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Por Ejemplo / MAYO 10 DE 2016 / 8 años antes

BOOK&BILIAS, la literatura de Latinoamérica para el mundo

BOOK&BILIAS, la literatura de Latinoamérica para el mundo

El escritor William Castaño Bedoya nació en una vivienda del barrio El Paraíso de Armenia, en el año de 1959.

¿En qué se encuentra ahora William?

Bueno, son varias cosas. Ahora andamos en un tema bonito con unos escritores latinoamericanos en Miami, tenemos un círculo muy íntimo diría yo, lo llamamos las Book&bilias, porque si las “bugambilias” son flores que nacieron en América Latina y se esparcieron por el mundo entonces Bookambilias es la literatura latinoamericana que llega a todo el planeta.

 

¿Hace cuánto se encuentra en Estados Unidos?

Estoy desde la década de los 80, llevo 30 años allá, haciendo patria, mucho trabajo.

 

¿Qué lo motivó a volver?
Justo estamos mirando para celebrar el cincuentenario del departamento con unas presentaciones de la novela, que esté en algunas librerías y que la gente pueda verla antes de esta importante fecha.

 

Una de esas novelas es Monólogos de Ludovico...
Sí, Ludovico es un experimento lindo, un personaje que descubrí, que tiene unos cuarenta y tantos años y que nació con un extraño síndrome de Down, que lo convierte en un hombre muy limitado psicomotoramente pero pues es fascinante que, desde su interior, logra mostrar la esencia de Ludovico como un personaje que no tiene constrastes, que no hay intermedios, que ve la vida con una actitud diferente, tenemos mucho que aprender de él en los monólogos...

 

La otra novela es Flores para María Sucel...
Es muy diferente, es mi primera novela, aquí hay un personaje mucho más citadino, proletario, con angustias.

 

¿Con angustias?
Sí. Para muchas personas la vida pasa más llena de angustias que de momentos felices, yo considero que la felicidad se va consiguiendo a pedacitos, pero la tristeza, la angustia, son sentimientos que se llevan por mucho tiempo en el ser, por años, eso es Flores para María Sucel, todo eso nace  en el Eje Cafetero, aquí se  consuma el amor, se hace la familia, pero se abandona la tradición y el arraigo por ir a buscar otras cosas.

 

¿Cómo es que llegó a esta historia, hay lugares, contextos que evoquen esta región en su obra?
Sí, me puse muy triste cuando no vi la galería porque el 50 por ciento de la obra transcurre con la vida de aquellos personajes, la cosa política que era muy fuerte, el contraste de la guerra y el tema de Hitler en Europa, el tema de la milicia, en fin, todo ese contexto histórico llega a la galería y sus protagonistas, el trasegar de los personajes allí, toda esa idiosincrasia de esos años 40, 50 y 60, todo está volcado en Flores, eso sí, matizado en una gran ficción porque somos novelistas.

 

¿Y ahora qué sigue como escritor?
Hombre, el trasfondos de mi vida ha sido siempre la publicidad y el mercadeo, que me ha llevado a ser muy organizado y pragmático en la parte de planificación estratégica, tanto así que en este momento tengo programados dos proyectos literarios que van después de Ludovico y después de Flores para María Sucel, que  ya tengo esquematizados, los perfiles, personajes, situaciones y ya estoy dominando el discurso de esas obras.

 

Y siempre leyendo...
Sí, yo me acuerdo que en ese tiempo nosotros devorábamos el Círculo de Lectores, el último Nobel, todo lo que pedíamos, no había criterio de escogencia, recuerdo que yo les decía “hombre, tráeme este que se ve como bueno” y lo sabía porque leía la pequeña reseña del catálogo, pero uno se va haciendo escritor a través de la lectura.

 

¿Desde hace cuándo está en la escritura?
Yo creo que desde toda la vida, desde que cuando estaba chiquito que escribía en los cuadernos de 50 hojas con un lápiz, después me enganché muy fuerte en mi bachillerato en Bogotá, siempre con un profesor paisa que si me lee aquí le mando un gran saludo y es Juan Fernando Parra Gallego de Marinilla, él, a un grupo pequeño de estudiantes, que eran junto a mí los buenos de la clase, nos impregnó la literatura, hablábamos de literatura, era muy rico para nosotros que estábamos tan jóvenes. Pero empecé a escribir con fundamento cuando me metí en el tema de Flores para María Sucel.

 

Usted nació en Armenia, pero ¿cómo fue su historia antes de irse para Estados Unidos?
Nací en Armenia el 7 de septiembre de 1959 en una casita del barrio El Paraíso. En Armenia mis padres nos sacaron del Quindío por causas que tenían muy justificadas en el año 66, o sea, de 6 años me fui, de esa época se me vienen muchas figuras, más que todo imágenes, que se recrean después en Flores a manera de ficciones, pero por supuesto que hubo mucha investigación.

 

¿Y luego qué?
Luego vamos para Bogotá, muy hostil en esos años, ese día que llegamos estaba lloviendo mucho, un día gris y frío, ese Bogotá lo vuelve a uno en un proletariado sempiterno, aunque a uno la edad lo va llevando por la adolescencia, madurándolo y pues luego me tocó despedirme de mis viejos. Y ya después todo continuó hasta los 80 que me fui para Estados Unidos.

 

Por David Vasco


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