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Historia / NOVIEMBRE 19 DE 2023 / 3 meses antes

No es solo el Tesoro Quimbaya, otras piezas orfebres prehispánicas se exhiben en el exterior

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

No es solo el Tesoro Quimbaya, otras piezas orfebres prehispánicas se exhiben en el exterior

Piezas de orfebrería prehispánica exhibidas en museos extranjeros. Foto : Fotos de Jorge Nieto, periódico El Tiempo.

El Tesoro Quimbaya - ese regalo absurdo que el presidente Carlos Holguín Mallarino hizo a España en el siglo antepasado - no es el único conjunto de piezas prehispánicas que se encuentra fuera de Colombia. Ya sea por esos inexplicables gestos de generosidad de un gobernante, ya por contrabando o tráfico ilícito de bienes culturales, ya por guaquería y su posterior comercio, esas piezas de oro, cerámica, piedra, concha y de otros materiales imperecederos salieron del país, en algunas ocasiones con la complacencia de personajes corruptos. Su retorno - o repatriación como se le llama ahora a esa acción - se torna difícil. Sin embargo, es loable la traída de algunos objetos de cerámica que se encontraban en embajadas de Colombia, y que el gobierno de Gustavo Petro adelanta, aprovechando el viaje diplomático o el periplo presidencial. No obstante, eso tiene su dificultad, pues muchas veces el embalaje mal realizado podría representar que se quiebren en la carga y descarga entre aeropuertos

En el año 1985, el periódico El Tiempo, en su separata semanal llamada Lecturas Dominicales, correspondiente al domingo 9 de junio, publicó un interesante informe, escrito por María Elvira Bonilla, quien también era la directora del Museo del Oro del Banco de la República. Con un título sugestivo, “El éxodo del oro”, los colombianos nos enteramos de algunos datos que apuntaban a ese espinoso tema, el que se relaciona con piezas de las culturas prehispánicas birladas y que ahora reposan en museos del exterior. Dicho artículo destaca, además, la información que se relaciona con el inventario llevado a cabo por otra importante arqueóloga colombiana. Así aparece en el último párrafo, antes de relacionar el citado trabajo de identificación de piezas en los museos europeos y Estados Unidos y entre ellos, el Museo de América en Madrid (donde está el Tesoro Quimbaya), el Museo Británico de Londres, el Museo del Hombre en París y los Museos Etnográficos de Berlín, Münich y Hamburgo: “Como cierre a esta nota es más que elocuente el inventario realizado en 1973 por la doctora Clemencia Plazas, subdirectora técnica del Museo del Oro, y que muestra en toda su magnitud hasta dónde Colombia, a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos 40 años, sigue siendo un país con una parte significativa de su patrimonio cultural en el exilio”. 

Llama la atención en la primera parte de dicho inventario, tomado del Boletín Cultural del Banco de la República, el dato correspondiente al Tesoro Quimbaya que se encuentra en España:

“…Mil doce objetos arqueológicos y etnográficos de oro, cobre, hueso, concha, madera y piedra. Salieron en 1892 como obsequio del gobierno colombiano a la Reina María Cristina de España… “

El inventario menciona una cifra desalentadora, 1581 piezas, realizando Bonilla una acotación: “Sobra decir que allí no están incluidas aquellas que forman parte de colecciones privadas, por la imposibilidad de su inventario”. 

Otros museos mencionados corresponden a los siguientes países: Holanda, Suiza, Francia e Italia. En este último, por ejemplo, la información apunta al Museo Luigi Pignorini de Roma, con “dieciséis piezas de la cultura Quimbaya” y el Musei e Galerie Pontificie de Ciudad del Vaticano, con “veinte piezas de la cultura Muisca”. 

Tres fotografías de objetos orfebres resaltan la publicación de aquel domingo, captadas por Jorge Nieto para el periódico. Son un cuello de poporo con cinco rostros en su parte superior, pieza muy singular, que corresponde al Periodo Temprano del Cauca Medio y que se encuentra en el Museo Británico. Una pieza reseñada como “remate Quimbaya”(pero que podría corresponder a otro poporo) y que posee un museo y galería de Liverpool. Y una máscara funeraria de la región del Valle del Cauca, zona arqueológica Calima, exhibida en el Dalhern Museum de Berlín. 

A propósito de esta última pieza, la información, en este caso del arqueólogo colombiano Luis Duque Gómez, en una revista de 1980, da cuenta de la permanencia de otra máscara de oro en el Museo Británico. El doctor Duque, cita a Javier Romero, autor de la obra “Mutilaciones dentarias prehispánicas de México y América en general”, de 1958, para referirse a dicha representación. Y lo hace en su artículo titulado “Mutilaciones dentarias prehispánicas en Colombia”, así:

“…Entre las tribus que poblaban el territorio colombiano debió existir esta práctica deformatoria, como lo inferimos de la observación detenida de dos importantes piezas arqueológicas, una de las cuales se conserva en el British Museum y la segunda en el Museo Arqueológico Nacional de Bogotá, dependiente del Instituto Colombiano de Antropología” (Revista UNIDIA No. 2. Diciembre - enero de 1980). 

De acuerdo con relatos de tradición oral, la pieza del British Museum (Museo Británico) es una máscara de oro procedente del municipio de Calarcá, que fue encontrada hace más de 60 años en un terreno adyacente a la actual carretera que comunica a esa población con Armenia. Fue localizada por guaquería cuando se adelantaban trabajos de remoción de tierras sobre la citada vía. Merced al comercio ilícito de piezas, fue vendida a un extranjero, quien a su vez la comercializó en Europa. 

El fragmento más importante del artículo de Duque Gómez es el siguiente, el que se refiere a la tipología de la máscara: “Combina este magnífico ejemplar muy avanzadas y perfeccionadas técnicas de la orfebrería Quimbaya, especialmente en relación con su extraordinario pulimento. Desde el punto de vista artístico su valor es todavía más significativo por la fuerza expresiva de esa representación antropomorfa. Para nosotros, la máscara representa una figura muerta. El detalle más interesante, a nuestro juicio, es la boca, que la tiene entreabierta y que deja ver una dentadura con claras mutilaciones, tanto en los dientes superiores como en los inferiores. Las mutilaciones se observan en todos los dientes y su tipo varía entre uno y otro, pues en tanto que en los superiores puede advertirse al parecer la técnica de la incrustación, en los de abajo se ve claramente la del limado”. 

Sobre su simbolismo, también anota Duque:

“…El significado simplemente decorativo de las deformaciones, incluyendo las dentarias, es solo la evolución final de un objetivo que en un principio pudo tener un significado religioso y mágico o bien higiénico y utilitario”. 

Como esta pieza, y después del inventario de Clemencia Plazas y el artículo de María Elvira Bonilla, miles han sido llevadas al exterior por traficantes de arte. En el Quindío, en los meses posteriores al terremoto de 1999, la policía aeroportuaria decomisó bastantes volantes de huso, que pretendían ser sacados en tránsito de vuelos internacionales. Por su tamaño esas decoradas piezas -que eran de gran utilidad entre las mujeres indígenas para el hilado del algodón- se prestan para el tráfico ilegal, pues caben en un bolsillo o en la maleta de viaje. Lamentablemente, desde hace más de una década, no se ejerce dicho control.

Vea también: La historia popular del Tesoro Quimbaya


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