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Historia / FEBRERO 12 DE 2023 / 1 año antes

Memorias de edificaciones del Quindío que los incendios de febrero no pudieron consumir

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Memorias de edificaciones del Quindío que los incendios de febrero no pudieron consumir

Cada mes del año llega con las reminiscencias, las recordaciones y las evocaciones de esos días que se registraron en el devenir cronológico de países, regiones y municipalidades. El mes de febrero, en el departamento del Quindío, nos trae a la memoria las fechas amargas que conmemoran la ocurrencia de tres incendios. En la fecha de publicación de este artículo - el 12 del segundo mes del año - se cumplen 14 años de la conflagración que destruyó completamente el templo Nuestra Señora de las Mercedes de Circasia. Mientras que los pobladores de Armenia recuerdan que el día 8 de febrero de 2008 las llamas consumieron el edificio del legendario teatro Yanuba. Por su parte, en Filandia, el 20 de febrero de cada año, deberá recordar su más fatídica fecha, pues en la madrugada de ese día - en 1995 - un incendio monumental consumió y convirtió en cenizas cuatro grandes casas de la manzana norte de su plaza principal.

Los incendios han marcado los cambios urbanísticos de las ciudades y pueblos. Y también han dejado la marca imborrable en el imaginario de sus habitantes, así como han perfilado el desarrollo a futuro de esos predios, donde antes se habían levantado las edificaciones simbólicas o las casas centenarias de tradicionales familias. Esos monumentos arquitectónicos quedaron convertidos en cenizas y ruinas, pero  detrás de esa devastación se conservaron las historias de su existencia física, las de sus moradores (si se trata de casonas de habitación), las de sus habituales usuarios, si fue el caso de los edificios civiles e institucionales. O las de los asiduos miembros de la confesionalidad religiosa, si se trató de los templos o capillas para el culto. Tales historias tienen una marca indeleble en el registro ciudadano y son  el único recuento del pasado, con relación a la cotidianidad y la vida familiar y social.

Cuando se incendió el hermoso templo de Circasia, en la mañana del 12 de febrero de 2009, 30 feligreses asistían a la misa, celebrada por el padre Tapasco, quien en ese momento remplazaba al presbítero titular. Un ruido y las chispas de la parte superior del templo, por efecto de un corto circuito, anunciaron el comienzo del desastre. En menos de una hora quedó reducido a cenizas. Se perdió un testimonio excepcional de la arquitectura religiosa de principios del siglo XX, alabada por los expertos por su elegante - y a la vez sobria - disposición estructural. El escritor circasiano Helio Fabio Henao Quintero anotó los siguientes apartes, que dan cuenta del comienzo de su construcción en 1915,en su obra titulada “Diálogo con Simón Bolívar El Libertador”(Optigraf, Armenia,2008). Al escribir esas líneas no se imaginaba el autor que uno de los símbolos antiguos más queridos por sus coterráneos desaparecería el año siguiente: “Las bases de las paredes son de tierra amasada. Su frente, el lado derecho y la parte posterior están forrados en lámina de zinc. En el interior predomina la madera, donde se destacan las tablas de cedro rosado. Su piso inicialmente fue de madera, hoy es de cemento. La nave central del techo es de zinc y las laterales son de teja de barro. Carecía de bancos, la gente llevaba catres y reclinatorios para arrodillarse. En el año 1920 la iglesia aún estaba en obra negra....

...Trabajaron en la construcción los señores José María Arias, Ramón Tejada, Rafael Patiño, Desiderio Arias Montes, Luis Mejía, Antonio Arbeláez, Tomás Arbeláez y otros...

...El púlpito fue inaugurado en 1920, una verdadera obra de arte, hecho en madera de cedro negro. Don Desiderio Antonio Arias Montes, reconocido ebanista de esa época, fue el constructor...

...Cuando estuvo en la parroquia el presbítero Francisco Londoño Botero contrató con el señor Eucrasiano Zuluaga la construcción de 50 bancos de madera, que son los que hoy tiene...

...Los retablos de la pasión de Cristo, hechos por un pintor muy famoso de Neira (Caldas) fueron remplazados por cuadros...

...El movimiento sísmico ocurrido en el año de 1963 tumbó dos imágenes de la fachada y el reloj no funciona desde esa fecha. El terremoto de 1999 afectó su cúpula y aún no ha sido reparada, todos los días se ve más inclinada “.

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Muchos habitantes de Circasia, llorosos y compungidos, presenciaron la tragedia  frente al templo y hoy se lamentan no haber conocido en detalle su interior que - como lo señalaron muchas personas que lo visitaron -  relucía por las maderas preciosas que conformaban su mampostería. Quedaron no obstante los relatos que, en parte, justifican el escaso interés de muchos habitantes por ingresar al refugio religioso de sus ancestros. 

Ocurrió que, durante la segunda y tercera décadas del siglo XX, las diferencias religiosas entre la Iglesia católica y los dirigentes políticos fueron evidentes, lo que creó un claro distanciamiento, que desembocó más adelante en la gestión de algunos ciudadanos en procura de la construcción del Cementerio Libre, lo que se logró en 1930 y es hoy otro símbolo constructivo de los circasianos.

En comprobación de estos hechos provinciales, donde los sacerdotes y la presencia física de aquel templo tomaron protagonismo histórico, traigo a mención tres hechos que así lo aseveran. Los dos primeros son presentados por el mismo Henao Quintero en su libro: “...En Circasia, cuando se dio el conflicto con la Iglesia católica, el cura párroco condenaba desde el púlpito a los liberales, acusándolos de masones y que eran un peligro para la religión y los poderes legítimos...”.

