempo de Bogotá, La Patria de Manizales, La Voz de Caldas, Diario del Quindío. 

El cronista Luis Yagari -seudónimo de Gonzalo Uribe Mejía- en una bella página en Diario del Quindío, escribió: “(…) Al probo, al científico, al ciudadano, que le escriban otros; yo solo anhelo, y si él me oyera, sonreiría, cantar al trovero, a su genio de tiple, como él, sencillo, confidencial y sonoro”. De igual manera su amigo Benjamín Baena Hoyos -el estupendo autor de El río corre hacia atrás- destacó una de sus facetas humanas, en Diario del Quindío: “(…) La caridad es la más bella y por ende la más clara de las banderas; él no la recogió como virtud, la llevó como un atributo, como una necesidad de espíritu. Las vidas humildes llegaron en desfile angustiado hasta el cuenco de su mano pródiga, y él nunca supo del rechazo, ni sintió sobre su corazón el dardo envenenado de la humana avaricia (…)”. 

Producción literaria 

Sus amigos cercanos Eduardo Arias Suárez, Adel López Gómez, Marco Mejía Villegas, destacaron sus incursiones poéticas, así lo recuerda el notable cuentista López Gómez en la revista homenaje que he venido comentando: “(…) El ambiente, la tibieza de la noche, la luna calentana, nos ponían en vena poética como a cualquier sencillo vate lugareño. Y en cualquier café se nos ocurría hacer un soneto en colaboración. A la visión oscura y taciturna que Eduardo ha tenido siempre de la vida, a la mía melancólica y peregrina, se mezclaba la lírica clara y voraz, siempre color de rosa con ventanas hacia el humorismo, del poeta- facultativo”. 

En efecto, incursionó con alegría en el mundo de la poesía y algunos poemas que contiene la revista de la Cruz Roja, enseñan la calidad de sus versos como el dedicado a su esposa Maruja: “(…) Para vivir contigo yo quisiera,/ una alegre casita campesina,/ que a su espalda tuviera una colina/ y a sus pies el tapiz de una pradera(…)”, o una estrofa del poema Intima, dedicado al gran Baudilio Montoya:” El viejo cristo de marfil se asombra/ al mirarte surgir tras la persiana,/ y ante tu excelsa juventud indiana/ el viejo cristo con amor te nombra/(…) “; no menos bello su homenaje a la ciudad de Armenia: (…) El nombre de Armenia cruzó los confines,/ cantaron su gloria los rubios maizales,/ su suelo cruzaron los ferrocarriles/ y vibró el progreso como los clarines/ entre los racimos y los madrigales./ Futuras grandezas Armenia pregona,/ un himno al trabajo será su oración,/ el sol del Quindío fervoroso abona/ la tierra y los brazos, que en un rito eslabona,/ y es fe y es constancia la eterna canción/(…)”. 

Samaritano, humanitario y benevolente hizo del servicio social su principal bandera existencial, caritativo con los más necesitados, supo en su tiempo defender al prójimo y las banderas de la justicia social; en una afamada conferencia en el teatro Municipal solicitó más amor por la ciudad, por la SMP, por los más pobres, por la sala de maternidad y el hospital. 

Con sus nietas y la compañía de María Victoria Gutiérrez Villa recorrimos la huella de su ilustre antepasado, uno de los ciudadanos más destacados de su tiempo, un ser humano que entregó su vida al servicio de su comunidad. Un médico de honda influencia en la villa cercana y amorosa que lo acogió y a la cual sirvió con dedicación insomne; estas páginas recogen su generosidad sin límites y su travesía vital, un ejemplo para rescatar del olvido. 

1. Revista de la Cruz Roja Nacional. Volumen XI, Julio y agosto 1932. Homenaje al Doctor Bernardo Villa Álvarez. Números 114-115. Fina atención de Clara Luz Jaramillo de Botero. 

 2. Opus.  Cit.

3. Ibidem.



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