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Mundo / JUNIO 09 DE 2024 / 1 mes antes

Claudia Sheinbaum, rompiendo paradigmas

Autor : Diego Arias Serna

Claudia Sheinbaum, rompiendo paradigmas

Plenamente empoderada, Claudia Sheinbaum Pardo, hace historia en México al ser elegida con su doble condición, mujer y científica, para dirigir el futuro de su país.

La alemana Ángela Merkel, física de formación, como la actual electa presidenta de México, fue un ejemplo del acto de gobernar con prudencia y en favor de la población.    

Que en gobernanza el mundo es machista lo dicen las cifras: de todos los países (casi 200), solo 28 mujeres han sido jefes de Estado. Y no es asunto de estos tiempos, siempre ha sido así. Por eso, algunos pensadores han escrito mostrando esa situación, como Asamblea de mujeres, del griego Aristófanes (446-386, a. C.).  Un nanorrelato podría ser: Las mujeres, cansadas de lo mal que los hombres manejaban el Estado, deciden ‘asaltar’ la Asamblea, lugar prohibido para ellas; por eso se disfrazan de hombres. Dirigidas por Proxágora, estaban convencidas de que podían gobernar a Atenas mejor que los hombres. 

En el caso de México, ellas tuvieron que esperar hasta 2024 para acceder a la presidencia. Claudia Sheinbaum, después de triunfar en las elecciones recientes por una mayoría cómoda, se convierte en la décima cuarta mujer latinoamericana electa presidenta. Será la sucesora de Andrés Manuel López Obrador (Amlo), contando con el respaldo del grupo político Morena. Según lo reseña la BBC News Mundo, la mandataria electa, desde muy pequeña se interesó por temas de la ciencia y la política. 

Era natural que tuviese esas inclinaciones, en particular la física, ya que nació en cuna de científicos. El 24 de junio de 1962 vino al mundo en Ciudad de México, siendo sus padres el químico Carlos Sheinbaum, quien además fue empresario, y su madre Annie Pardo, bióloga con título de doctora.  Sus progenitores son de origen judío y perseguidos. Ese hecho, posiblemente, la motivó a vincularse a la política. Además, estudiaron en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), donde militaron en la izquierda. 

La ‘vena’ científica es más marcada por su madre Annie, quien en 2022 recibió el Premio Nacional de Ciencia por sus aportes a la biología celular. Asimismo, el ‘sello’ político fue impreso por sus padres, ya que participaron en el movimiento estudiantil del 68, hecho político que tuvo la inspiración de pensadores como Jean-Paul Sartre, filósofo y escritor francés (1905-1980). Por eso, a la presidenta electa se le conoce como la “hija del 68”.

Presidenta con ‘genes’ científicos y políticos 

Esos genes que heredó Claudia Sheinbaum, se han manifestado en su vida, habiendo estudiado igualmente en la Unam, donde obtuvo el título de física, y, por supuesto, participó en el movimiento estudiantil de ese claustro universitario. En 1987 se casó con el político izquierdista Carlos Ímaz, del Partido de la Revolución Democrática (PDR) y en 1995 se mudaron a California EE. UU., en donde criaron a sus dos hijos. La unión marital duró hasta 2016, cuando se separaron.

En 2023 volvió a casarse con un viejo amor: Jesús María Tarriba, novio que tuvo en la universidad y con quien se reencontró por Facebook. Él también estudió física, tiene ideología cercana a la izquierda y ejerce como funcionario del Banco de México. Claudia creció en Tlalpan, un barrio de clase media-alta del sur de la capital, entre canciones de protesta, reuniones con artistas internacionales y clases de ballet y bombo argentino. Cuenta que desayunaba, almorzaba y cenaba hablando de política, y que iba con sus padres a la cárcel a visitar a sus amigos presos por la militancia.

Desarrolló una personalidad meticulosa, organizada y enérgica, que busca comprobar sus ideas antes de sacar conclusiones y da órdenes sin eufemismos ni rodeos. Entró al mundo de la política cuando Amlo salió electo en el 2000 para la alcaldía de Ciudad de México, y le pidió que se encargara de la Secretaría de Medio Ambiente. La tarea principal que le asignó fue reducir la contaminación y construir el segundo piso de una gran autopista.  

