Historia / NOVIEMBRE 20 DE 2022 / 1 semana antes

Petroglifo “La Piedra del Indio”, un recuerdo arqueológico.

Autor : Roberto Restrepo Ramírez

Petroglifo “La Piedra del Indio”, un recuerdo arqueológico.

La fundación de La Tebaida, en su fecha clásica del 14 de agosto, nos recuerda a un poblado que nació en medio de un proceso muy diferente al resto de poblaciones del Quindio.

Fue en esa fecha de 1916 - hace 106 años - cuando los miembros de un grupo familiar, liderados por don Luis Arango Cardona, decidieron darle vida a lo que hoy se conoce como El Edén Tropical del Quindio, el más conocido de sus apelativos o perífrasis.

Lo novedoso de este hecho fundacional es que él estuvo matizado por la intensa guaquería del territorio, algo que Arango Cardona demuestra con la escritura de su famoso y polémico libro titulado “Recuerdos de la guaquería en el Quindio”. El escritor Francisco Cifuentes Sanchez, en su obra escrita titulada “La Tebaida Quindío”(Ediciones Litografía Luz, Calarcá,1993), deja una inquietud muy interesante sobre dichos sucesos y en relación con la obra en mención:
“...escrita en dos tomos y un suplemento y cuya primera parte data del 23 de abril de 1918 - recuérdese de una vez que la fundación del municipio fue en 1916 -, obra que en primera instancia causa admiración y extrañeza...pues a qué horas don Luis fundaba, colonizaba, guaqueaba, viajaba y escribía este monumento histórico, novelistico y folclórico?”.

En el libro de Cifuentes, el autor incluye un apéndice (página 303), que titula “ENTREVISTA” y que es en efecto la que le brinda el doctor Jesús Arango Cano, hijo de Luis Arango Cardona, quien se destacó en el departamento y la región como un prolífico escritor,con más de 50 libros publicados. En la última parte, el economista Arango Cano se refiere a un hecho particular, relacionado con el trabajo lítico (en piedra) de los indígenas prehispánicos del territorio de La Tebaida.

Lo hace con detalles porque además de divulgar y defender la obra de su padre, heredó gran parte de las piezas de cerámica y orfebrería que tenía Arango Cardona. Incluso algunos de los libros de Jesús Arango Cano son referentes a la  temática  de la tipología cerámica y presenta en ellos estupendas fotografías  de las piezas de arcilla. El último párrafo de la entrevista es muy diciente, ante la pregunta de Cifuentes, en el sentido de conocer cuál es el calificativo del trabajo lítico de los indígenas del pasado:

“..El trabajo lítico, aquí es muy elemental,casi todo se reduce a pequeñas hachas en piedra, a picas para moler y dibujos rupestres, de los que sí hay buen número en el departamento. Lo más positivo en lo que respecta al trabajo en piedra en esta fase de la cultura Quimbaya son los petroglifos. Quiero destacar que por el lado del río Espejo, cerca de la finca de Vicente Yepes, por un camino que había hacia Montenegro, logré fotografiar algunas piedras grabadas (como la que aparece en la página)....”.

La foto a la que alude el doctor Arango Cano es la más antigua que se conoce de un petroglifo en el departamento. Es popularmente conocido como “La Piedra del Indio”. En el registro fotográfico aparece Alejandro Arango (uno de sus hermanos) tocando la gran piedra que se encuentra rodeada de agua, con la anotación que había sido “descubierto por ellos en el río Espejo”.

El estudio de los petroglifos se comprende dentro del denominado arte rupestre. El término petroglifo proviene de petros: piedra y gleipheln: grabar. Junto con las pictografías (de pictum: relativo a pintar y grapho: trazar)- por ejemplo las de Chibiriquete - estas evidencias se convierten en las huellas  que dejaron los pueblos prehispánicos, como una materialización perenne de su pensamiento mitologico. El arte rupestre del Quindio se percibe solo  a través de varios petroglifos, muchos de ellos cubiertos por la vegetación en campo abierto o localizados en las orillas de las quebradas. Y, como es el caso de “La Piedra del Indio”, en el propio lecho acuático.

Los petroglifos “son grabados sobre piedra que resultan de golpearla con otras más duras y así se ahonda la superficie deseada, demarcando  rasgos lineales cóncavos. Por lo general las piedras grabadas se encuentran frente a corrientes de agua, por lo que se especula son las señales de desplazamiento de grupos migradores”. En estos términos, el antropólogo Luis Duque Gómez se refiere a los petroglifos, aen su obra escrita titulada “Los Quimbayas “(Imprenta Nacional, Bogotá,1970). Este profesional también anota en su libro que dichas manifestaciones del arte rupestre - en la denominada zona Quimbaya (o Cauca Medio, como ahora se le llama) -  se localizan en el río San Eugenio (Santa Rosa de Cabal), en la hacienda La Cristalina (Pereira) y en el municipio de Dosquebradas. En los últimos tiempos se han encontrado más en municipios del Paisaje Cultural Cafetero del centro del país y también en los que pertenecen al Huila.

En lo que atañe a La Tebaida se debe decir que es el municipio del Quindio que más reportes de hallazgos de petroglifos posee. Además de La Piedra del Indio, en el año 2001 se descubrió otro en el sector del retén de La Herradura, finca Jamaica, llamado “La Piedra de la Familia”. Y años después, otro en cercanías al río Espejo, camino que conduce a Montenegro, denominado Petroglifo de San José.

Los diseños de la Piedra del Indio son antropomorfos y zoomorfos, conservando la correspondencia de formas y figuras que tienen otros petroglifos registrados en el país. La caracterización humana está representada en la parte más amplia de la piedra y corresponde a dos figuras en actitud danzante y portando  lo que se ha interpretado como coronas de plumas en sus cabezas. Esta gráfica fue tomada por la administración cultural de La Tebaida para utilizarla como referente iconográfico, que está impreso en algunos andenes de sus calles, en la reja del monumento a la guaquería en el parque Luis Arango Cardona o Plaza Nueva y en un mural del interior de la Casa de la Cultura. Mientras que en una pequeña superficie de la parte posterior de la piedra  se aprecia  el motivo zoomorfo, con la representación de una salamandra.

Era, a mi juicio, el petroglifo más claro y de figuración más bella del Quindio. En pasado, porque desapareció a finales de 2010, cuando una borrasca lo enterró para siempre, pues se  encontraba en un brazo del río Espejo, sector de Las Chilas y se presume que la fuerza  del agua borró ese tramo, pues estaba  en una orilla, lo que facilitó que muchos estudiantes y grupos de turistas lo conocieran y apreciaran fácilmente sus detalles. Solo quedan  los magníficos testimonios fotográficos que tomamos durante la primera década del siglo XXI, en las visitas académicas que se realizaban. Una gran capa de arena y lodo lo cubre. Como muchos vestigios de piedra que se encuentran cubiertos y enterrados en diferentes partes del Quindio, ellos serán, con una futura etapa de investigación arrqueológica, los que desvelen el pasado de esta región a partir de su análisis iconográfico.

Irónicamente, a pesar de la riqueza arqueológica de La Tebaida, el municipio no quedó incluido dentro del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia. Pero esto no será impedimento para valorar el trabajo desarrollado en el campo cultural y así lo demuestra la excelente exhibición antropológica (áreas de Arqueología y Etnografia indígena) que se encuentra en el interior del Museo de la Quindianidad.



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