Historia / ENERO 31 DE 2021 / 2 meses antes

Me encontré en la vida con… John Vélez Uribe

Autor : Gabriel Echeverri Gónzalez

Me encontré en la vida con… John Vélez Uribe

John Vélez Uribe.

Excepcional personaje nacido en Armenia el 2 de abril de 1925 y fallecido en la misma ciudad el 27 de enero de 2001, sus padres: Daniel Vélez Montoya —destacado comerciante de El Retiro, Antioquia—  y  Ana Isabel Uribe Bernal, oriunda de Rionegro; en dicha unión nacieron Mayra, John, Hernando, Cilia, Ruth y Blanca, distinguidos ciudadanos que dejaron honda huella en la vida regional.

Por asuntos de trabajo y negocios, don Daniel viajó con su familia a La Cumbre, Valle del Cauca, donde John cursó sus primeras letras en la escuela rural y se empezó a familiarizar con el campo y la naturaleza; en el colegio de los Hermanos Maristas de Armenia cursó buena parte de su bachillerato, pero no lo culminó en esa institución, sino años después. Fue un maravilloso autodidacta, como bien lo describe su sobrino Enrique Barros Vélez: “Mi tío John era muy aventurero, dicharachero, incursionó en muchos campos dentro de sus actividades comerciales y era insaciable en su búsqueda de conocimientos diversos. Era músico, compositor, botánico, zootecnista, periodista, escritor, actor, director de grupos de teatro, entre otras actividades”.

Contrajo matrimonio con la distinguida dama bogotana Leonor Rivera Wiesner, un hijo Juan  Daniel, con estudios de publicidad  y mercadeo de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, de Bogotá, casado con la dama cartagenera Patricia Mestre, 2 hijos: Juan Daniel y Mariana. Debe recordarse que la señora Leonor fue directora de la oficina de extensión cultural en el gobierno departamental de J. Iván Echeverri Osorio.

Trabajador incansable

Con su brillante juventud en plena actividad, ya había editado un periódico en el colegio llamado el Chinche, pero al salir, tras su fallido paso por las aulas, empezó a trabajar como agente viajero del almacén Titán de don Julio Gómez, promocionando las mercancías de la ferretería en el Tolima; el almacén tenía como emblema el atlas soportando el mundo en sus hombros.

Fue distribuidor de chitos y otros comestibles, subgerente de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, gerente del Club América, gerente de la Agencia de Sales, dependencia del antiguo Instituto de Fomento Industrial anexo al Banco de la República; trabajó en la jefatura de compras del ministerio de Obras Públicas  —hoy del Transporte— en la ciudad de Bogotá, en donde había fijado su residencia en 1976. Allí se pensionó.

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Tierra Grata

Dedicó muchas de sus agitadas horas a crear y atender este vivero que funcionó primero 2 cuadras abajo, izquierda, en la vía al aeropuerto El Edén y después frente al Parque de Recreación Popular. No era una simple venta de matas, sino un completo conocimiento de las plantas y sus familias, valioso saber botánico que John fue estudiando a lo largo de su vida y lo convirtió en un experto; en efecto, muchas de sus tareas cotidianas, fue la de asesorar planes de arborización como el trabajo para San Andrés y en otros lugares de Bogotá y Colombia.

Las grandes pasiones

Por su extraordinaria condición humana, su amor al Quindío y su marcada exuberancia vital, descolló en variados campos de la actividad creativa, como escritor, columnista, músico, líder deportivo, periodista y director de teatro.

Autor de 2 libros: El humor de los míos, 1982,  con prólogo del maestro Euclides Jaramillo Arango, edición patrocinada por el gobernador de la época, Jesús Antonio Niño Díaz; un trabajo ameno y agradable que contiene páginas de picaresca formidable, bien definida por el prologuista(1): ”El humorista se muestra como filósofo: porque para el humorista, toda grandeza tiene un límite, la felicidad jamás es perfecta, y las apariencias no siempre dicen la verdad”; una selección de anécdotas y gracejos que el lector lee en una sentada. Vélez tenía el don del chiste fino y podía distraer una velada con sus afamados comentarios singulares y simpáticos.

Sobre este libro, comentó el reconocido escritor colombiano con alma de quindiano, Gustavo Páez Escobar: “(…) el humor bien ejercido logra trasplantar el ambiente de su pueblo. Y John Vélez Uribe, con su vena chispeante y su imaginación maliciosa, rescata en este libro sencillo y ameno un gran repertorio de Armenia” (2).