Citando el testimonio del informante José Vaquero Gómez, el autor Henao Quintero anota que uno  de los profesores del colegio Libre disparó a una imagen del Sagrado Corazón de Jesús que se encontraba al interior del templo, lo que motivó que en el año de este suceso,1935, se pronunciara el Consejo Diocesano de la Acción Católica de Manizales, considerando el hecho como un “sacrilegio que hiere profundamente los sentimientos del pueblo cristiano”.}

La historiadora Piedad Gutiérrez Villa, en su libro titulado “Circasia en la historia” (Fondo Editorial de Autores Quindianos, Armenia,1984), también menciona un hecho de intolerancia religiosa de aquella época, donde el templo es igualmente objeto de agresión:

“La confrontación entre la ciudadanía liberal y la Iglesia católica se expresó ampliamente y en diversos niveles. Uno de ellos es el hecho anecdótico narrado por muchos informantes sobre la acción de un señor que entró al templo y extrajo una imagen pequeña del Sagrado Corazón de Jesús y le prendió fuego en la plaza pública”.

Diferentes sucesos que fueron producto de tales desavenencias que rayaban en la intolerancia, como el que alude a la quema del manto de otra imagen religiosa del templo o a la manifestación verbal de un cura párroco sobre la presunta contaminación de una de las chapas con excrementos humanos, llevó paulatinamente a la exacerbación de los ánimos, al punto de crearse años más tarde  la curiosa versión que rondó entre la gente y que se refería a la “maldición” al pueblo, expresada por uno de los párrocos cuando salió de Circasia a regir otra parroquia. La interpretación se refiere a la siguiente frase, que algunos consideran  premonitoria del incendio: “Circasia será Circasia por los siglos de los siglos amén”.

El Yanuba y las casas de Filandia

Las historias anexas al teatro Yanuba de Armenia y a las cuatro casas de la plaza principal de Filandia son más gratas y lo único que demuestran son las bondades de las construcciones, que además son los escenarios de las personas que allí actuaron y que allí residieron.

El teatro Yanuba fue levantado en 1940 por iniciativa de don Jesús Gutiérrez y algunos le atribuyen su construcción al famoso arquitecto Lombardi. El hijo del propulsor, el empresario Jair Gutiérrez, lo manejó hasta su cierre, en los primeros días de 2008, pues era evidente la ausencia de público asistente a la proyección de películas. Fuimos testigos del gran esfuerzo que mantenía don Jair en su funcionamiento, aún operando a pérdida económica, pues muchas veces debía proyectar cine con tan solo un asistente en el interior del teatro. El día del incendio, en el horario vespertino, se preparaba la presentación del comediante Andrés López, con su obra “Me pido la ventana”, pues don Jair todavía lo alquilaba para las presentaciones diferentes al plano cinematográfico. Se cree que algún error cometido en el ensayo de luces para la presentación de esa noche pudo producir el incendio.

El Yanuba, como lo menciona John Jaramillo Ramírez, en su obra “Pieza del reblujo”(Alcaldía de Armenia, 2006), fue el recinto donde actuaron artistas, dramaturgos y cantantes de talla nacional e internacional. El autor menciona, entre otros, a la famosa declamadora Berta Singerman, a Rosa Arciniega con su recital sobre la vida de Beethoven o a los cantantes Carlos Julio Ramírez y Libertad Lamarque.

Pero lo que más impactó del historial artístico del Yanuba fue la dramatización de lo que se llamó, en lenguaje de inspiración cuyabro, los “procesos”. Así los describe Jaramillo Ramírez en su obra: “...se montaba un remedo de estrado judicial, en el que alguien muy conocido era el acusado y quienes conformaban la plana mayor de la intelectualidad del Viejo Caldas intervenían como acusadores, defensores, fiscales, jurados de conciencia, testigos y jueces. Y aunque el precio del boleto de entrada nunca fue barato, el teatro se llenaba”.

Se recuerdan varios, el proceso al poeta Baudilio Montoya, el miércoles 21 de septiembre de 1949 y el del sacerdote José Londoño Botero, el 3 de junio de 1954.

Las historias familiares y sociales que se desarrollaron en las cuatro casas de la colonización antioqueña, que ardieron en Filandia en la madrugada del 20 de febrero de 1995, son apenas un sorbo del banquete noticioso y mediático que se produjo en el interior de dos establecimientos públicos que estaban en la primera planta de dos de aquellas casas. Eran la fuente de Soda Claudia y el Bar Ganadero, donde se registraron los encuentros de Sebastián y Gaviota, los protagonistas de la novela más famosa de Colombia, “Café con aroma de mujer” y cuyas escenas se grabaron un año antes del incendio. Quien mejor relata todas las historias, con sentido crítico, es el escritor filandeño Orlando Aguirre López, en su libro titulado “Filandia entre el fuego y el hielo”(Litografía Luz, Armenia,1997).

Nadie en Armenia olvida los “procesos” del teatro Yanuba y muy pocos nacionales y extranjeros podrán decir que no vieron la telenovela en su primera versión de 1994.

Historias locales que no se quemaron en los pavorosos incendios, porque ellas siguen siendo el reservorio de la memoria de las tres municipalidades donde las llamas transformaron la historia de sus habitantes.


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