Región / JULIO 07 DE 2009 / 12 años antes

Crisis por déficit de $600 millones en el hospital Mental de Filandia

 Crisis por déficit de $600 millones en el hospital Mental de Filandia

Funcionarios y usuarios del Hospital Mental se ubicaron a las afueras de la gobernación con el fin de obtener respuestas por parte de la administración.

Incumplimiento en el pago de salarios, cierre de unidad de siquiatría en Armenia y falta de medicamentos son algunas de las dificultades que atraviesa la institución.

Al revelar un déficit de por lo menos 600 millones de pesos, Luis Alberto Castaño Sanz, gerente del hospital mental de Filandia, explicó a los medios de comunicación la crisis actual que atraviesa la institución.
Incumplimiento en el pago de salarios, cierre de la sede de siquiatría en el hospital San Juan de Dios de Armenia y deficiencia en la entrega de medicamentos son algunas de las problemáticas con las que carga actualmente la entidad.
“Con la junta directiva y funcionarios dimos alternativas inmediatas como fortalecer el recurso humano, la consulta externa, servicios ambulatorios y adecuar las áreas que hay en consulta externa inmediatamente para mejorar la atención, eso en cuanto a infraestructura. Segundo, nosotros necesitamos recursos a corto plazo para poder subsanar la dificultad en cuanto a la deuda que tenemos con los funcionarios de planta y de contrato, además de la alimentación de los pacientes que es algo muy importante porque se le debe a los proveedores”, aseveró el doctor Castaño Sanz.

Asimismo, recalcó que aunque el cierre del área del sexto piso en el San Juan se dio por petición del gerente del mismo, la incapacidad presupuestal para seguir sosteniéndola hubiera ocasionado una disposición similar.
Expresó: “Esta decisión ha generado todo tipo de incomodidades para los pacientes y sus familias. Ahora ellos deberán desplazarse hasta Filandia para hospitalizarlos o conseguir que sean atendidos por un especialista. El pasaje de ida y vuelta cuesta 6 mil pesos y muchas veces no tenían ni para dirigirse al norte de la ciudad”.

De igual manera, la siquiatra Ana María Cano manifestó que el 70% de internos es de Armenia y el otro 30% hace parte de los demás municipios quindianos. “Es evidente que son muchos los que deberán viajar. Pero las localidades son todavía más perjudicadas porque sus hospitales de primer nivel no están en capacidad de atender estos casos y tampoco pueden enviarlos al hospital de Armenia porque no serán atendidos ya que con anterioridad fueron notificados de la decisión tomada por la institución”.

“Cerraron las puertas a este servicio y eso nos afecta mucho porque permanentemente nos están llamando a preguntar dónde los ubican, porque es indispensable evitar el ‘paseo de la muerte’. Estamos tratando de hallar una solución y hemos planteado poder atenderlos en urgencias del San Juan colocando nosotros el recurso humano especializado de siquiatría para valorarlo y definir si necesita hospitalización o simplemente lo podemos atender y manejarlo de manera ambulatoria por consulta externa”, explicó el funcionario.

A la fecha el déficit está cercano a los 600 millones de pesos en lo que va corrido del año y por su parte la deuda del Instituto Seccional de Salud del Quindío, Issq, según el gerente, es de “aproximadamente $174 millones de un convenio. Además están los recursos que tienen que ver con la población desplazada que a la fecha están facturados en 16 millones de pesos y algunos que adicionalmente podría reconocer en facturación aproximados a los 560 millones de pesos”.
Integrantes de la junta evidenciaron su preocupación por el futuro de la salud mental que cada día pierde mayor interés por parte de la administración departamental.

Funcionarios y usuarios protestaron

Frente a esta evidente dificultad que pasa el hospital mental de Filandia, empleados y usuarios que se ven afectados llegaron desde muy temprano a las afueras de la gobernación del Quindío con el fin de protestar por la falta de garantías.
Dos, tres y hasta cuatro meses de salarios le deben a los funcionarios de planta y contratistas que a pesar de la crisis han seguido al frente de sus funciones por el bien de la comunidad. “Tienen todo el derecho de quejarse porque aunque no reciben pago desde hace varios meses, la mayoría deben viajar desde otros municipios hasta la institución, lo que genera mayores gastos para ellos”, afirmó Luis Alberto Castaño Sanz, gerente del hospital.

Agregó que es indispensable que se tomen medidas inmediatas sobre este tema, ya que el recurso humano es indispensable a la hora de ofrecer un buen servicio.
Entre tanto, la falta de medicamentos es una más de las problemáticas, por lo que los usuarios no se hicieron esperar en esta manifestación. “No hay la droga y no tenemos urgencias porque ahora están en Filandia. Cuando vamos a la gobernación por la orden de los medicamentos nos mandan para la ARS en mi caso Asmet Salud, de ahí para el hospital y luego para la ARS y finalmente nos toca ir a la defensoría o personería para entablar un derecho de petición o una tutela para reclamar los medicamentos porque no los dan”, dijo Cristóbal Sandoval González, usuario.

Es por ello que la interrupción de los tratamientos ha ocasionado una rehospitalización y recaídas de los enfermos que deberían estar completamente recuperados.
Por tal razón, realizan una serie de reuniones donde pacientes, familiares, funcionarios y población civil podrán acudir con el fin de protestar y exponer soluciones. “El 1 de agosto se realizará la segunda a las 10:00 a.m. en las instalaciones del antiguo Seguro Social del sur”, aseguró Sandoval González.


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