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Por Ejemplo / AGOSTO 27 DE 2023 / 7 meses antes

Me encontré en la vida con … Narciso Rafael Vargas Gaviria

Autor : Gabriel Echeverri González

Me encontré en la vida con … Narciso Rafael Vargas Gaviria

Narciso Rafael Vargas Gaviria.

Narciso Rafael Vargas Gaviria, poeta y pedagogo nacido en 1913 en Aguadas, dejó una rica herencia literaria y una destacada labor docente.

Reputado poeta, pedagogo y maestro nacido el 26 de junio de 1913 en Aguadas y fallecido el 17 de enero de 1974, en Filandia, sus padres los patricios Juan Bautista Vargas Gómez y Delfina Gaviria Hurtado, en dicho hogar nacieron diez hijos: dos hijos fallecidos a temprana edad: Antonio José y Rosalía que partió apenas con veinte años, sus restantes ocho hijos: Juan, Narciso, Margoth, Samuel, Matilde, Delfina, Julia, Carlos y Josefina.

Narciso cursó sus estudios primarios en Aguadas y concluyó bachillerato en Palmira a donde se había trasladado su familia, se gradúo en la Universidad del Valle en literatura periodística.

Contrajo matrimonio con la distinguida señora Ana Celia Muriel Hoyos, oriunda de la conocida vereda Bambuco de Filandia, el 7 de octubre de 1950, ceremonia celebrada en la iglesia de la Inmaculada concepción de la Colina Iluminada. En dicha unión nacieron seis hijos: Nubia, poeta; Juan Antonio quien vive en los Estados Unidos, tres hijos; Luis Fernando, residenciado en Pereira, tres hijos; Javier Nicolás, contador público, tres hijos; Melba Inés, una hija y Eduardo tres hijos.

Pedagogo de todas las horas.

Empezó a sobresalir en la docencia como director de la escuela rural de Jamundí, Inspector local de educación de dicha localidad; fue maestro de escuela en Belén de Umbría y claro, en su ciudad natal. En Robles- Cauca- fue maestro de la Negra Grande de Colombia, Leonor González Mina, quién al cabo de los años le agradeció con emoción a su maestro de escuela por su estupenda formación. Incursionó de igual manera en la escuela de Pijao como director, en Armenia y en la vereda El Paraíso de Quimbaya.

Poeta di paso.

Inspirado vate de bellos versos, un avivato le prometió publicar sus poemas y numerosos ensayos, en la ciudad de Calarcá, pero el sujeto se esfumó con su obra, hasta el día de hoy; por fortuna su familia y su hija la poeta Nubia Vargas, guardan algunos textos inéditos que he conocido, y que reposan en su bella casa museo en la calle del tiempo detenido, en Filandia, una maravillosa obra de arte.

Utilizando el seudónimo de Olimpo del Río, Narciso escribió un poemario que denominó Lira Rota, en  algunos de sus poemas,  dice así :” (…) Esta noche no os traigo poesía; / esta noche mi lira destemplada/ solo sabe una fúnebre salmodia. / Un madrigal muy triste, una cantata / que tiene notas de pianola enferma/ quejidos de violín, silbos de flauta, / retumbos de bombarda enronquecida / y gemidores dejos de guitarra / Tan triste como el canto de la brisa/ que se queja de noche entre las ramas;/ como el susurro de las hojas secas, / (…)”

Un poeta de sonoras musicalidades, lector destacado e intelectual de amplios conocimientos literarios, que con su pluma encantada tocó las profundidades del alma enamorada, como en su poema Vesperal “(…) ¡La tarde ha muerto! / Plácida y serena / tiene la noche de nostalgias llenas / Un recuerdo nos trae entre un manto / una historia quizá llena de encanto/ campanean las horas solitarias / en un viejo reloj enmohecido / pidiendo para mi alma una plegaria/ y dar descanso al pecho adolorido”.