En 1998, la Universidad del Quindío, a través del magnífico centro de publicaciones, entregó a los lectores, Lenguaje paisa, una obra amena que reúne las caracterizaciones populares y los giros del idioma, en ciertas circunstancias sociales. Fue columnista del Diario del Quindío y del semanario Satanás. Corresponsal de los diarios El Siglo y La Patria.

Parque del Quindío

Con nuestra región siempre en el corazón, organizó, gracias a sus grandes saberes botánicos, el bello parque florido situado en la avenida Autonorte con calle 86, un sitio de visita y referencia obligada, que destacó Rafael Santos en El Tiempo de Bogotá, con el título del ciudadano Vélez (3): “En esa sábana de malas y aburridoras noticias que son nuestros periódicos, aparecen muy de vez en cuando, por desgracia, personajes que le devuelven a uno el alma al cuerpo. Y la esperanza que en esta ciudad desbaratada y sin dolientes no todo está perdido. Qué alivio encontrar algo distinto a la agresividad, los insultos y las caras agrias al timón de unos carros dispuestos para la guerra. Ejemplos como el de John Vélez Uribe, un cívico jardinero caído del cielo, sirven de modelo para conformar ese ejército de ciudadanos que necesitamos para construir lo que hasta ahora es un sueño”. En efecto, Vélez trasplantó a Bogotá un bello jardín que representaba los 12 municipios del Quindío, lo sembró y lo cuidó con esmero y dedicación, y allí fijó el letrero que aparecía en sus viveros: “Si quieres ser feliz un día, embriágate, si quieres ser feliz un mes, cásate. Y si quieres ser feliz toda la vida, siembra un jardín”. Por la necesaria ampliación de la vía, el parque despareció en ese sitio, pero las autoridades de la ciudad construyeron un parque más pequeño en las calles 85 y 86, con el nombre de John Vélez Uribe, estando aún vivo, en una ceremonia especial donde fue condecorado.

Armenia, sortilegio de colores

Compuso esta bella canción y más de cien obras, gracias a su notable espíritu alegre y a su corazón grande pletórico de emociones; con amor filial su hijo Juan Daniel conserva este precioso archivo musical en el seno de su hogar.

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Grupo Escénico de Armenia

Hizo parte de la famosa agrupación que inicialmente había formado Eladia Jaramillo de Gutiérrez y su esposo, con Teodoro Velásquez, Ernesto Ramírez Molina, su esposa Nidia, Carlos Abel Botero y, más tarde, John Vélez Uribe, Carlos Eberto Mejía, Margarita Rosa Toro Arango, Lucía Gutiérrez, Gloria Alzate y muchos más. En algunas obras, dirigía John con su esposa Leonor. Un magnífico grupo que amenizó a la sociedad de la época.

Condecoraciones, reconocimientos

Recibió la Orden de Gran Caballero del Congreso de Colombia, entregada por el presidente del Senado, Juan Guillermo Ángel; fue condecorado por la gobernación del Quindío y la ciudad de Armenia, por sus servicios al civismo y el embellecimiento. La ciudad de Bogotá le entregó una distinción especial por la creación del bello Parque Quindío.

A lo largo de su maravillosa existencia ostentó un civismo ejemplar: hizo parte y colaboró en las juntas procreación del departamento del Quindío, en la organización del club Deportes Quindío, en el simpático equipo Chiripas, en la construcción del Club Campestre, que vigiló con sus ojos de artista; en la creación y desfiles de la famosa familia Castañeda, ocasión de jolgorio en los carnavales y las fiestas; como jurado en los desfiles de los yipaos, en fin, en todos los eventos sociales, un personaje activo y necesario en la vida cívica.

John Vélez Uribe fue un ciudadano de condiciones humanas destacadas y formidables, carismático y servicial, vivió al servicio de las mejores causas de la región, con alegría y una actitud existencial ejemplar; miembro de una familia ilustre que ha sido adalid de grandes causas sociales y cívicas, su propio hijo Juan Daniel y sus sobrinos Enrique Barros Vélez y Luis Vélez Vélez, secundaron con su amabilidad la proyección a las nuevas generaciones, de la imagen,  vida y  obra de un quindiano ilustre. Un hombre atado al corazón de nuestra amada tierra.

1) Jaramillo Arango, Euclides. En prólogo a Vélez Uribe, John. 1982. El humor de los míos. Quingráficas. 281 páginas.

2) Páez Escobar, Gustavo. La Patria, de Manizales. 17-10-2011.

3) Santos Calderón, Rafael. El Tiempo, de Bogotá. 04-12-2004.
 


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