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Historia / ENERO 29 DE 2023 / 1 año antes

Me encontré en la vida con… Silvio Ramírez Vélez

Autor : Gabriel Echeverri González

Me encontré en la vida con… Silvio Ramírez Vélez

Silvio Ramírez Vélez.

El Banco Central Hipotecario le otorgó el Anillo de Oro como reconocimiento a sus 25 años de labores. 
 

Destacado ciudadano, banquero de prestigio, nacido en Armenia el 7 de septiembre de 1924 y fallecido el 11 de abril de 1979 en la ciudad milagro a raíz de un accidente vial. Sus padres Antonio Ramírez Jaramillo y Zoila Rosa Vélez Mejía. Don Antonio fue un empresario nacido en Manizales y su señora esposa oriunda de Pácora, Caldas, en dicho hogar nacieron cuatro hombres y una mujer: Jesús María, Silvio, Alberto, Hernando y Yolima. Don Antonio se destacó como gerente de la Eléctrica Quindío.

Curso hasta quinto de primaria, igual que todos sus hermanos, en la escuela urbana de Armenia y a los 17 años de edad entró a trabajar en el famoso Banco Central Hipotecario, creado por el presidente Enrique Olaya Herrera en 1932, allí hizo una carrera vertiginosa y formidable, primero como portero del BCH en Pereira, y después trasladado a Armenia como mensajero, operario, cajero, secretario y gerente, cargo que ocupó por más de 25 años. Como se recuerda, el banco se destacó el siglo pasado por su famosa trayectoria de crédito hipotecario hasta la fallida reorganización de 1994, los escándalos de corrupción de 1998 y su liquidación definitiva en 2001.

Contrajo matrimonio en 1949 con la distinguida dama Fanny Quintero Álvarez, en dicho hogar cinco hijos: César Augusto, brillante administrador de empresas de la Universidad Javeriana, ya fallecido; Berta Lucía, instrumentadora de la Universidad del Rosario; Gustavo Adolfo, abogado y economista de la Universidad Gran Colombia; Liliana, secretariado en Bogotá; y Carlos Eduardo, administrador de empresas de Eafit, Medellín, y abogado de la Universidad Alexander von Humboldt de Armenia.

Banco Central Hipotecario

Considerada una de las entidades claves para el desarrollo urbanístico de la región, su existencia y su formidable capacidad de préstamo hipotecario, ayudó de manera significativa en la consolidación de barrios como El Nogal, Granada, Santander, Paraíso, Corbones, Laureles, La Campiña, entre otros. La contribución de Ramírez y su equipo de trabajo fue decisoria en la consolidación del banco, inclusive era común ver al gerente por los barrios de la ciudad conversando con los ciudadanos y ofreciendo los servicios de arreglo de sus viviendas, reparaciones o ampliaciones requeridas.

En esta época de oro fue conocido el BCH como el gran articulador del desarrollo urbano de la Ciudad Milagro y de varios municipios, razón por la cual le fue otorgada la Orden de los Fundadores al banco y personalmente a él, que en este caso particular la rechazó por considerar que bien la merecía la institución que tanto amó. El banco le otorgó el Anillo de Oro al cumplir 25 años de servicio formidable, de igual manera, reconocimientos sociales e institucionales.

Trabajador formidable, formó un equipo que en su momento fue destinado a varias gerencias en otras zonas del país, por lo menos nueve de sus colaboradores fueron designados gerentes en otras sucursales.

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La picaresca poética

Una de las grandes facultades del exalcalde Alberto Gutiérrez Jaramillo, además, claro está, de sus bondades cívicas y su gran profesionalismo, fue su gracia maravillosa, el humor fino y su verso gracioso pletórico de gracejo y alegría, una muestra simpática tuvo que ver con Silvio:

En su banco Don Silvio mantenía
Despachando sus cédulas baratas,
Cobrando cuotas y prestando platas,
Y rajando de todo el que veía.
Buscando una hipoteca cierta día
Preguntaba en el banco una mulata
Cuál era la gestión más inmediata
Que la entidad bancaria le exigía.
“Pues para hacerle el préstamo pedido,
 don Silvio debe hacerle la minuta”.
Y ante esta frase de infantil sentido
Dijo la mulata que este cuento enruta:
“No me hace la minuta mi marido,
¿y me la va hacer este hipueputa?”

Familia ejemplar

Los hijos de don Antonio se destacaron todos en la actividad bancaria y siempre unidos, se ayudaron mutuamente en el decurso de sus labores y actividades; Alberto, por ejemplo, comenzó a trabajar a los 15 años de edad y abogó por su hermano Silvio. Alberto viajó a Bogotá en 1943 y alcanzó a ser subgerente del Banco de la República en la capital y gerente de la sucursal de Medellín en 1967, así mismo fue gerente del antiguo Banco Comercial Antioqueño; en su caso Silvio manifestó su voluntad de no salir de su ciudad natal, menos para Bogotá.

Esa unión de los hermanos se reflejó también en sus descendientes que han hecho honor a la hombría de bien y capacidad de servicio y trabajo.

En la región de sus amores

Cocido a su querencia, sobresalió en la vida social como ciudadano sin tacha, generoso y activo al servicio del bien público, practicó con frecuencia el golf y se destacó como uno de los fundadores de los hermosos campos del Club Campestre. Como se recuerda, el gobierno de Olaya Herrera fundó el BCH para adjudicar créditos hipotecarios de largo plazo que buscaba paliar la grave crisis mundial de 1929, la famosa gran depresión; de igual manera creó en 1931 la Caja de Crédito Agrario, hoy Banco Agrario; así mismo, es dable señalar que el expresidente Eduardo Santos fue el gestor del famoso Instituto de Crédito Territorial en 1939, con el fin de construir vivienda de interés social y apoyar mejoras ostensibles e higiénicas en la vivienda rural tradicional, en 1991 fue reemplazado por el Inurbe y este a su vez por el ministerio de Vivienda.

Muerto trágicamente en la flor de su madurez productiva y familiar, Silvio Ramírez Vélez constituyó  un símbolo de trabajo honrado y dedicación absoluta a sus funciones y a su tarea vital; de carácter fuerte contra los vicios administrativos, honrado y buen padre de familia, su laboriosidad  extrema fue un paradigma del buen funcionario que dedicó su vida al buen propósito del urbanismo de su tierra y al progreso de los ciudadanos más necesitados; fiel exponente del Quindío que se fue, enarboló el civismo sin estridencias y desempeñó con excelencia su labor bancaria,  sin descuidar el hermoso hogar que formó con  la dama Fanny Quintero Ramírez, con unos hijos como César Augusto (el recordado Cuca) del cual goce su amistad y su estupenda simpatía personal. Silvio y sus hermanos representaron para la región un grupo excelso de banqueros que brillaron en el horizonte de la patria; el homenaje y reconocimiento a Silvio envuelve a su familia toda, a sus padres, hermanos y demás descendientes, con la gratitud que la historia entrega a sus buenos hijos, a quienes como Silvio brillaron por sus méritos en la vida económica y social de Armenia, contribuyendo en grado sumo a su desarrollo


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