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Por Ejemplo / JUNIO 10 DE 2016 / 7 años antes

"Mi vida se estaba acabando por atender las exigencias del mundo"

“Mi vida se estaba acabando por atender las exigencias del mundo”

Juan Manuel Correal, ‘Papuchis’. En el año 2009 sufrió un derrame cerebral, luego de superarlo se dedicó a dictar conferencias de superación personal.

Juan Manuel Correal fue conocido como ‘Papuchis’ en la década de los 90, cuando era una de las máximas figuras de la radio juvenil nacional.

El periodista lleva 25 años realizando programas en radio y televisión. Además ha participado en múltiples proyectos de entretenimiento con cargos de actor, creativo y presentador. Tras superar un derrame cerebral en el 2009, el locutor decidió dictar conferencias de motivación personal, donde narra su experiencia.

LA CRÓNICA DEL QUINDÍO habló con él, en el marco del primer Encuentro de Bienestar Docente que se realizó en Armenia, donde Correal hizo reír y reflexionar a maestros de la ciudad con la charla 'El que ríe de último, rinde mejor'.

 

¿Cómo era su vida antes de que surgiera la enfermedad?
Vivía de una manera precipitada, atendiendo todas las exigencias del mundo. Tenía esa necesidad de conseguir el éxito y sostenerlo. Quería tener más y alcanzar posiciones. Yo corría esa carrera por el triunfo que creemos que es la vida. Ese tipo de situaciones nos lleva a vivir sobrecargados de ocupaciones, la máquina del pensamiento se cansa y uno no para.

A todo eso, se sumó una sobrecarga emocional de dolor y de pena, por querer resolver el cáncer de mi padre, ahí hubo un colapso. Eso es lo que le pasa a la gente en el mundo, por eso también hay depresión, ocurren infartos y aparecen las migrañas. Todas esas son advertencias que el cuerpo nos da y no les paramos bolas, por eso nos caemos.

 

¿Cómo pasó 'Papuchis' de las cabinas de radio a los escenarios?
En el 2009 me estaba muriendo por cuenta de un derrame cerebral. El paseo de mi vida se estaba terminado en la mitad por atender todas exigencias del mundo. Dios me dio el milagro de no morir y de recuperar el habla un año después. Allí entendí que esto me había pasado por una razón, debía hacer lo que hago ahora a través de esta plataforma de comunicación que son los libros, las conferencias, los programas de televisión y los de radio.

 

¿Cuál fue su actitud en ese momento?
Nunca me rendí, siempre asumí una actitud de victoria frente a la adversidad. Tenía la seguridad de que lo que Dios me había dicho cuando me estaba muriendo era que todo estaba bien y esa promesa se cumplió. No morí, recuperé el habla y el trabajo. Todo se cayó de la mesa menos la fe, la buena actitud y una sonrisa, con esos tres pilares decidí salir adelante y ver cómo todo se restauraba. Me di cuenta que Dios puso unos cuantos elementos en la mesa, suficientes para conformar la felicidad. Estos son la espiritualidad, la salud, el trabajo, y el amor.

 

¿Qué metodología utiliza para que la gente se conecte con sus palabras?
Lo más fuerte es abrir el baúl de cada persona, que está lleno de emociones, de circunstancias, de chécheres. El problema es que creemos que son tesoros y en realidad estamos guardando el pasado, lo conservamos como si tuviéramos que cargar con él al hombro y cada vez le ponemos más cargas.

Por eso yo en la conferencia les entrego la llave de ese cofre, que es la risa. Así recuperan la alegría, vacían ese baúl, se liberan de esas emociones que no les pertenecen ahora porque están viviendo un presente. De esa manera restauran la alegría y la felicidad para siempre y vuelven a ser niños, porque ellos no tienen el baúl lleno porque están ocupados siendo lo que son.

 

En los últimos meses se han presentado varios suicidios en el Quindío, ¿por qué cree que ocurren?
Cuando pasan estas cosas es porque hay un vacío en la persona, por eso hay que identificar de dónde proviene. Muchas veces esas situaciones vienen de una carencia en el hogar, por eso yo invito a los padres a llenar de amor su vida en familia. Un hogar puede dividirse cuando una relación no funciona, sin embargo el amor que se dé entre unos y otros puede ayudar a salvar una vida.

 

¿Qué mensaje le enviaría a las personas que han pensado en quitarse la vida?
Cada individuo tiene un proceso, una misión, y tiene 85 años en promedio para cumplirla. Los invito a dejar huella a su paso, a ser felices para disfrutar el paseo de la vida, para trascender como personas y eso se logra sirviendo, llenándose de amor, es decir identificando los vacíos.

 

¿De qué habla en sus libros Sonríe todo está bien y La escalera al cielo?
Las dos obras unifican nuestro mensaje que tiende a ser constructivo y edificante para la gente. Además proporcionan herramientas que nos hacen entender que la vida es elemental y que la felicidad no depende de nada ni de nadie, porque es un conjunto de valores como el amor, el perdón, la reflexión, la meditación, la familia y las sonrisas. Eso no se compra por libras ni por kilos, sino que los tenemos con nosotros, pero debemos hacer uso de ellos.

 

¿Qué cree que significa el rumbo que tomó su vida?
Aunque empecé jugando a divertirme en la radio y eso me trajo muchas experiencias y momentos bonitos, hoy estoy experimentado un tiempo en mi vida que me tiene muy completo. Siento que estoy cumpliendo alguna misión, quizá con todo lo aprendido durante tantos años, ahora fusiono la radio con la televisión, con las conferencias y los libros. Pero todo se envolvió en un mensaje constructivo al que le llamamos ‘Sonríe todo está bien’.

 

 

Por Natalia Delgado Arango


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