Región / NOVIEMBRE 30 DE 2020 / 1 mes antes

Alejandro Salgado y la palabra que canta humanidad

Autor : Juan Felipe Gómez

Alejandro Salgado y la palabra que canta humanidad

Este artista circasiano, en la búsqueda de rescatar el lenguaje de sus ancestros, ha venido construyendo un repertorio de singular raigambre popular. Foto : Fotografía Alejandro Salgado (Cortesía Sergio Vejarano)

El sombrero y el cincho de cabuya para terciarse la guitarra no son meros accesorios en la indumentaria del cantautor Alejandro Salgado. 

Ver a este circasiano de 28 años, aperado con 2 elementos propios del quehacer campesino, nos da una idea de dónde tiene puestos sus intereses como creador. En la búsqueda de rescatar el lenguaje de sus ancestros, ha venido construyendo un repertorio de singular raigambre popular, donde relucen también la crítica social y el humor. 

“El objetivo principal es enaltecer el lenguaje con el que yo me crié, que me ofrendaron mis abuelos, porque yo soy orgullosamente agrodescendiente», dice Alejandro sobre su propuesta musical que tiene al ‘Municipio Libre del Quindío’ como su nicho, el lugar donde se ha forjado como “artista comunitario”, como también le gusta denominarse.

Tiene la convicción de no querer irse por las muchas bondades que ofrece el territorio, pero también es consciente de las limitaciones. “Yo he hecho de Circasia mi paraíso, mi hogar, pero también mi zona de confort. Yo no me quiero ir de acá, porque acá bien o mal sobrevivo, casi todo mundo me conoce. Sí siento que hay muchas falencias de la administración frente a los temas y procesos culturales que inciten a la juventud a quererse inclinar por el arte, no veo un respaldo suficiente”. 

Territorio fértil para la creación, “criadero de artistas”, como lo nombra Alejandro, Circasia padece sin embargo la misma precariedad de todo el departamento en cuanto a los circuitos, escenarios y apoyos oficiales para que los músicos puedan desarrollar sus propuestas dignamente. “Si un artista circasiano no se muestra en la calle como lo hago yo, es difícil que sobreviva con su arte”. 

De lo anterior se deriva ‘el rebusque’ como un modo de sobrevivencia y del que Alejandro se valió para darle nombre al conjunto que integró junto a Jairo Andrés Giraldo y Mario Hernández, y con el que ha retomado las presentaciones en vivo en locales del municipio después de varios meses de quietud por cuenta de la cuarentena. Con un variado repertorio de versiones para bailar y disfrutar, El Rebusque es una opción de subsistencia para sus integrantes, y pura ‘gozadera’ para el público. 

Pero la faceta más interesante de Salgado, sin duda, es la de compositor e interprete solista. Atraído inicialmente por la estética de los instrumentos, fue descubriendo poco a poco su capacidad creativa “En un tiempo estaba aprendiendo escultura y orfebrería, y me gustaba el manejo de los cortes de la madera, me gustaban las guitarras por el boquete, me parecía bonito el corte, hasta que un familiar me regaló en un diciembre $100.000 con los que me compré mi primera guitarra. La compré por su estética, por decoración. Pero ya teniéndola me dio por empezar a tocar, e inmediatamente supe que yo era creador, que no iba a ser un virtuoso en la ejecución del instrumento, pero sí tenía una capacidad de creación inmediata”. 

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La chispa creativa ha fructificado en canciones que, interpretadas en recitales o grabadas y puestas a circular en redes sociales, han alcanzado una notable aceptación. 

“Quiero tener con usted / un niño y una niñita / pa’ que aprendan a correr / mientras suben montañitas”, canta en la entrañable historia de amor campesino de Diástole, la composición que, en buena medida, lo dio a conocer. 

En El arrejuntamiento el amor montañero encuentra otra cumbre de exaltación con versos juguetones y directos. Alejandro la define como “la radiografía de lo que es un matrimonio campesino colombiano, de cómo se sostiene el amor en los barrotes de la necesidad”. “Por si quiere la muchacha / rejuntarse pa’ vivir / alquilamos una chagra / y le sembramos maíz”. 

La postura crítica e irónica alcanzó un máximo punto de expresión cuando en el 2019, en momentos de efervescencia electoral, Alejandro puso a circular el video de la canción El yingle, un hilarante retrato de la mezquindad y la corrupción de quienes aspiran a los cargos de elección popular. 

“Usted que toma fotos buenas / venga y me hace un retrato,/ que si gano en elecciones le tiro un contrato. / Tómeme una foto así, / con esta gente pobre / pa’ que comenten en Face: / eso si es un buen hombre”.  

También el 2019 lo vio embarcarse en otro proyecto como opción laboral y que le permitió explorar otras posibilidades con la música. Junto al promotor de lectura Edward Bedoya montaron el dueto Cuentarriando, propuesta creativa para integrar la animación a la lectura y la música. Entre agosto y septiembre recorrieron los 12 municipios del departamento acompañando las bibliotecas públicas como parte del proyecto Jornadas Comunitarias de Lectura, Escritura y Oralidad. 

“El aporte de Alejandro al proyecto Cuentarriando es de chispa, de magia, logra acoplar fácilmente la música y las letras de sus canciones a los cuentos que yo generalmente comparto en una presentación. Es un artista muy completo, nos complementamos muy bien”, comenta Edward.   

Otro importante paso en su periplo creativo ha sido la composición de la banda sonora del documental Sagrado, de José Eugenio Montoya. Las canciones Hecho de selva” y Sagrado constituyen grandes logros en cuanto lo sonoro, lo instrumental y la exigencia del lenguaje.

Como para todo el sector cultural, y para los músicos en particular, para Alejandro Salgado este año no ha sido fácil. Con la convicción de no hacer otra cosa de trabajo que no sea artística, Alejandro ha tenido que sortear las mismas dificultades que decenas de músicos para quienes la presencialidad y el público son esenciales. Aunque poco a poco se van abriendo las opciones para tocar en vivo, no es fácil salir del letargo y retomar la dinámica de los conciertos.  

Vendrán por supuesto mejores tiempos y Alejandro ya tiene planes en mente: “Quiero grabar, hacer producción de audio y video en vivo. Ahora estoy en la casa escribiendo, nunca puedo parar de crear”.

 Del confinamiento, y con la consciencia de que la postura humana es en lo que más debemos reflexionar con motivo de la crisis de la pandemia, salió la canción Raza, color, humanidad, la cual espera grabar en vivo para llevarle al público versos como: “Soy de color humanidad / Yo tengo la raza de una noche / y de una aurora boreal. / Tengo por bandera mi verdad, / como miedo mi silencio / y mi objetivo siempre es crecer… / Dame tu mano / y ayúdame a levantar / muéstrame tu cielo / que yo también quiero aprender a volar”.  

En el decir y en el cantar de Alejandro está el pulso de la sabiduría popular. Con su palabra y su guitarra tiene mucho para decirnos sobre el campo y la humanidad. 

*Contenido realizado como parte del proyecto “Voces y notas emergentes: una década de nuevos sonidos en la música del Quindío”, ganador de la Beca de crítica cultural y creativa del Programa de Estímulos del Ministerio de Cultura 2020.   

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