Después de cumplir esas tareas, en 2006 y 2012 fue vocera de las fallidas campañas presidenciales de Amlo. Volvió a ‘saborear’ la victoria en 2015 cuando ella ganó la alcaldía de Tlalpan, zona de Ciudad de México. Cuando Amlo consiguió la presidencia de México en 2018, Claudia logró ser la primera mujer en asumir ese cargo, y seguro que, controlando semejante urbe, (22 millones de habitantes), se preparó para ser la primera presidenta del país. 

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Se balanceó entre la ciencia y la política

Claudia cumplió con la labor encomendada por Amlo: logró disminuir la contaminación y acelerar el tráfico con la construcción de los segundos pisos viales. Además, construyó ciclovías y estuvo implicada en la construcción del metrocable más grande del mundo. Su mandato hizo posible reducir parcialmente la inseguridad. Hay que destacar el manejo de la pandemia, sobre todo enfrentándose a Amlo. Mientras él desestimó los peligros del virus, Sheinbaum prendió las alarmas y logró que Ciudad de México haya tenido la tasa de vacunación más grande a nivel internacional.  

Pero volviendo al 2005, cuando terminó la alcaldía de Amlo, ella volvió a la academia, su otra pasión. Hizo consultoría y formó parte del equipo científico ganador del Nobel de Paz 2007, por su contribución al estudio del cambio climático. Para una física reconocida en la academia internacional, entrar en política no parecía la decisión más cómoda, comenta Diana Alarcón su amiga y asesora, doctora en economía. Explica además: “Pero por eso es que la gente ve que puede confiar en ella, que no va a robar, que hará lo mejor que puede; porque ella no busca el poder por el poder, sino porque tiene un sentido de la responsabilidad frente a la sociedad”. 

La presidenta electa ha protestado también en EE. UU. Por eso, el periódico de la Universidad de Stanford reportó en octubre de 1991 una manifestación contra el neoliberalismo durante una visita del presidente de México de esa época. Una de las líderes de la marcha que aparece en la foto es Claudia Sheinbaum.

Su plan de gobierno contempla “100 pasos para la transformación”, entre ellos están las becas universitarias y escolares, dar pensiones a mujeres dedicadas al cuidado, fortalecer sistemas médicos de diagnóstico y salud mental, construir miles de viviendas y llevar a rango constitucional la paridad salarial de género. A partir del 1 de octubre estará al frente de un país de 130 millones de habitantes, con 36% de pobreza, una extensa frontera con EE. UU., una tasa alta de feminicidios y parcialmente sometido por el crimen organizado. 

¿Quién va a colgar la bandera en la rectoría?

Daniel Pardo, corresponsal de BBC Mundo en México, recordando a Claudia Sheinbaum como activista estudiantil, el 3 de junio 2024 escribió: ¿quién va a colgar la bandera en la rectoría?”, preguntaron los líderes estudiantiles de la Universidad Autónoma de México a la militancia en plena lucha contra el rector Jorge Carpizo, quien promovía el cobro de matrículas en la entidad pública. Era enero de 1987. De la muchedumbre salió una estudiante de física de 24 años. ‘Yo’ – dijo - entre cánticos de “¡huelga, huelga!”. 

Recuerda el citado periodista: “la joven se subió al techo del emblemático edificio, puso el pendón e inauguró una nueva protesta contra el neoliberalismo que, por entonces, en medio de una crisis económica, se afianzaba en México y empezaba a asomarse en la universidad más grande de América Latina. Casi 40 años después, esa vehemente estudiante acaba de ganar las elecciones para la presidencia de México. Se llama Claudia Sheinbaum Pardo. Muchos mexicanos le dicen ‘Claudia’, a secas. Tiene 61 años, dos hijos, una maestría y un doctorado”.

Pardo retoma expresiones de ella: “siempre he sido así, muy aventada”, le dijo sobre aquella protesta al periodista Arturo Cano, quien en 2023 publicó una biografía. “Ya no tanto, ya tengo más responsabilidades”, añadió Sheinbaum. Su colega física Diana Alarcón aclara: “no es que haya dejado de ser rebelde. Es que cambió el lugar donde está, su posición en el movimiento, pero no cambió la convicción que asumió desde muy chiquita de luchar por la gente”. 


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