Con motivo de la celebración del centenario del ilustre aguadeño, el notable escritor y Antropólogo Roberto Restrepo Ramírez, escribió entre otras cosas: “(…)  En su centenario el municipio de Filandia lo recuerda y desempolva sus cuitas y recuerdos en honor a su memoria. La primera mención histórica, que conserva la prueba fehaciente, está en la casa familiar del pueblo. Se trata de un metate indígena prehispánico y de un pilón del siglo XIX que su padre colocó celosamente en las mulas y que además relatan las peripecias de su viaje, como muchos emprendidos por sus abuelos y colonos. En este caso, salían de su “solar nativo” como Narciso llamó a su ciudad natal, Aguadas. En medio de jornadas intensas de muladas y bueyadas, llegaron al Quindío aquellos testimonios   de piedra junto con los sueños para comenzar una nueva vida. Ambos objetos se conservan con mucho celo porque son la única referencia de la tierra de sus antepasados (…)” (1).

El día de las Américas 

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Con enorme entusiasmo propio de sus magníficas condiciones escolares, comenzó la celebración del día de las Américas- 14 de abril de cada año-  y para tal efecto, concitó embajadas y legaciones diplomáticas, con un despliegue que significaba la consecución de insignias de los países representados- himnos y banderas-; eran eventos singulares y representativos que, en cada escuela o colegio, el profesor Narciso dirigía con sobrado entusiasmo, con el apoyo de toda la comunidad. En los archivos de su casa-museo, se observan comunicaciones enviadas a presidentes y ministros de Educación, con sus correspondientes respuestas positivas.

La casa - museo

Como señalé precedentemente. Al terminar la calle del tiempo detenido, cerca del hospital mental, se encuentra la bella casa donde vivió el poeta y su familia, convertida hoy en una hermosa casa que alberga la mayoría de los escritos inéditos, reliquias familiares y antigüedades, maravillosos recuerdos que deben mirarse con detenimiento y atención. Jorge Valbuena- un ilustre visitante- destacó después de su visita en febrero de 2014: “Gracias por este inolvidable recuerdo querida Nubia Vargas Muriel. Fue hermoso tener la oportunidad de conocer este lugar, que es ‘hogar’ en todo el sentido de la palabra, con esa permanencia en el tiempo que va dejando el amor verdadero. Allí entre estos zaguanes, ventanas, corredores y suspiros permanece también la obra de un gran poeta: Narciso Vargas Gaviria, quien dejó en cuadernos y manuscritos literatura de valiosa profundidad (…)”; no es el único que ha dejado su impresión sobre la casa monumento, visitantes de todos los lugares se han maravillado con la vida y la obra de un  gran colombiano y varias placas testimonian la existencia del gran aguadeño.

Reconocimientos

Varios países e instituciones destacaron su labor cívica, el fervor por la fecha de las Américas, con numerosas comunicaciones de presidentes y ministros de Educación, no lo fue menos de los concejos municipales, alcaldes y gobernadores.

Debo confesar mi alegría personal al conocer la corta pero valiosa existencia del destacado maestro de Aguadas, padre de familia ejemplar y amantísimo, singular maestro a quien sus alumnos consideraban como su segundo padre, una existencia valiosa que al casarse con una bella filandeña de la vereda Bambuco, sentó sus reales en la colina iluminada, en el bello Quindío que tanto amaba.

Narciso Rafael Vargas Gaviria simboliza una de las voces poéticas más representativas del llamado Viejo Caldas, un valioso ser humano que levantó una familia ejemplar, que se entregó con vocación pedagógica a sus alumnos en diferentes instituciones, un poeta luminoso que ha dejado una obra vastísima inédita.

Con la especial colaboración de su hija la poeta Nubia Vargas, el apoyo del gran amigo, escritor y académico Roberto Restrepo Ramírez, presento al público lector la semblanza de un ciudadano que con notable esfuerzo levantó su hermosa familia, educó múltiples estudiantes y le cantó a su patria con el verso encendido de un gran poeta.

1) Restrepo Ramírez, Roberto. 30-06-2013. 


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