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Historia / ENERO 15 DE 2023 / 1 año antes

Me encontré en la vida con… Henry Acosta Patiño

Me encontré en la vida con… Henry Acosta Patiño

 

Eminente colombiano. Facilitador del proceso de paz. Nacido en Génova, Quindío, vereda La Primavera, en una fonda estilo paisa de dos pisos, el 15 de noviembre de 1948. Sus padres Jorge Enrique y Rubiela; Jorge Enrique oriundo de Fusagasugá, pero criado en Génova, dedicado a negocios de compra de café; y Rubiela, natural de Génova e hija de uno de los fundadores, Víctor Manuel Patiño; en dicho hogar nacieron cuatro hijos: Hernán, Albeiro, Harvey y Henry.

Cursó sus estudios básicos en la escuela Simón Bolívar de Génova, primero de bachillerato en el seminario Pío X en Armenia, 2, 3 y 4 en el Instituto San José de Génova y finalmente cursó 5 y 6 y se hizo bachiller en el colegio Robledo de Calarcá, concluyendo en 1963 a la edad de 15 años.

Estudió con éxito economía, ingresó a la Universidad Nacional de Colombia pero por los cierres resolvió culminar  en la Universidad del Valle, donde se gradúo en 1973; maestría en Administración de Empresas en la Universidad del Valle; especialización en Gerencia Bancaria en el Icesi de Cali, 1998; Derecho Internacional Humanitario, en la Universidad Javeriana de Cali; especialista en Cooperativas Rurales Confederación Sindical israelita, 1978; especializado en cooperativismo financiero con la Fundación Adenauer de Alemania y en el país vasco, para mencionar algunos estudios  de su excelente hoja de vida.

Con su primera esposa, Meyra, dos hijos: Carlos Ernesto, abogado del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar; y Tatiana, funcionaria de la cancillería colombiana. En segundas nupcias con Julieta, apreciada dama con la que lleva 36 años de matrimonio feliz, una hija: Adriana María, experta en comercio y relaciones internacionales.

Vida laboral. Central de cooperativas de caficultores

Recién egresado atendió una convocatoria de empleo en 1974, como lo afirma en su libro: “(…) El funcionario de la Federación de Cafeteros me entrevistó y me preguntó qué sabía yo de café, y yo le respondí: -Todo, menos exportarlo. Él me dijo: -¿Seguro?, y le dije: - Absolutamente seguro. Desde sembrarlo, beneficiarlo, secarlo, seleccionarlo, sé todo. Póngame un fiel y verá(…).”( 1).

Fue gerente general de Cencoa desde 1974 hasta 1988, con sede en Cali.

De 1988 a 1989 ocupó la secretaría de Desarrollo Comunitario en la alcaldía de Cali regentada por el exministro Carlos Holmes Trujillo -ya fallecido-; en la gobernación de Angelino Garzón desempeñó el cargo de secretario de Desarrollo Social, 2002; ejerció algunas responsabilidades en el exterior como profesor del Centro Internacional de la OIT en Turín, 1993; funcionario de la FAO  en Brasil, 1997; consultor de la OIT en Guinea - Bisau, 1998.

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Fundación Coomeva

Desde el 25 de octubre de 2003 hasta el 25 de enero de 2006, fue director ejecutivo de esta fundación, donde además de representarla, buscó trascender e incorporar a los asociados y a la comunidad en general a los programas de Coomeva a través de sus ejes temáticos y operativos de educación, desarrollo empresarial, y proyección de la comunidad.

