Región / OCTUBRE 19 DE 2021 / 1 mes antes

La travesía para entrar o salir de El Cinabrio

Autor : Gustavo Ossa García

La travesía para entrar o salir de El Cinabrio

En videos han quedado consignados momentos críticos donde los vehículos quedan atascados en el fango.

Habitantes de la zona rural de Pijao solicitan el arreglo de la única vía que los comunica con el pueblo. 

Las vías que comunican a la vereda El Cinabrio con el resto de red terciaria de carreteras de Pijao están en mal estado. El invierno y la falta de mantenimiento preventivo y correctivo han hecho que se conviertan en lodazales, por los cuales deben atravesar cerca de 11 familias que viven en el sector y que se dedican a la agricultura. 

Pijao es uno de los municipios cordilleranos del Quindío, allí se produce uno de los cafés más apetecidos, pero, a causa del mal estado de las vías estas cerezas rojas de los árboles se están quedando en el suelo, a pesar de ser uno de los granos más cotizados en el departamento.

Para llegar a El Cinabrio hay que llegar hasta el casco urbano de Pijao, luego tomar la vía a La Maizena y conducir por una vía por casi 2 horas. Es un terreno agreste, no apto para vehículos livianos, pues solo llegan aquellos que tienen doble tracción, de lo contrario las ruedas se quedarían atascadas entre el barro.

Luz Janeth Rivera Restrepo es la presidenta junta de acción comunal vereda, cuenta que han sido insistentes con las administraciones municipal y departamental pidiendo que los escuchen en aras de recuperar el camino y que, además, les construyan cunetas y bateas, pues cada que hay una temporada prolongada de lluvias los arreglos, que los propios residentes de la zona hacen son borrados por el caudal de aguas lluvias que no encuentran camino para filtrarse.

“El invierno ha sido crítico. El alcalde a veces nos contesta y nos dice que van a ayudarnos, pero hasta el momento esto no ha pasado. Si sigue lloviendo vamos a quedar incomunicados. Tenemos personas de la tercera edad y no tenemos como sacarlas de la zona en caso de que se enfermen”, advirtió. 

Manifestó que en uno de los puntos más críticos trataron de hacer un muro de contención con llantas usadas, pero ante la inestabilidad del terreno el improvisado muro se cayó y la vía quedó con el mismo riesgo. 

En El Cinabrio se siembra café, plátano, aunque también hay algunos predios dedicados a la ganadería. Recientemente algunas fincas entraron a la siembra de aguacate, pero todas estas actividades productivas se ven afectadas por el pésimo estado de las carreteras. 

En el olvido

En tal sentido, Jhon Faber Rodríguez Muñoz, habitante de la misma vereda, manifestó: “Estas vías están en mal estado porque las administraciones nos tienen olvidados. Hay tiempos en los que es imposible salir del sector. Entre la misma comunidad y dueños de fincas hemos buscado arreglar, pero el invierno acaba con lo poco que uno hace en un día”.

Por su parte, Nelys Orley Gómez Raigozo, trabajadora de una finca de la zona, dijo que es muy difícil salir de la zona para asistir a una cita médica. 

“A uno le toca rezar para no irse a enfermar de noche, pues hasta este punto no llegaría un médico y estamos lejos del pueblo. Ha habido días en que ha sido difícil llegar hasta el pueblo porque el lodo llega hasta las rodillas”, expresó.

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En la zona

León Campo Salzar, cafetero de la misma zona rural de Pijao, manifestó que el problema vial se extiende a otros puntos del municipio. Recordó que había una promesa de pavimentar 25 kilómetros entre Pijao y Génova por la zona rural, pero asegura que hasta ahora solo quedó una enorme valla y de los trabajos poco.

“Miren lo que está pasando, pues más valió el aviso que lo que se hizo. Se prometió la pavimentación entre Pijao y Génova y seguramente así quedó en el papel, pero vamos a ver y solo arreglaron pedacitos”, afirmó. 

Para movilizarse en la zona, algunos se han valido de motocicletas. Estas parecieran ser las únicas con posibilidad para transitar, pero para ello se necesita destreza y soportar varias caídas.

Es el caso de Jesús Antonio Marín Ramos, habitante de la vereda, quien manifestó que este es su medio de transporte para llevar a su pequeño hijo hasta la escuela de la vereda.

“Yo tengo ahí la motico, pero, a veces, el terreno se convierte en un imposible para poder pasar. Uno resbala y se cae por lo difícil que se vuelve”.

En medio del desespero, Marín Ramos, hace algunas semanas organizó una cuadrilla de vecinos y ayudantes para adelantar trabajos, con la ayuda de la administración local, que se había comprometido a prestar la maquinaria, pero esta nunca llegó.

“Un día llamé al alcalde y me dijo que contara con la maquinaria sin falta. Aquí acostumbramos a poner el almuerzo y yo puse la comida para los que iban a ayudar ese día, pero el alcalde nos dejó con los crespos hechos. Nunca contestó ni llegó la maquinaria”.

 



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