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Por Ejemplo / JUNIO 15 DE 2016 / 7 años antes

Informar del suicidio ¿decisión del medio o petición del lector?

Informar del suicidio ¿decisión del medio  o petición del lector?

Se ganó el premio Colibrí por su aporte a la paz.

En 1774, Johann Wolfgang von Goethe publicó lo que sería la primera asociación entre el suicidio y los medios de comunicación, un libro titulado Las Penas del Joven Werther. En la obra, el protagonista se dispara luego de un amor infortunado. 

Poco después de su publicación, se informó que muchos hombres jóvenes usaron el mismo método para cometer suicidio, lo que resultó en la prohibición del ejemplar en varios lugares. De ahí el término “Efecto Werther” usado en la literatura técnica para designar la imitación en los suicidios.

De acuerdo con Philips D.P., en su escrito ‘La agrupación de los suicidios de adolescentes después de las noticias de televisión sobre este’, el grado de publicidad dado a la historia de un suicidio está directamente correlacionado con el número de suicidios posteriores. Los casos de suicidio involucrando celebridades han tenido un impacto particularmente fuerte.

Con el objetivo de orientar a los medios de comunicación del Quindío sobre cómo informar acerca de la muerte autoinfligida, la periodista Fernanda Sánchez Jaramillo dictó un taller sobre ‘Prevención del suicidio: un instrumento para profesionales de los medios de comunicación’. Un tema ya abordado por la Organización Mundial para la Salud, OMS, en un documento que hizo parte de Supre, iniciativa mundial para la prevención del suicidio. 

Sánchez Jaramillo nació en Manizales. Es egresada de la universidad de La Sabana, tiene maestría en relaciones internacionales de la universidad Javeriana y estudió trabajo social en Vancouver, donde se desempeñó como trabajadora comunitaria con habitantes de calle con adicciones, enfermedades mentales, y/o en situación de prostitución.   

Escribió siete libros del premio Cafam a la mujer, esa fue su motivación para estudiar trabajo social, ya que como periodista “sentía que hacía una entrevista o iba a un lugar y estaba utilizando a la gente para contar una historia y los dejaba ir con su problema”. 

Durante 7 años hizo eso, hasta que a través del estudio empezó a acercarse un poco a las problemáticas de la gente. Actualmente, estudia derecho en la universidad Santo Tomás. 

 

Sobre los hechos que se desatan luego de una noticia 'mal informada', ¿está confirmado que son producto de la publicación o es una situación de casualidad?
Son estudios comprobados que establecieron la relación entre un suicidio cubierto de manera inapropiada y el incremento, no necesariamente del número de suicidios, aunque también importa, sino la imitación del método.

Lo que quiere decir que si en ese momento,  alguien está pensando en suicidarse y se encuentra con la información, lo hará de esa manera. Es una imitación del método, derivado del grado de detalle en que los periodistas redactan el hecho. 

 

¿Cuál sería la forma correcta de presentar el caso?
Hay que plantear desde el primer momento, qué tan pertinente es publicar ese hecho. En Colombia no existe un manual de estilo en el que se den las pautas de cómo manejar el caso.

Lo que se pide, no es que el periodista se calle, sino que maneje con cautela y ética la información, de manera que no es necesario decir el nombre, ni sacar fotografías morbosas. Ni tampoco  ubicar el lugar donde vivía, porque esa persona deja unos sobrevivientes, que están en un proceso de duelo.

Un periodismo responsable cuenta el hecho, pero estableciendo un punto de equilibrio. Matizar la información de manera que el resultado no sea exagerado ni que se sobredimensione el hecho, y visibilizar recursos en los que quien piense en suicidarse pueda acudir a ellos y desista de la idea.

 

¿Desde cuándo el suicidio se planteó como una noticia judicial?
No lo sé, pero lo que sí sé, es que es inapropiado. La pregunta es cuándo es necesario hacer esa construcción de un evento y presentarlo como un crimen.

Aquí no tenemos ese problema que hay en países como Canadá donde, si esa persona sobrevive, se inicia un proceso contra ella. 

 

A nivel mundial existe una manera morbosa de interpretar o percibir las noticias violentas, esto hace, que los periodistas tengan que entrar en detalle para de alguna manera satisfacer a la audiencia, dándole lo que pide. Luego, existe la contradictoria situación en que ellos mismos, juzgan el reporte, pero de no hacerlo así, la polémica sería peor. Así que el periodista entra en el debate entre “amarillista” o “mediocre”, título que la misma ciudadanía les da. Entonces, ¿a quién se puede culpar de sensacionalista, a los medios o a los lectores?
Es de las dos partes, porque estoy segura de que hay gente a la que ese tipo de morbo no le parece saludable. Hemos acostumbrado a la audiencia a ese tipo de noticias y entonces es lo que esperan ver.

Es que informar responsablemente no significa informar de manera aburrida, se puede hacer desde un lugar de enunciación y representación que involucra todo el hecho, pero de otra manera que termina siendo educativa.

 

¿Se puede llegar al punto en el que se informe de manera ética, y la audiencia esté satisfecha, y se elimine aquel concepto de “las noticias están buenas” (cuando hay un índice de violencia considerablemente alto)?
Sé que no es un reto fácil, pero se puede lograr, hay que dar constantemente ese debate.  Hay que mostrarle a la gente, que ellos también pueden actuar con ética.

Y si los comentarios que ellos hacen son hirietes o malintencionados, se pueden eliminar, no es censura. Es responsabilidad nuestra eliminarlo y explicar por qué.

 

¿Qué porcentaje de culpabilidad tienen los medios de un suicidio?
No lo pondría en esos términos, no te podría decir que son culpables. Más bien plantearía,  cómo pueden contribuir a la prevención de un suicidio, el estudio  comprueba que la manera sensacionalista de publicar este hecho, ha desatado la imitación del mismo. 

Hay una responsabilidad en la prevención, hay que tener en cuenta que antes de publicar una noticia, hay poblaciones vulnerables que pueden imitar el hecho. Plantear entonces ¿cómo manejar la información, que no sea un agente incentivador, ni una alternativa para acabar con la vida.   

 

Por Lily Dayana Restrepo Núñez


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