Facilitador del proceso de paz

Acosta pasará a la historia por su formidable intervención en el proceso de paz con las FARC-EP; durante más de una década mantuvo en secreto su labor, sin duda uno de los momentos cruciales de la patria, primero con el expresidente Uribe y el alto comisionado de paz Luis Carlos Restrepo Ramírez y desde luego con el expresidente Santos, quien firmó a nombre del estado colombiano el famoso acuerdo del Teatro Colón. Bien lo señala en la parte final de su escrito: “(…)  solamente relato lo que ha sucedido; lo más importante, lo que ha sucedido con detalles, lo que ha sido todo este proceso de la búsqueda de la paz para esta patria adolorida desde el año 2002, con el presidente Álvaro Uribe Vélez y con el presidente Juan Manuel Santos (…)” (Pág. 289). En efecto, desde que por primera vez conversó casi un día entero con Pablo Catatumbo, en las montañas del Valle, hasta que merced a su extraordinaria colaboración, se llegó al acuerdo decisorio.

Para el buen desarrollo de su delicada gestión fue consultor especial desde 2004 hasta 2010 en la oficina del alto comisionado de Paz y como ya se dijo,  facilitador de todo el proceso, desde diciembre de 1999 hasta diciembre de 1916. El autor del prólogo de su obra El hombre clave, Vicenc Fisas, director de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona, entre otras cosas, señaló: “(…) En esta historia de resiliencias, Colombia debe mucho a personas como Henry (…) ha asumido más de un rol. El de mensajero y el de consejero, y no de una parte del conflicto, sino de las dos partes, de manera bidireccional. He conocido a personajes, algunos sencillamente siniestros y otros bien intencionados, que han intentado desempeñar esos papeles tan delicados pero sin profesionalismo y discreción (…) de ahí la importancia de personajes como Henry, que han hecho de la discrecionalidad una virtud (…)” (Pág. 15).

Más recientemente fue consultor de la Fundación para la Paz y de la Comisión de la Verdad, desde marzo 11 de 2020 a febrero 11 de 2021, en esta última institución, asesor del presidente de la comisión padre Francisco de Roux.

Condecoraciones

Por ser la figura clave de las negociaciones de paz, fue distinguido con el galardón del premio internacional de los IV reconocimientos Ánima, iniciativas solidarias de Cataluña España; su bella ciudad natal, la señorial Génova, le otorgó en ceremonia especial, la Medalla al Mérito en noviembre de 2018, como homenaje a uno de sus hijos más ilustres; así mismo, ha recibido reconocimientos por su admirable tarea cooperativista, sus asesorías y acompañamientos a organizaciones sin ánimo de lucro, que han resaltado su meritoria dedicación al servicio de estas instituciones a lo largo de su actividad como consultor y profesor.

Gracias a su impecable hoja de vida, Henry Acosta Patiño ha servido bien a su patria en diferentes posiciones y responsabilidades y ha puesto muy en alto a nuestra región; dedicado y laborioso en extremo, organizó, coordinó y  dirigió varias empresas , en particular cooperativas, microempresas, y medianas empresas, al igual que formuló y evalúo proyectos, asesoró, supervisó y dirigió  proyectos de cooperativas y centrales de cooperativas, unas veces en el Valle del Cauca, donde vive actualmente, en otros lugares del país y del exterior.

Como he recalcado en esta semblanza, Acosta fue decisivo para el proceso de paz y su labor silenciosa desde la primera hora, fue definitiva para su consolidación final. Amable, sencillo y sin aspavientos, la hermosa plaza de Sevilla fue el epicentro de nuestro encuentro, en la grata compañía del dirigente cívico Orlay Muñoz Marín y su hijo Eduardo. La frase de Einstein con la que cerraba su correspondencia: solo una vida vivida para los demás vale la pena ser vivida, enmarca la vida de un colombiano que le ha servido bien a la nación, que no ha ahorrado esfuerzo alguno en bien de sus conciudadanos. Un campesino tranquilo y sonriente que nació en las breñas de Génova, cuyo café oscuro y sin azúcar, cerrero, nos recuerda su origen allá en la posada de la vereda La Primavera, la montaña eterna que talla el carácter, con hijos de la altura moral y pública de Henry Acosta Patiño. No puedo ocultar mi especial emoción.

1 Acosta Patiño, Henry. Octubre 2016. El hombre clave. Aguilar. 289 páginas. 


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